La Asamblea General Extraordinaria de la Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM), celebrada el pasado 21 de junio por vía telemática, ha aprobado los principales acuerdos estratégicos incluidos en el orden del día, otorgando un amplio respaldo a la hoja de ruta impulsada por la organización para reforzar el reconocimiento institucional de las sociedades musicales españolas.

La sesión, convocada con el objetivo de debatir y autorizar el inicio de los expedientes para el reconocimiento de las sociedades musicales como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de España y, en una fase posterior, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, supone un hito de especial relevancia en la defensa y proyección de uno de los movimientos culturales más importantes del país.

La Asamblea aprobó por unanimidad el inicio del expediente para solicitar la declaración de las sociedades musicales como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de España, dando así un paso decisivo hacia el reconocimiento oficial de una realidad que integra a más de 1.800 sociedades musicales, más de 160.000 músicos, más de 200.000 alumnos y más de un millón de personas vinculadas directamente a este extraordinario movimiento asociativo.

Asimismo, la propuesta para impulsar la futura candidatura de las sociedades musicales españolas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO fue aprobada por mayoría, registrándose únicamente el voto en contra de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana. Dicha federación fundamentó su posición en el hecho de haber promovido previamente un expediente propio para el reconocimiento por la UNESCO de las sociedades musicales de la Comunidad Valenciana, considerando prioritario continuar con esa iniciativa específica en el ámbito autonómico.

Durante la Asamblea, las federaciones miembro expresaron un amplio respaldo a la labor que la CESM viene desarrollando en los últimos meses para fortalecer la posición institucional de las sociedades musicales y defender sus intereses ante las distintas administraciones públicas. El resultado de las votaciones constituye una muestra inequívoca de confianza en el trabajo realizado por la Junta de Gobierno y en una estrategia basada en la unidad, la cooperación y la visión de futuro.

Los asistentes coincidieron en señalar que las sociedades musicales representan mucho más que una manifestación artística. Son un instrumento de cohesión social, formación musical, participación ciudadana, dinamización cultural y vertebración territorial, especialmente en pequeños y medianos municipios, desempeñando una función que trasciende el ámbito estrictamente musical y que merece el máximo reconocimiento por parte de las instituciones.

La Asamblea también manifestó su preocupación por el actual contexto de bloqueo político a nivel nacional, que está dificultando el avance de reformas normativas y fiscales de gran importancia para el futuro del sector. Entre ellas se encuentran iniciativas destinadas a mejorar la sostenibilidad económica de las entidades, adaptar el marco jurídico y tributario a la realidad de las asociaciones culturales sin ánimo de lucro y facilitar el desarrollo de su actividad en beneficio de la sociedad.

En este sentido, la CESM hizo un llamamiento a todas las fuerzas políticas para que estas cuestiones sean abordadas desde el consenso y la responsabilidad institucional, evitando que la parálisis legislativa continúe retrasando medidas ampliamente demandadas por un movimiento que constituye una referencia cultural, educativa y social en España.

Con los acuerdos adoptados, la Confederación Española de Sociedades Musicales reafirma su compromiso de seguir trabajando para que las sociedades musicales ocupen el lugar que les corresponde dentro del patrimonio cultural español e internacional. La entidad continuará impulsando iniciativas de reconocimiento, protección y promoción que permitan garantizar el futuro de un legado construido durante generaciones gracias al esfuerzo de miles de músicos, directivos, voluntarios y familias.

El presidente de la CESM, Félix Ruiz González, agradeció el respaldo recibido por parte de las federaciones y destacó que «el movimiento de las sociedades musicales tiene la fuerza, el conocimiento y la dimensión suficientes para ser un actor de referencia en las políticas culturales, educativas y sociales de nuestro territorio. Los acuerdos alcanzados hoy representan un paso histórico para seguir construyendo ese reconocimiento desde la unidad y el compromiso colectivo».

Félix Ruiz González y Jorge Román se reúnen con el eurodiputado Juan Ignacio Zoido para abrir una línea de trabajo conjunta con las instituciones europeas en favor del reconocimiento de las sociedades musicales

Bruselas, 10 junio de 2026.

La Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM), representada por su presidente, Félix Ruiz González, y su vicepresidente primero, Jorge Román, ha mantenido una reunión de trabajo en el Parlamento Europeo con el eurodiputado español Juan Ignacio Zoido, en un encuentro que supone un importante avance en la estrategia de proyección institucional e internacional del movimiento de las sociedades musicales.

Durante la reunión se abordaron diversas cuestiones de especial relevancia para el presente y el futuro de las sociedades musicales españolas y europeas, poniendo de manifiesto el extraordinario valor cultural, educativo, social y territorial que representan estas entidades para la sociedad.

La CESM trasladó al eurodiputado la dimensión real del movimiento de las sociedades musicales en España, integrado por más de 1.800 sociedades musicales, más de 160.000 músicos, más de 200.000 alumnos y más de un millón de personas vinculadas, constituyendo una de las mayores estructuras culturales de participación ciudadana existentes en Europa.

Durante el encuentro, la CESM defendió que las sociedades musicales deben ser reconocidas no solo como entidades culturales, sino también como agentes estratégicos en ámbitos como la educación, la participación ciudadana, la cohesión social, el desarrollo rural y la conservación del patrimonio cultural, alineándose plenamente con algunos de los principales objetivos y prioridades de la Unión Europea.

Entre los asuntos tratados destacaron el papel de las escuelas de música como una de las mayores redes de educación musical no formal de Europa, la contribución de las sociedades musicales a la participación juvenil, su función vertebradora en el medio rural, su impacto en la cohesión social y su importancia en la conservación y transmisión del patrimonio cultural inmaterial.

Asimismo, se analizaron posibles vías de colaboración con las instituciones europeas para reforzar la presencia del movimiento de las sociedades musicales en las políticas culturales, educativas y sociales de la Unión Europea, así como futuras iniciativas relacionadas con la cooperación internacional, la participación ciudadana, la juventud, la cohesión territorial y el patrimonio cultural. En este contexto, también se abordó el papel de la Confederación Internacional de Sociedades Musicales (CISM), principal organización internacional del sector, y las oportunidades de colaboración entre las instituciones europeas y la CISM para impulsar proyectos de ámbito europeo e internacional vinculados a la cultura, la educación y el patrimonio cultural.

Uno de los principales ejes de la reunión fue la propuesta de impulsar una futura Declaración Europea de las Sociedades Musicales, una iniciativa destinada a promover el reconocimiento institucional de estas organizaciones y de su contribución al desarrollo cultural, educativo y social de Europa.

La reunión transcurrió en un clima de absoluta cordialidad y colaboración, destacando la gran receptividad y predisposición mostrada por Juan Ignacio Zoido hacia las propuestas planteadas por la CESM y hacia el papel estratégico que desempeñan las sociedades musicales en la construcción de comunidades más cohesionadas, participativas y culturalmente activas.

Como resultado del encuentro, ambas partes acordaron mantener una línea de contacto permanente y realizar un seguimiento conjunto de las iniciativas abordadas, explorando vías de colaboración con la Comisión de Cultura y Educación del Parlamento Europeo y otros organismos comunitarios para avanzar en el reconocimiento institucional de las sociedades musicales en el ámbito europeo.

Durante la reunión, Félix Ruiz González trasladó igualmente la voluntad de la CISM de fortalecer sus relaciones con las instituciones europeas y explorar nuevas vías de cooperación que permitan dar mayor visibilidad al movimiento internacional de las sociedades musicales. En este sentido, se puso de manifiesto la importancia de establecer puentes de colaboración entre el Parlamento Europeo, la CISM y las organizaciones nacionales que integran esta red internacional presente en numerosos países.

Para Félix Ruiz González, presidente de la CESM y miembro de la Junta Directiva de la CISM, esta reunión supone “un paso importante para situar a las sociedades musicales en el lugar que les corresponde dentro de las políticas culturales, educativas y sociales europeas. Las sociedades musicales no solo preservan cultura; generan educación, participación ciudadana, cohesión social y desarrollo territorial. Europa debe conocer y reconocer esta realidad”.

Por su parte, Jorge Román destacó la importancia de abrir canales permanentes de diálogo con las instituciones europeas: “Las sociedades musicales representan una realidad social y cultural de enorme dimensión que puede aportar mucho a los objetivos europeos relacionados con la juventud, la educación, la participación ciudadana, la cohesión social y el desarrollo territorial”.

La CESM continuará trabajando para fortalecer la presencia institucional del movimiento de las sociedades musicales en los ámbitos nacional e internacional, convencida de que el movimiento de las sociedades musicales tiene la fuerza, el conocimiento y la dimensión suficientes para ser un actor de referencia en las políticas culturales, educativas y sociales de Europa.

La reunión celebrada en Bruselas representa un primer paso en la construcción de una agenda europea para las sociedades musicales, orientada a reforzar su reconocimiento institucional y a situar tanto a la CESM como a la CISM como interlocutores de referencia en las políticas culturales, educativas y sociales del continente.

La ciudad de Milán ha sido escenario de una reunión de trabajo de la Confederación Internacional de Sociedades Musicales (CISM) celebrada en un hotel del centro de la ciudad, en la que participaron miembros de su dirección internacional con el objetivo de analizar los retos actuales del movimiento bandístico y definir nuevas líneas de acción en el ámbito cultural europeo.

En el encuentro participó Félix Ruiz González, miembro del comité directivo de la organización y presidente de la Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM), quien presentó ante los representantes internacionales las conclusiones del I Congreso Internacional “Las Bandas de Música como Patrimonio Cultural Inmaterial”, celebrado recientemente en Córdoba.

Durante su intervención, Ruiz destacó la relevancia de las conclusiones del congreso como punto de partida para impulsar una agenda internacional que sitúe a las bandas de música en el centro de las políticas culturales contemporáneas, reforzando su papel como agentes de cohesión social, educación musical y desarrollo cultural en numerosos países.

Asimismo, se abordó la posibilidad de impulsar proyectos internacionales conjuntos, especialmente en el ámbito de la cooperación cultural europea, la formación de jóvenes músicos y la puesta en valor del patrimonio musical vinculado a las sociedades musicales.

CISM Milán mar26

En este contexto, se informó también de la próxima celebración de una reunión en el Parlamento Europeo, que permitirá trasladar a las instituciones comunitarias las conclusiones del congreso internacional y explorar nuevas vías de colaboración con programas culturales europeos.

La reunión de Milán ha servido además para abrir una nueva etapa dentro de la CISM, orientada a adaptar la organización a los desafíos actuales del sector cultural, reforzando su presencia institucional y promoviendo políticas culturales más actualizadas que reconozcan el impacto social, educativo y artístico de las sociedades musicales.

Las sociedades musicales representan uno de los movimientos culturales participativos más importantes del mundo, con miles de agrupaciones y millones de personas vinculadas directa o indirectamente a su actividad musical, educativa y social.

El pasado 12 de diciembre de 2025, en la ciudad de Córdoba, durante la celebración de la XXXII Asamblea General de la Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM), se produjo un hecho que marcará un antes y un después en la trayectoria institucional de nuestra organización.

La Asamblea aprobó oficialmente el proyecto de rebranding corporativo desarrollado por el equipo profesional de BEROLAZA, culminando así un proceso de análisis estratégico, reflexión institucional y proyección de futuro.

No estamos ante un simple cambio de logotipo. Estamos ante el inicio de una nueva etapa.


Una identidad alineada con la magnitud del movimiento bandístico español

La CESM representa a miles de músicos, centenares de sociedades musicales y federaciones autonómicas, y un patrimonio cultural vivo que vertebra el territorio y sostiene la educación musical en España.

Sin embargo, en los últimos años, la dimensión real del movimiento bandístico no siempre ha estado acompañada de una imagen institucional acorde a su peso cultural, social y educativo.

El nuevo sistema de identidad corporativa nace con un objetivo claro:

  • Reforzar la solidez institucional de la CESM.
  • Transmitir una imagen de unidad, cohesión y profesionalización.
  • Proyectar modernidad sin perder nuestras raíces.
  • Acompañar estratégicamente los grandes retos que el sector tiene por delante.

En un momento clave, tras la celebración del I Congreso Internacional y el impulso de iniciativas de gran alcance, era necesario dar un paso firme también en el plano comunicativo.

Porque la representación institucional también se construye desde la imagen.


Un proceso estratégico, no estético

El rebranding aprobado no responde a una tendencia pasajera ni a un mero rediseño gráfico.

Se trata de una arquitectura visual y conceptual diseñada para:

  • Mejorar la coherencia en todos los canales de comunicación.
  • Facilitar la identificación institucional ante administraciones públicas.
  • Fortalecer la marca CESM en entornos nacionales e internacionales.
  • Unificar criterios visuales en documentación, presentaciones y soportes oficiales.
  • Dotar a la Confederación de herramientas modernas para su crecimiento digital.

La nueva identidad ha sido concebida como una base sólida sobre la que seguir construyendo el futuro del movimiento bandístico español.

Una marca fuerte no es un lujo. Es una herramienta estratégica.


Aprobación por unanimidad y respaldo del colectivo

La exposición del proyecto durante la Asamblea General permitió a los representantes conocer en profundidad:

  • El diagnóstico previo.
  • La justificación estratégica del cambio.
  • Los objetivos institucionales perseguidos.
  • Las aplicaciones prácticas del nuevo sistema visual.

La aprobación por parte de la Asamblea supone no solo la validación formal del proyecto, sino el respaldo del conjunto del sector a una visión compartida: la necesidad de fortalecer nuestra presencia pública y nuestro posicionamiento institucional.

Este consenso refleja madurez asociativa y compromiso colectivo.


Implantación progresiva en todos los espacios digitales

La implementación de la nueva identidad corporativa comenzará de manera progresiva en los próximos meses.

La transición se realizará de forma ordenada y estratégica, garantizando coherencia y continuidad institucional.

La nueva imagen será visible paulatinamente en:

  • Página web oficial.
  • Redes sociales.
  • Comunicaciones institucionales.
  • Documentación oficial.
  • Material audiovisual.
  • Presentaciones públicas y eventos.
  • Dossieres y relaciones institucionales.

Este despliegue gradual permitirá una adaptación natural y coordinada hasta su implantación total.


Un símbolo de evolución y determinación

Cada etapa de la CESM ha estado marcada por hitos que han fortalecido al colectivo.

La aprobación de esta nueva identidad corporativa se suma a esa trayectoria de crecimiento.

Representa:

  • Evolución.
  • Profesionalización.
  • Unidad.
  • Visión de futuro.
  • Determinación institucional.

En un contexto en el que las sociedades musicales afrontan desafíos estructurales, reconocimiento cultural y nuevas exigencias organizativas, la Confederación debe estar a la altura del momento histórico que vivimos.

Y esta nueva imagen es parte de esa preparación.


Una Confederación más visible, más cohesionada y más preparada

La CESM no solo trabaja por la defensa del patrimonio musical amateur.
Trabaja por su reconocimiento, su dignificación y su futuro.

La nueva identidad corporativa no es un punto final.
Es un punto de partida.

Un paso coherente con el camino que estamos construyendo:

  • Impulso institucional.
  • Reivindicación cultural.
  • Coordinación entre federaciones.
  • Proyección internacional.
  • Unidad del movimiento bandístico.

Porque cuando avanzamos juntos, con visión estratégica y cohesión, el sector crece.

Seguimos trabajando. Seguimos avanzando. Seguimos construyendo el futuro de nuestras bandas.

La Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM) vive un momento histórico.

En un tiempo en el que el movimiento bandístico español ha demostrado su fuerza, su cohesión y su ambición colectiva —especialmente tras la celebración del I Congreso Internacional— hoy celebramos una noticia que nos llena de orgullo y emoción:

La Federación Galega de Bandas de Música Populares pasa a formar parte de la gran familia de la CESM.

Y no es una adhesión más.
Es un paso firme.
Es un gesto de confianza.
Es una declaración de unidad.


Galicia y España: una misma partitura

Galicia es tierra de tradición, identidad y cultura viva. Sus bandas de música no son solo agrupaciones musicales: son escuela, son comunidad, son patrimonio emocional de sus pueblos.

Que la Federación Galega se integre en la CESM significa que el sonido atlántico se suma al latido común de todas las sociedades musicales de España. Significa que el norte y el sur, el este y el oeste, tocan ahora con mayor coordinación, con mayor determinación y con una visión compartida.

Porque cuando una federación se une, no se suma: se multiplica.


El impulso del I Congreso Internacional

La reciente celebración del I Congreso Internacional “Las Bandas de Música Amateurs como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad” marcó un antes y un después.

Fue un punto de encuentro. Fue un espacio de diálogo. Fue una demostración de madurez colectiva.

Pero, sobre todo, fue una llamada clara a la unidad.

El Congreso no fue solo reflexión académica. Fue compromiso. Fue estrategia. Fue visión de futuro. Y hoy vemos cómo sus frutos comienzan a materializarse.

La incorporación de la Federación Galega es una consecuencia natural de ese impulso. Es la prueba de que el mensaje ha calado: solo unidos podremos alcanzar los grandes objetivos que nos hemos propuesto como colectivo.


La unión como estrategia y como valor

El movimiento bandístico español es uno de los fenómenos culturales más potentes de nuestro país. Miles de músicos. Cientos de escuelas. Décadas —y en muchos casos siglos— de historia.

Sin embargo, durante demasiado tiempo hemos caminado de forma paralela.

Hoy el camino es otro.

Hoy entendemos que la fuerza está en la estructura común.
Que la interlocución institucional necesita voz única.
Que los grandes reconocimientos —como la candidatura a Patrimonio Cultural Inmaterial— requieren cohesión real.

La incorporación de Galicia fortalece nuestra representatividad, amplía nuestra capacidad de acción y refuerza nuestro peso ante las administraciones públicas, organismos culturales y entidades internacionales.


Un paso más hacia un objetivo compartido

Desde la CESM trabajamos con una hoja de ruta clara:

  • Defender el papel social y educativo de las bandas.
  • Impulsar su reconocimiento institucional.
  • Garantizar su sostenibilidad futura.
  • Situarlas en el lugar que merecen dentro del patrimonio cultural español e internacional.

Cada federación que se integra no solo respalda esta visión. La hace más posible.

Hoy Galicia camina con nosotros. Y nosotros caminamos con Galicia.


Un mensaje para toda la comunidad bandística

Esta incorporación es también un mensaje para todas las sociedades musicales, para todas las federaciones, para todos los músicos y directivos que sienten que las bandas merecen más.

Merecen reconocimiento.
Merecen apoyo estructural.
Merecen visibilidad.
Merecen futuro.

La unión no es una opción estratégica secundaria. Es la base de todo lo que queremos construir.

Desde la CESM celebramos esta integración con emoción y con responsabilidad. Porque cada nuevo miembro implica más compromiso, más trabajo y más responsabilidad colectiva.

Pero también más esperanza.


Seguimos avanzando

Hoy es un día para felicitarnos.
Para agradecer.
Para reconocer la valentía y la visión de quienes han dado este paso.

La Federación Galega de Bandas de Música Populares ya forma parte activa de este proyecto común.

Y este proyecto no es pequeño.

Es un movimiento cultural que vertebra pueblos, educa generaciones y construye identidad.

Es la música como herramienta de cohesión social.
Es la tradición convertida en futuro.
Es la cultura organizada, profesionalizada y consciente de su valor.

Galicia ya está dentro.
España suena más fuerte.

Y juntos, seguiremos escribiendo la partitura de una historia que aún tiene muchas páginas por llenar.

Unidos somos más fuertes. Unidos llegaremos más lejos.

La Confederación Española de Sociedades Musicales quiere comenzar reconociendo expresamente que el I Congreso Internacional “Las Bandas de Música Amateurs como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad” pudo celebrarse gracias a la subvención excepcional concedida por la Diputación Provincial de Córdoba para la ejecución del proyecto desarrollado en diciembre de 2025. Su respaldo institucional fue determinante para convertir en realidad un encuentro que ya forma parte de la historia del movimiento bandístico.

Pero lo que ocurrió en Córdoba los días 13 y 14 de diciembre no fue solo un congreso.

Fue una declaración colectiva.

Fue el punto de partida de un proceso que ahora necesita de todos.

Durante dos jornadas intensas en la Caja Negra del Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), representantes de España y de distintos países de Iberoamérica compartieron análisis, experiencias y estrategias en torno a un objetivo común: lograr que las bandas de música sean reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Se habló de estructura organizativa.
Se habló de sostenibilidad.
Se habló de financiación.
Se habló de liderazgo cultural.
Se habló del papel insustituible de las escuelas de música.
Se habló de cohesión social y vertebración territorial.

Pero, sobre todo, se habló de unidad.

El congreso evidenció algo incuestionable: las bandas de música no son un fenómeno local aislado, sino un movimiento cultural vivo, con impacto social, educativo y comunitario en miles de municipios. Son espacios donde conviven generaciones, donde se forman personas además de músicos, donde la cultura se democratiza y se mantiene viva.

La presentación de la obra oficial “Manifiesto sonoro hacia el futuro” simbolizó ese espíritu común: tradición y futuro caminando juntos. Y el concierto “Caminos de España” recordó que la excelencia artística de nuestras bandas no es teoría, es realidad tangible.

Pero ahora viene lo verdaderamente importante.

El congreso no puede quedarse en un recuerdo exitoso.
No puede ser una fotografía institucional.
No puede ser solo una noticia.

Tiene que convertirse en movimiento.

Desde la Confederación Española de Sociedades Musicales lanzamos un llamamiento claro y directo a todas las asociaciones musicales, federaciones, juntas directivas, escuelas de música y músicos de todo el país:

Este objetivo solo será posible si empujamos juntos.

La candidatura a Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad no se consigue únicamente con ponencias o documentos técnicos. Se consigue con implicación colectiva, con respaldo territorial, con visibilidad social y con compromiso institucional sostenido.

Necesitamos que cada federación lo incorpore en su agenda estratégica.
Necesitamos que cada sociedad musical lo sienta como propio.
Necesitamos que cada músico entienda que está defendiendo algo más grande que su banda: está defendiendo un patrimonio común.

Las bandas de música llevan más de dos siglos construyendo cultura desde la base. Han sostenido la educación musical donde no había conservatorios. Han llevado la música a cada plaza, cada barrio, cada procesión, cada celebración popular. Han creado tejido social donde otros modelos culturales no llegan.

Ahora toca dar un paso más.

El I Congreso Internacional ha marcado el camino.
Ha generado consenso.
Ha activado alianzas.
Ha puesto los cimientos técnicos.

Pero la fuerza real está en el colectivo.

Este es el momento de coordinar acciones, fortalecer redes, reforzar el discurso común y demostrar a las instituciones nacionales e internacionales que el movimiento bandístico español está unido, organizado y decidido.

No hablamos de una aspiración simbólica.
Hablamos de reconocimiento, protección y proyección internacional.
Hablamos de futuro para las próximas generaciones de músicos.

Córdoba fue el inicio.

Ahora el impulso debe multiplicarse en cada territorio.

La historia nos ha puesto ante una oportunidad única.
Y las oportunidades históricas no esperan.

Es el momento de que todas las asociaciones y federaciones musicales caminen juntas.
Es el momento de empujar con fuerza.
Es el momento de hacer historia.