La Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM) ha presentado ante el Ministerio de Cultura la solicitud formal para la incoación del expediente de declaración de las sociedades musicales de España como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial (MRPCI).
La presentación de esta solicitud se produce tras su aprobación por unanimidad en la Asamblea General Extraordinaria de la CESM celebrada el pasado 21 de junio, con el respaldo de todas las federaciones miembro de la Confederación. Un apoyo unánime que expresa la voluntad conjunta del movimiento de las sociedades musicales de España de avanzar hacia el reconocimiento, la protección y la salvaguarda de un patrimonio cultural construido y transmitido durante generaciones.
Se trata de un paso de enorme trascendencia para el movimiento asociativo musical español y del inicio de un proceso que aspira a reconocer, proteger y proyectar una realidad cultural construida durante generaciones en cientos de municipios de nuestro país.
No se ha presentado únicamente un escrito administrativo. Se ha dado un paso para que España reconozca oficialmente una parte esencial de su patrimonio colectivo.
Las sociedades musicales constituyen mucho más que estructuras dedicadas a la práctica y enseñanza de la música. Son espacios de transmisión cultural entre generaciones, escuelas de convivencia y participación, lugares de encuentro, estructuras de cooperación ciudadana y depositarias de repertorios, archivos, instrumentos, tradiciones, conocimientos, celebraciones y formas de organización comunitaria que han acompañado la historia de numerosos pueblos y ciudades.
Durante generaciones han conseguido que la música pase de padres a hijos, que miles de personas encuentren un espacio de pertenencia y que comunidades enteras construyan alrededor de ellas una parte de su identidad.
Su patrimonio no reside únicamente en aquello que conservan, sino también en lo que hacen, en cómo lo transmiten y en las relaciones humanas y comunitarias que generan.
Por ello, la solicitud presentada por la CESM plantea el reconocimiento de las sociedades musicales desde una perspectiva que trasciende a las propias agrupaciones musicales que albergan. El objeto de protección es un modelo cultural, educativo, asociativo y comunitario, transmitido de generación en generación y profundamente arraigado en numerosos territorios de España.
Este paso representa además el resultado de una convicción que la CESM viene defendiendo con firmeza: las sociedades musicales deben dejar de ser valoradas exclusivamente por el número de músicos que reúnen, por los conciertos que realizan o por la formación musical que imparten.
Su verdadera dimensión es mucho mayor.
Las sociedades musicales generan vínculos sociales, favorecen la participación ciudadana, transmiten conocimientos y tradiciones, conservan patrimonio y mantienen viva una cultura compartida.
Desde la CESM se considera que la eventual declaración como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial supondría un reconocimiento de alcance estatal a una realidad que forma parte de la historia cultural y social de España y permitiría avanzar en su conocimiento, salvaguarda, transmisión y proyección hacia las generaciones futuras.
El presidente de la Confederación Española de Sociedades Musicales, Félix Ruiz González, ha señalado:
«Hoy hemos dado uno de los pasos más importantes de nuestra historia reciente. Y lo hemos dado juntos. El respaldo unánime de todas las federaciones que integran la CESM demuestra que existe una voluntad común de conseguir que las sociedades musicales ocupen el lugar que les corresponde en el patrimonio cultural de nuestro país. Durante generaciones, miles de personas han construido silenciosamente este patrimonio en nuestros pueblos y ciudades. Músicos, familias, docentes, directivos, socios y comunidades enteras han conseguido que las sociedades musicales lleguen vivas hasta nuestros días. Ahora tenemos la responsabilidad de conseguir que todo ese legado sea reconocido, protegido y transmitido a quienes vendrán después de nosotros».
Ruiz ha destacado además que este proceso «no pertenece únicamente a la CESM ni a sus federaciones. Pertenece a cada sociedad musical de España y, sobre todo, a todas las personas que durante generaciones han dedicado una parte de sus vidas a mantenerlas vivas».
La solicitud presentada ante el Ministerio de Cultura constituye el comienzo de un camino que la CESM afronta con responsabilidad, rigor y una enorme ilusión, y para el que será fundamental la implicación de las federaciones territoriales, las sociedades musicales, las administraciones públicas, investigadores, instituciones culturales y el conjunto de la sociedad.
Porque proteger este patrimonio no significa únicamente conservar el pasado.
Significa garantizar su futuro.
Comienza un nuevo capítulo en la historia de las sociedades musicales de España.
Un capítulo que persigue algo tan sencillo como trascendente:
que España reconozca el extraordinario patrimonio cultural y humano que sus sociedades musicales llevan generaciones construyendo.










