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La Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM) ha presentado ante el Ministerio de Cultura la solicitud formal para la incoación del expediente de declaración de las sociedades musicales de España como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial (MRPCI).

La presentación de esta solicitud se produce tras su aprobación por unanimidad en la Asamblea General Extraordinaria de la CESM celebrada el pasado 21 de junio, con el respaldo de todas las federaciones miembro de la Confederación. Un apoyo unánime que expresa la voluntad conjunta del movimiento de las sociedades musicales de España de avanzar hacia el reconocimiento, la protección y la salvaguarda de un patrimonio cultural construido y transmitido durante generaciones.

Se trata de un paso de enorme trascendencia para el movimiento asociativo musical español y del inicio de un proceso que aspira a reconocer, proteger y proyectar una realidad cultural construida durante generaciones en cientos de municipios de nuestro país.

No se ha presentado únicamente un escrito administrativo. Se ha dado un paso para que España reconozca oficialmente una parte esencial de su patrimonio colectivo.

Las sociedades musicales constituyen mucho más que estructuras dedicadas a la práctica y enseñanza de la música. Son espacios de transmisión cultural entre generaciones, escuelas de convivencia y participación, lugares de encuentro, estructuras de cooperación ciudadana y depositarias de repertorios, archivos, instrumentos, tradiciones, conocimientos, celebraciones y formas de organización comunitaria que han acompañado la historia de numerosos pueblos y ciudades.

Durante generaciones han conseguido que la música pase de padres a hijos, que miles de personas encuentren un espacio de pertenencia y que comunidades enteras construyan alrededor de ellas una parte de su identidad.

Su patrimonio no reside únicamente en aquello que conservan, sino también en lo que hacen, en cómo lo transmiten y en las relaciones humanas y comunitarias que generan.

Por ello, la solicitud presentada por la CESM plantea el reconocimiento de las sociedades musicales desde una perspectiva que trasciende a las propias agrupaciones musicales que albergan. El objeto de protección es un modelo cultural, educativo, asociativo y comunitario, transmitido de generación en generación y profundamente arraigado en numerosos territorios de España.

Este paso representa además el resultado de una convicción que la CESM viene defendiendo con firmeza: las sociedades musicales deben dejar de ser valoradas exclusivamente por el número de músicos que reúnen, por los conciertos que realizan o por la formación musical que imparten.

Su verdadera dimensión es mucho mayor.

Las sociedades musicales generan vínculos sociales, favorecen la participación ciudadana, transmiten conocimientos y tradiciones, conservan patrimonio y mantienen viva una cultura compartida.

Desde la CESM se considera que la eventual declaración como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial supondría un reconocimiento de alcance estatal a una realidad que forma parte de la historia cultural y social de España y permitiría avanzar en su conocimiento, salvaguarda, transmisión y proyección hacia las generaciones futuras.

El presidente de la Confederación Española de Sociedades Musicales, Félix Ruiz González, ha señalado:

«Hoy hemos dado uno de los pasos más importantes de nuestra historia reciente. Y lo hemos dado juntos. El respaldo unánime de todas las federaciones que integran la CESM demuestra que existe una voluntad común de conseguir que las sociedades musicales ocupen el lugar que les corresponde en el patrimonio cultural de nuestro país. Durante generaciones, miles de personas han construido silenciosamente este patrimonio en nuestros pueblos y ciudades. Músicos, familias, docentes, directivos, socios y comunidades enteras han conseguido que las sociedades musicales lleguen vivas hasta nuestros días. Ahora tenemos la responsabilidad de conseguir que todo ese legado sea reconocido, protegido y transmitido a quienes vendrán después de nosotros».

Ruiz ha destacado además que este proceso «no pertenece únicamente a la CESM ni a sus federaciones. Pertenece a cada sociedad musical de España y, sobre todo, a todas las personas que durante generaciones han dedicado una parte de sus vidas a mantenerlas vivas».

La solicitud presentada ante el Ministerio de Cultura constituye el comienzo de un camino que la CESM afronta con responsabilidad, rigor y una enorme ilusión, y para el que será fundamental la implicación de las federaciones territoriales, las sociedades musicales, las administraciones públicas, investigadores, instituciones culturales y el conjunto de la sociedad.

Porque proteger este patrimonio no significa únicamente conservar el pasado.

Significa garantizar su futuro.

Comienza un nuevo capítulo en la historia de las sociedades musicales de España.

Un capítulo que persigue algo tan sencillo como trascendente:

que España reconozca el extraordinario patrimonio cultural y humano que sus sociedades musicales llevan generaciones construyendo.

Miles de músicos, escuelas, familias, docentes, asociaciones, voluntarios y proyectos culturales forman parte de una realidad extraordinaria extendida por todo el territorio. La CESM quiere dar un paso decisivo: conocer su verdadera dimensión, hacerla visible y conseguir que las Sociedades Musicales sean reconocidas por todo lo que aportan a España.

Hay realidades tan integradas en nuestra vida cotidiana que terminamos por no preguntarnos qué ocurriría si desaparecieran.

La música de nuestros pueblos y ciudades es una de ellas.

Está en las fiestas, en los auditorios, en las calles, en los encuentros, en los certámenes y en algunos de los acontecimientos más importantes de nuestra vida colectiva.

La hemos visto siempre ahí.

Y quizá precisamente por eso hemos cometido durante demasiado tiempo un error: dar por hecho todo lo que hace posible que esté ahí.

Desde la Confederación Española de Sociedades Musicales creemos que ha llegado el momento de cambiar esa mirada.

No queremos hablar solamente de música.

Queremos hablar de todo lo que la música es capaz de construir a su alrededor.

Y queremos hacerlo desde una perspectiva nacional.

¿Sabemos realmente lo que tenemos?

Esta es una pregunta que desde la CESM consideramos fundamental.

Sabemos que existen miles de músicos vinculados a nuestras entidades.

Sabemos que cada semana hay ensayos, clases, conciertos y actividades en numerosos puntos de España.

Sabemos que detrás existe una enorme red asociativa.

Pero necesitamos ir mucho más allá.

¿Cuántas personas participan realmente en nuestras Sociedades Musicales?

¿Cuántos alumnos se forman en sus escuelas?

¿Cuántos profesores trabajan alrededor de ellas?

¿Cuántas familias están vinculadas?

¿Cuántas personas dedican voluntariamente cientos de horas cada año a dirigirlas y gestionarlas?

¿Cuánto empleo generan?

¿Cuánta actividad económica movilizan?

¿Cuántos espacios culturales mantienen activos?

¿Cuántos instrumentos, archivos, repertorios y documentos históricos conservan?

¿Cuántas horas de formación ofrecen?

¿Y cuánto retornan a la sociedad por cada euro público que reciben?

Responder a estas preguntas no es una cuestión estadística.

Es una cuestión estratégica.

Lo que no conocemos con precisión resulta mucho más difícil de defender.

Y lo que no somos capaces de explicar difícilmente podrá ocupar el lugar que merece en las políticas públicas.

Nuestro reto es pasar de la percepción a la dimensión real

Durante años, buena parte de la sociedad ha conocido nuestras entidades principalmente por aquello que resulta más visible: sus agrupaciones musicales.

Es completamente lógico.

El público ve el concierto.

Ve el pasacalles.

Ve el certamen.

Ve una formación actuando sobre un escenario.

Pero la CESM quiere poner el foco también en todo aquello que normalmente queda fuera de esa imagen.

Porque una actuación de una hora puede necesitar años de formación.

Un músico que hoy ocupa un atril pudo comenzar su recorrido musical siendo un niño.

Para que ese aprendizaje fuera posible tuvo que existir una organización capaz de sostener profesores, aulas, instrumentos, actividades y proyectos.

Y para que esa organización siga existiendo hacen falta personas que gestionen, planifiquen, busquen recursos, preparen documentación, mantengan instalaciones, organicen actividades y piensen constantemente en el futuro.

Por eso nuestra realidad no puede analizarse exclusivamente desde aquello que ocurre sobre un escenario.

El escenario es solamente el lugar donde una pequeña parte de todo ese trabajo se hace visible.

Hablamos de Sociedades Musicales porque hablamos de estructuras culturales

Aquí se encuentra una de las claves de la hoja de ruta que queremos impulsar desde la CESM.

Necesitamos consolidar el concepto de Sociedad Musical.

No como una operación de comunicación.

No como una etiqueta moderna.

Y mucho menos como una forma de renunciar a nuestras bandas de música.

Las bandas son una parte esencial de nuestra historia y continuarán siendo uno de los grandes símbolos de nuestro movimiento.

Pero necesitamos una denominación capaz de explicar la dimensión completa de las entidades que las hacen posibles.

Una Sociedad Musical puede integrar enseñanza, diferentes agrupaciones, actividades culturales, proyectos sociales, patrimonio documental y musical, participación ciudadana y una importante estructura asociativa.

En ella conviven alumnos, músicos, profesores, directivos, socios, familias y colaboradores.

Eso cambia completamente la conversación.

Porque ya no estamos hablando únicamente de una formación artística.

Estamos hablando de una institución cultural.

Y si cambiamos la mirada, también cambian las preguntas

Esta diferencia puede parecer pequeña hasta que llega el momento de hablar con una administración.

Entonces resulta enorme.

Una banda puede ser percibida desde fuera como una agrupación que necesita recursos para realizar determinadas actuaciones.

Una Sociedad Musical obliga a plantear preguntas diferentes.

¿Qué necesita para garantizar su continuidad?

¿Cómo mantenemos su escuela?

¿Cómo favorecemos el acceso de nuevos alumnos?

¿Cómo aseguramos el relevo generacional?

¿Dispone de instalaciones adecuadas?

¿Cómo protegemos su patrimonio?

¿Cómo mejoramos la formación de quienes gestionan estas entidades?

¿Cómo aprovechamos su capacidad para generar cultura y cohesión social?

¿Cómo contribuimos a su digitalización?

¿Cómo garantizamos una financiación más estable?

¿Cómo podemos colaborar entre administraciones para fortalecerlas?

Ese es el terreno en el que la CESM quiere situar progresivamente el debate.

Porque nuestro futuro no puede depender únicamente de conseguir recursos para el próximo concierto.

Tenemos que empezar a hablar de cómo garantizar la próxima generación.

Un modelo construido desde abajo

Existe además una característica que convierte a las Sociedades Musicales en organizaciones especialmente valiosas.

Buena parte de todo este entramado ha sido construido desde la propia ciudadanía.

Personas que se asociaron.

Familias que participaron.

Músicos que decidieron enseñar a otros.

Directivos que asumieron responsabilidades sin esperar nada a cambio.

Generaciones enteras que entendieron que aquello que habían recibido merecía continuar.

Así se han levantado proyectos culturales extraordinarios.

No siempre con grandes presupuestos.

No siempre con instalaciones ideales.

No siempre con el reconocimiento institucional que merecían.

Pero han continuado.

Una generación detrás de otra.

Y eso explica por qué existen entidades cuya historia está íntimamente ligada a la propia historia de sus municipios.

No son organizaciones colocadas artificialmente sobre un territorio.

Han nacido de él.

Forman parte de él.

Una infraestructura humana que funciona cada semana

Cuando hablamos de infraestructura cultural solemos pensar inmediatamente en edificios.

Auditorios.

Teatros.

Museos.

Bibliotecas.

Conservatorios.

Pero existe otra infraestructura muchísimo más difícil de construir: la humana.

Conseguir que personas de diferentes edades, profesiones y circunstancias participen juntas durante años en un proyecto colectivo no se puede levantar con ladrillos.

Necesita confianza.

Necesita identidad.

Necesita compromiso.

Necesita sentimiento de pertenencia.

Eso es precisamente lo que nuestras Sociedades Musicales llevan generaciones construyendo.

Un niño puede entrar como alumno y años después convertirse en músico.

Ese músico puede acabar enseñando a otros.

Puede asumir responsabilidades dentro de la entidad.

Puede convertirse en socio.

Y muchos años después puede regresar llevando de la mano a otro niño que comienza exactamente el mismo camino.

Ese ciclo tiene un valor incalculable.

Porque significa que la cultura no solamente se consume.

Se transmite.

Necesitamos datos para convertir esa realidad en políticas

Desde la CESM queremos avanzar hacia una nueva etapa.

Una etapa en la que seamos capaces de acompañar nuestra enorme historia con conocimiento, información y capacidad de interlocución.

Necesitamos saber quiénes somos.

Dónde estamos.

Qué hacemos.

Qué necesitamos.

Qué problemas compartimos.

Qué diferencias existen entre territorios.

Qué modelos funcionan.

Qué impacto generamos.

Y qué oportunidades podemos construir juntos.

Disponer de esa información permitirá algo fundamental: sentarnos ante las instituciones no solamente para explicar nuestra importancia, sino también para demostrarla.

Con datos.

Con proyectos.

Con propuestas.

Con una visión de país.

Porque el reconocimiento institucional no puede depender exclusivamente de la sensibilidad particular que exista en cada momento hacia nuestro movimiento.

Necesitamos avanzar hacia políticas capaces de comprender su dimensión estructural.

La CESM quiere construir esa voz común

España tiene realidades musicales muy diferentes.

Hay entidades centenarias y otras muy jóvenes.

Hay grandes Sociedades Musicales y pequeños proyectos que realizan una labor extraordinaria en municipios con poca población.

Hay territorios con una tradición asociativa musical enormemente desarrollada y otros donde este movimiento necesita todavía crecer.

Esa diversidad es una riqueza.

Pero existe algo que puede unirnos: la necesidad de construir una voz común capaz de representar todo este ecosistema.

Ahí la CESM tiene una enorme responsabilidad.

Escuchar.

Conectar.

Investigar.

Representar.

Proponer.

Generar alianzas.

Abrir espacios de interlocución.

Y conseguir que aquello que sucede cada semana en nuestros pueblos y ciudades llegue también a los lugares donde se diseñan las políticas culturales.

No queremos sustituir las identidades territoriales.

Queremos hacerlas más fuertes trabajando juntas.

Nuestro futuro no empieza en el próximo concierto

Empieza mucho antes.

Empieza cuando conseguimos que un niño tenga acceso a la educación musical.

Cuando una escuela puede continuar abierta.

Cuando encontramos nuevos modelos de financiación.

Cuando una junta directiva dispone de mejores herramientas para gestionar su entidad.

Cuando conservamos un archivo que lleva décadas guardando nuestra memoria musical.

Cuando conseguimos unas instalaciones dignas.

Cuando una administración comprende que apoyar este movimiento es invertir en cultura durante todo el año.

Cuando logramos atraer nuevas generaciones.

Cuando una entidad pequeña descubre que forma parte de algo mucho mayor.

Y cuando todos somos capaces de explicar con claridad qué representamos.

Ese es el horizonte.

España debería saber lo que tiene entre manos

Durante generaciones, las Sociedades Musicales han hecho algo extraordinariamente difícil: conseguir que miles de personas dediquen una parte de su vida a construir cultura junto a otras.

Eso merece ser conocido.

Merece ser medido.

Merece ser protegido.

Y merece ser tenido en cuenta cuando se diseñan las políticas culturales del futuro.

Desde la CESM queremos contribuir a que llegue ese momento.

Queremos una España que conozca mejor a sus Sociedades Musicales.

Que comprenda su dimensión educativa.

Que valore su aportación social.

Que reconozca su capacidad cultural.

Que proteja su patrimonio.

Que facilite su crecimiento.

Y que entienda que detrás de cada actuación existe una enorme estructura humana trabajando para que la música continúe pasando de generación en generación.

Esta es parte de la hoja de ruta que queremos recorrer.

Con nuestras federaciones.

Con nuestras entidades.

Con los músicos.

Con las escuelas.

Con las familias.

Con las administraciones.

Y con toda la sociedad.

Porque quizá el gran reto que tenemos por delante no sea explicar cuánto hacemos.

Sea conseguir que España descubra todo lo que podría perder si algún día dejáramos de hacerlo.

Y, sobre todo, todo lo que podemos construir si decidimos fortalecerlo juntos.

La Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM) felicita a las Sociedades Musicales de toda España un feliz día de Santa Cecilia

Alrededor de esta fecha ofrecen, en un 18% de los municipios de todas las comunidades autónomas, multitud de actuaciones, audiciones, pasacalles… que celebran la festividad de la patrona de los músicos

En esta fecha ingresan los nuevos músicos en las sociedades musicales para formar parte de un gran colectivo, con 110.000 músicos, 120.000 alumnos de escuelas de música y 1.000.000 de socios

El papa Gregorio XIII proclamó a Cecilia de Roma, martirizada por haberse convertido al cristianismo, patrona de los músicos en 1594 y a partir de entonces forma parte del calendario musical

CESM, noviembre de 2023

La Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM) felicita a todas las Sociedades Musicales de toda España un feliz día de Santa Cecilia.

Mas 1.492 sociedades musicales de España, según la fuente del Ministerio de Cultura, preparan diferentes conciertos para festejar el 22 de noviembre, día de Santa Cecilia.

Alrededor de esta fecha ofrecen, en un 18% de los municipios de todas las comunidades autónomas, multitud de actos que celebran la festividad de la patrona de los músicos. Las asociaciones y agrupaciones musicales optan por ofrecer estas actuaciones en los últimos fines de semana de noviembre y principios de diciembre, aunque la mayoría lo hará el sábado 25 y el domingo 26 próximos.

Los conciertos son gratuitos habitualmente y numerosas sociedades musicales llevan a cabo un amplio programa con la realización de otros actos en varios días: audiciones, pasacalles, comidas, procesiones, misas… así como la recogida de nuevos músicos y alumnos que se integran en las diferentes asociaciones para formar parte de un gran colectivo.

Más allá del componente religioso, la celebración de Santa Cecilia forma parte de la más social y de la larga tradición de las sociedades musicales de compartir su música y actos con sus vecinos en miles de localidades y ciudades de España.

Más de 110.000 de músicos de bandas, orquestas y otras formaciones conmemoran en este día a su patrona, canonizada por su “espíritu sensible y apasionado” por la música.

El papa Gregorio XIII proclamó a Cecilia de Roma patrona de los músicos en 1594 y a partir de entonces forma parte del calendario musical y se organizan diferentes eventos alrededor del día en el que murió en un año por determinar, entre el 180 y 230, martirizada por haberse convertido al cristianismo.

Sobre la CESM 

La Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM) es una entidad asociativa, sin ánimo de lucro, formada por diferentes federaciones que representan a las sociedades musicales de las comunidades autónomas del estado español, aglutinando y representando a más de 1.300 sociedades musicales, el 86% de España, con más de 110.000 músicos (amateurs en su mayor parte), 120.000 alumnos en su red de escuelas de música y danza y una masa social de más de 1.000.000 de personas. Estas entidades están gestionadas por más de 12.000 directivos voluntarios que realizan su labor de forma totalmente altruista y desinteresada, lo que hace posible que varios millones de personas, en todo el territorio nacional, conozcan de cerca a este gran colectivo, por tener un familiar o algún conocido cercano en una sociedad musical, en su escuela o en alguna de sus agrupaciones artísticas: banda de música, orquesta, coro, etc.

Desde 1993, la CESM persigue el objetivo de aunar todos los esfuerzos en favor del desarrollo del colectivo de las bandas de música, desde el asociacionismo civil, con el propósito de unir las federaciones que la integran para promover, difundir y dignificar la afición, enseñanza y práctica de la Música, potenciar el asociacionismo y proporcionar a la sociedad civil un medio de desarrollo y articulación cultural.

Como interlocutor institucional, la CESM lidera la representación nacional del mundo bandístico y es miembro del pleno del Consejo Estatal del INAEM desde el 2010, lo que le confiere el carácter de interlocutor válido para abordar todas aquellas cuestiones relacionadas con este enorme colectivo a nivel estatal e internacional.

También es miembro de la Sociedad Española de Musicología, de la Unión Europea de Músicos Aficionados y de la World Association for Symphonic Bands and Ensembles (WASBE)

Desde 1995, la Confederación Española de Sociedades Musicales es miembro de la International Confederation of Music Societies (CISM) y, a través de ella, de la UNESCO.

En la actualidad la CESM está compuesta por:

  • Federación de Bandas de Música de Andalucía.
  • Federación Aragonesa de Sociedades Musicales y Escuelas de Música Amateurs.
  • Federación Balear de Bandas de Música y Asociaciones Musicales.
  • Federación Castellano-Leonesa Asociaciones Musicales, Bandas y Escuelas Música.
  • Federación Castellano-Manchega de Sociedades Musicales.
  • Federación Catalana de Sociedades Musicales.
  • Federación Extremeña de Bandas de Música.
  • Federación Gran Canaria de Bandas de Música.
  • Federación Regional de Sociedades Musicales, Comunidad de Madrid.
  • Federación de Bandas de Música de la Región de Murcia.
  • Federación Tinerfeña de Bandas de Música.
  • Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana.

La Asociación de Amigos de la Música de Yecla, tiene el placer de comunicar, que la empresa Muebles Nogal Yecla, ha tenido la gentileza de hacer la donación de dos guitarras para la Escuela de Música.

Yecla, 11 de marzo de 2022

La empresa yeclana regentada por los hermanos Antonio Enrique y José Miguel López Palao, hicieron entrega, en un acto celebrado en la Escuela, y en el que estuvieron presentes Francisco Muñoz Castaño, Presidente de los Amigos de la Música de Yecla y Ángel Hernández Azorín, Director de la Escuela de Música, dos guitarras marca Alhambra, para ser utilizadas en las aulas de esta especialidad, colaborando con su acción de forma directa en una mejoría en la calidad de nuestra enseñanza, de la cual se beneficiarán nuestros alumnos/as.

Desde estas líneas queremos mostrar en nombre de todo el colectivo que formamos la AAMY, nuestra pública gratitud por el magnífico y generoso gesto que han tenido con nosotros al realizar esta donación que va a permitir perfeccionar la enseñanza impartida desde nuestro centro educativo.

Somos la banda del Valle de Sakana Haize Berriak con sede en Altsasu-Alsasua y nos gustaría trasladar nuestro mal estar con el Ayuntamiento de Altsasu llevamos varios años rogando un convenio para poder subsistir, ya que con la actual ayuda estamos a punto de desaparecer.

Somos una banda pequeña pero hemos conseguido en dos años pasar de 25 a 40 músicos y ya no nos llega.

Parece q al Ayto. le da igual nuestro futuro ,dicen que no están para “pagarnos nuestros caprichos” ,cuando lo que pedimos es de sentido común. Pedimos 20.000€ al año, solo el director(el único q cobra) nos cuesta la mitad y lo das se nos va en partituras ,fotocopias, seguros, materiales, y algún que otro instrumento cuando lo podemos permitir.

Sinceramente nos da mucha pena que haya gente con tan poca sensibilidad con la música popular, y también vergüenza ajena pues vemos otras bandas cercanas q gozan de una ayuda institucional justa.

Creemos q lo q pedimos esta dentro de lo normal q se puede pedir pero no nos hacen ni caso.

Decir que  Altsasu tiene 7.000 habitantes y somos la única banda del valle (20.000 habitantes con pueblos muy pequeños) y este año nos han subvencionado con 15.000€, os lo podéis creer?

Bueno que cada cual saque sus conclusiones que nosotras seguiremos luchando por sobrevivir, a ser posible dignamente, pero vendiendo lotería y poniendo cuotas de 15€ al año no vemos un futuro .

Imaginamos que habrá bandas en peor situación aunque nos cueste creerlo.

HAIZE BERRIAK Banda de Sakana Con sede en Altsau-Alsasua, Navarra

La Asociación de Amigos de la Música de Yecla y la Comparsa de Andaluces de Villena: más de 20 años juntos.

13 abril, 2020 Escrito por diapason

Es curioso ver como con el paso de los años se establecen relaciones entre asociaciones o instituciones que a priori parten de diferentes ámbitos y nacieron con diferentes objetivos. Es, así mismo, gratificante ver como esas relaciones en muchos casos se convierten en duraderas, lo cual no es más que el fruto de la satisfacción mutua de los unos con los otros, y viceversa.

Es lo que ocurre con la Comparsa de Andaluces de Villena y la Asociación de Amigos de la Música de Yecla. Fue en el año 1998, precisamente cuando nuestra comparsa celebró su 75 Aniversario, cuando por primera vez nuestros vecinos yeclanos participaron en nuestros desfiles.

Aquel año, por el motivo comentado, necesitábamos ampliar el número de bandas que nos acompañaran, sobre todo en el desfile de la Cabalgata, que cada día 6 de septiembre llevamos a cabo. En la junta directiva de la comparsa, por aquel entonces, Antonio Conesa era el delegado de bandas de música, y fue el artífice principal de que los Amigos de la Música de Yecla vinieran con los Andaluces de Villena.

Desde entonces, nos vienen acompañando sin pausa cada 5, cada 6 y cada 9 de septiembre, en nuestra Entrada, Cabalgata y Desfile de Nuevos Cargos, los tres desfiles más importantes de las fiestas de Villena.

La celebración de nuestro 75 aniversario, como hemos mencionado anteriormente, marcaría la relación con esta banda. Ese año se compuso para nuestra comparsa el pasodoble “75 Aniversario de los Andaluces”, por Gaspar Ángel Tortosa.

Ni que decir tiene que jamás imaginamos la repercusión que alcanzaría dicho pasodoble en toda la geografía festera. El caso es que desde aquel primer año la comparsa intentó que todas las bandas de música que nos acompañaban tocaran dicha obra.

No fue fácil, ya que la complejidad del pasodoble hacía que aquellas bandas que realmente no lo habían preparado a conciencia tuvieran verdadera dificultad para que aquello sonara con ciertas garantías para nuestros desfiles. Así la banda de Amigos de la Música de Yecla se convirtió en una de las primeras en interpretar el conocido pasodoble.

Pero además, se une una circunstancia que une más a esta banda con esta pieza y con nuestra comparsa. Prácticamente desde ese primer año hasta la actualidad –salvo muy pocos años–, la banda de Yecla ha desfilado junto al bloque que abre nuestra comparsa en cada desfile, el “boato”.

Ese bloque es el único que realiza todos los desfiles a los sones del “75 Aniversario”, ya que el resto de bloques y bandas, aunque lo utilizan, lo alternan con otros pasodobles. Por este motivo, dados los años transcurridos y esa circunstancia, podemos estar hablando, de manera casi anecdótica, de que los Amigos de la Música de Yecla sea de una de las bandas de música que más han interpretado nuestro pasodoble, si no la que más, siendo además una de las primeras que lo dominaron y lo acomodaron para nuestros desfiles.

Solo nos queda desear que esta relación dure muchos más años, como síntoma de esa satisfacción mutua, conocedores por ambas partes de la importancia de la música en la fiesta en general, y en las fiestas de Villena y en la Comparsa de Andaluces, en particular.

Toni Valdés.

Cronista de la Comparsa de Andaluces de Villena.

Yecla, 16 de abril de 2020

Trascurridos algo más de un mes desde que se decretó el Estado de Alarma en nuestro país, por la Crisis Sanitaria causada por la Pandemia del COVID-19, y que obligó al cierre de todos los centros educativos desde el pasado 16 de marzo, la Asociación de Amigos de la Música de Yecla quiere hacer un pequeño balance de la situación actual en la que nos encontramos.

En primer lugar recordar a todos los alumnos de la Escuela de Música que los diez días hábiles que se perdieron al final de marzo se recuperarán durante los primeros diez días del mes de julio.

A partir del mes de abril, y tras unos días de intenso trabajo, pusimos en marcha el Aula Virtual de la Escuela desde la cual se ha posibilitado que se puedan continuar las clases on-line en la gran mayoría de las asignaturas, sólo se ha tenido que suspender como es lógico las asignaturas de conjunto instrumental (banda escuela, orquesta de guitarras, coro, orquesta de cuerda, combos, etc.)

Esta nueva herramienta, que está contando con una gran aceptación por parte del alumnado del centro, además de haber hecho realidad la posibilidad de poder trabajar con los alumnos desde sus domicilios se convierte de cara al futuro en una gran oportunidad para que personas de fuera de nuestra ciudad puedan estudiar con nosotros, siendo a la vez una oportunidad de poder crecer en el número de alumnos, lo que ahora por cuestión de espacio era imposible.

Desde la Asociación queremos agradecer tanto a los alumnos, pues la gran mayoría han continuado estudiando con este nuevo sistema, como a los profesores del centro por su profesionalidad y esfuerzo, puesto que en sólo unos días se han adaptado a esta nueva situación.

Asimismo agradecer el trabajo que cada miembro de la Banda de Música está realizando desde casa, estudiando las partituras que el director les ha enviado, mandando vídeos, y muy especialmente su implicación en el acto que celebramos el pasado Domingo de Resurrección, cuando a las 12:30 horas todos juntos desde nuestros balcones interpretamos la marcha “Mi Amargura” para recordar que finalizaba la Semana Santa, y entre todos emular el acto que este día, cuando concluye la última procesión, se realiza en el Atrio de la Basílica, y ante la gran cantidad de público que nos espera interpretámos una marcha como señal de gratitud a nuestro pueblo.

Fue un acto emocionante puesto que ha sido una forma de conmemorar desde el confinamiento estos días tan especiales para nosotros, llenos de música y desfiles pero a la vez repletos de momentos de compañerismo, amistad, camaradería, equipo…

Para finalizar también queremos agradecer a todos, músicos, profesores, alumnos, amigos, que han querido colaborar con nosotros a través de las redes sociales, mandándonos información para entretenernos, libros para leer, películas para ver en casa, pero sobre todo mucha MÚSICA, con la que hemos pretendido durante estos días, y lo seguiremos haciendo mientras que dure esta situación, animar en lo posible a todos los ciudadanos de nuestra ciudad.

Atentamente,

Fdo: Francisco Muñoz Castaño.
Presidente Asociación de Amigos de
la Música de Yecla.

Publicado el

Os paso unos enlaces a mi blog donde podréis encontrar varios artículos relacionados con las Sociedades Musicales.

Una posible lectura durante estos días de confinamiento.

Mucha salud a todos/as y confianza en el futuro

Aquí analizo como las sociedades musicales pueden ayudar a fijar la población rural y contribuir a mitigar este gran problema social
La serie de artículos “EN NOMBRE PROPIO” analiza diferentes perfiles muy importantes en las sociedades musicales: directores, presidentes, músicos, etc.. En esta entrada describo la época del director Pablo Sánchez Torrella en la Unió Musical de Llíria allá por los años 80 del siglo pasado. Una etapa que tuve la oportunidad de vivir en primera persona.
Este artículo me permitió reflexionar e idear el máster que estamos desarrollando. Se trata de una gran oportunidad actual de empelabilidad en el sector de la música valenciana
Aquí tenemos a un gran presidente, de los de “toda la vida”. abnegado, sacrificado y eficiente. Un privilegio para el pueblo de Chelva
Un clásico. El autor lo ha experimentado también en primera persona y sabe de lo que habla. Como en todo, luces y sombras. Y división de opiniones¡
Sin duda, una gran sociedad musical. Además la gran rival de la mía (soy músico de la Unió Musical de Llíria). Por cierto a los “míos” no les gustó ni sentó nada bien este artículo. ¡Hay que ver cómo somos¡
Un deseo más que merecido. Esperemos que nos animemos a presentar un proyecto de esta naturaleza, es lo justo.
En este artículo reflexiono sobre el futuro de las sociedades musicales y cómo afrontar los nuevos retos. Posmodernismo y sociedad del conocimiento, es el momento de seguir transformándose.
Tema polémico donde los haya. Mojándome como siempre y recibiendo también algún revolcón. Sin duda, me lo merezco
Uno de mis preferidos. Siento verdadera devoción hacia los músicos aficionados
Bajo el amparo de  nuestra Santa hacemos muchos milagros. A ver si nos protege contra el Coronavirus, falta nos hará.
En el blog podréis encontrar más entradas sobre temas relacionados con la educación musical en conservatorios y escuelas de música
Manuel Tomás Ludeña

Cuando hace unas semanas recibí la invitación para redactar este artículo sobre la historia y trayectoria de mi banda pensé, “¿por qué no, después de más de 30 años no será difícil?”. Gran error el mío. ¿Qué os iba a contar? ¿El currículo de la banda? Sinceramente, hoy en día, si alguien quiere conocer la historia y  palmarés de cualquier persona o colectivo, sólo tiene que zambullirse un rato en Internet y obtendrá las respuestas, incluso un tutorial de como crear una banda de música de la nada. Sin embargo, lo que ese tutorial no os contará es lo que definitivamente le da vida y llena de personalidad cualquier proyecto. Y esa historia es la que hoy quisiera contar.

Corría el año 1980 cuando “un grupo de entusiastas aficionados a la música” dio el primer paso para formar la Asociación Jumillana de Amigos de la Música de Jumilla. Que bonito queda en las crónicas oficiales lo de “entusiastas”, aunque más bien se les debería llamar valientes e insensatos. Insensatos por pensar que unos maestros de escuela, empleados de banca, empresarios de la construcción, incluso un mecánico de motos, podrían resucitar el espíritu de la desaparecida Banda Municipal de Jumilla. Y valientes pues, pese a ello, no dudaron que lo conseguirían. Desde esa primera reunión, pasó más de un año hasta la presentación oficial de la “Banda de Música de Jumilla”, que ese es su nombre oficial, aunque, con el paso del tiempo dicho nombre se ha ido diluyendo citándose a la banda con el mismo nombre que a la Asociación. Más de un año donde nuestros “valientes insensatos” entre otros menesteres, tuvieron que realizar un sorteo entre dos sastres de Jumilla para decidir quién confeccionaría los trajes de la banda o, incluso,  tuvieron que pedir un préstamo, avalando con sus propiedades, para pagar dichos trajes.

Al final, la valentía y la insensatez triunfaron contra viento y marea y el 12 de abril de 1981, con el Maestro D. Julián Santos Carrión al frente, la “Banda de Música de Jumilla” hacía su presentación oficial. Nacía la familia de la AJAM.

Pese a ser una asociación relativamente joven en comparación con otros colectivos bandísticos de nuestra región, la historia de la AJAM ha dado para mucho. Nueve directores han tomado la batuta de nuestra asociación. Murcianos, alicantinos, incluso un Georgiano (de la madre Rusia) han dejado su carácter en nuestros músicos, forjando nuestra propia personalidad. Los más avispados me dirán que son diez y no nueve los directores que han pasado por la AJAM y cierto es, pero yo dije que nueve cogieron la batuta, el décimo, el actual, bien sabéis por Yecla que batuta no gasta.

Si pintáramos en un mapa aquellos sitios donde la AJAM ha llevado el nombre y la música de Jumilla estos casi 40 años, todo el levante español, la Mancha, Madrid, parte de Andalucía, incluso algún pequeño punto al otro lado de los Pirineos se llenarían de nuestro color. Muchos han sido los conciertos, actuaciones y concursos en los que la AJAM ha participado (según D. Joaquín Medina, antiguo archivero y músico y, para mí, memoria viva de esta asociación, el 6 de abril de 2013 se celebró la actuación número 1.000. Las siguientes, prometo recontarlas para otra ocasión) y pocos los premios logrados. Nunca hemos sido una banda ganadora de certámenes, sólo en una ocasión, en Murcia, logramos el ansiado primer puesto. Pero que no se consigan premios no es lo mismo que no conseguir grandes logros. ¿Acaso dar la oportunidad a cientos de niños de encontrar su futuro laboral no es un logro? No hablo sólo de los grandes músicos que han crecido en nuestras filas, o esos menos conocidos que se dedican profesionalmente a la música, sino de decenas de personas que volcaron su vida en profesiones relacionadas con la música. Centros educativos de toda la región y parte del territorio nacional están llenos de profesores de música que en algún momento de su vida fueron parte de la AJAM.

Logro es obtener el reconocimiento social e institucional, ganado a pulso con un sinfín de actividades solidarias y sociales dónde nuestro único premio ha sido la satisfacción de colaborar en algo más grande que nosotros. Grabar y editar un disco donde se recoja por primera vez “Libertadores” de Oscar Navarro o “Alatriste” de nuestro compañero Roque Baños y destinar los beneficios a la AECC o colaborar con Manos Unidas en la Campaña de concienciación del año 2015, sólo son algún ejemplo de ello.

Pero claro está, como en toda buena familia, no todo ha sido un camino de rosas. Los malos momentos también llegan y algunos, sin duda, son difíciles de  superar. Ese director que no convence a nadie, ese músico díscolo que nos trae de cabeza, los continuos esfuerzos para encontrar financiación, la pérdida de algún compañero… Olivares, Ochoa, Antonio, Teresa, fueron nombres que se despidieron demasiado pronto, pero que su memoria hace que hoy, recordando el pasado, miremos al futuro con más ilusión que nunca.

Pero no nos pongamos nostálgicos, ya que si cierto es que aunque estemos casi en la cuarentena, no parece que nos afecte la famosa crisis de los 40, sino todo lo contrario, nos sentimos más jóvenes que nunca, en parte gracias a la cantera, a esa banda escuela que hoy por hoy es un autentico milagro. En la era del Fornite, el Gran Hermano y los tronistas de turno, que cerca de 70 criaturas dejen todo eso de lado para coger su instrumento e ir a ensayar, eso si es un triunfo y de los grandes. Una Banda Juvenil que precisamente cumple este año 2019 su XXX Aniversario. Pensada inicialmente para que los nuevos educandos se desarrollaran lo suficiente musicalmente antes de dar el paso a la “banda grande” y realizando únicamente el concierto de Santa Cecilia, en la actualidad este conjunto tiene entidad propia, realizando numerosos conciertos y coorganizando el Festival de Bandas Juveniles de Jumilla. La banda Juvenil se ha convertido en la faceta más solidaria de la AJAM, siendo fiel año tras año a sus conciertos benéficos para Cáritas Jumilla o cualquier otro colectivo que lo necesite.

Lejos quedan los años 80, dónde algunos de aquellos valientes insensatos montaban a los jóvenes percusionistas en sus coches y los llevaban hasta Villena a que recibieran clases, pues en Jumilla no contábamos con profesor. El director hacía de maestro de casi todo (lo extraño es que todo saliera bien), los músicos más adelantados daban clases de solfeo a los nuevos fichajes y así, como una familia intentando llegar a final de mes, la AJAM creció hasta llegar a tener una escuela donde nuestros alumnos pueden estudiar cualquier instrumento con una quincena de  profesores cualificados.

Lo que nos deparen los próximos 40 años, nadie lo sabe. Lo que si tengo claro es que esto de la música es para valientes insensatos que saltan al vacío sin preguntar si hay red. Seguramente a muchos de los que leáis este artículo no os dirán nada sus nombres, pero creedme que gracias a personas como Manuel, Paco, Joaquín, Emilio, Antonio, Esteban, Julián, Mario, David, y un montón más, la AJAM, ese sueño de 1980, es una realidad hoy. Al final, como hace poco me decía el amigo “Lupi”, lo mejor de la música es las personas que encuentras en tu camino gracias a ella. Y ese es el mayor de los premios.

Juan Martínez Lencina.

Músico de la Asociación Jumillana de Amigos de la Música.

Editado el 3 marzo, 2020 Escrito por diapason