Artículos de opinión personal

Sin ninguna duda, el trabajo que desarrollan las sociedades musicales en la actualidad es amplio, diverso y de gran repercusión en la cultura de nuestra Región

Escrito en https://blogs.laverdad.es/febandasrmurcia/ el Martes, 14 diciembre 2021

Se mantienen sus escuelas de música, su pilar fundamental, siendo como ya hemos dicho en multitud de ocasiones, la única posibilidad que los ciudadanos tienen para poder acercarse e iniciarse en el mundo de la música; se sustentan sus agrupaciones musicales (Bandas, Coros, Grupos de Cámara, etc.); se realizan actos culturales, conciertos de diversos estilos, festivales, certámenes, ciclos de conciertos, publicación de libros, edición de discos compactos, cursos de formación, encuentros sociales, etc.

Aparte de la implicación de sus miembros en los actos lúdicos, festivos y culturales de sus localidades, participando en actividades organizadas tanto por los organismos públicos como por entidades privadas: Semana Santa, Moros y Cristianos, Carnavales, Ciclos culturales, Fiestas Patronales, de barrios, etc.

Esto está muy bien, y es una realidad innegable, lo que sucede es que a veces por diversos motivos, somos incapaces de DIFUNDIR todo lo que estamos haciendo, llegar al gran público, estar TODOS unidos en la divulgación de lo que generamos, crear expectación en los medios de comunicación, y sobre todo y es algo que siempre que se me ha pedido mi opinión he remarcado mucho: CREER FIRMEMENTE EN LO QUE HACEMOS.

Esta gran labor social y cultural lo lleva a cabo, (según fuentes del informe sobre el impacto económico y sociocultural de las bandas asociadas a la Federación de Bandas de Música de la Región de Murcia -FBMRM- realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena -UPCT-) un colectivo social. No olvidemos que nuestras cerca de 50 sociedades se componen de socios, de más de 29.000 personas; cerca de 5.000 músicos entre miembros de las bandas titulares, juveniles e infantiles; escuelas de música con cerca de 8.000 alumnos/as, con sus respectivas familias, y más de 320 profesores.

Por eso es necesario el ir implicando cada vez más, a los medios de comunicación de nuestras localidades, a los regionales, y porque no, a los nacionales. Con su ayuda, conseguiremos que poco a poco el ingente trabajo que desarrollamos desde las Asociaciones Musicales llegue a más y más personas. Es una tarea compleja, pero a nosotros eso no debe de asustarnos, acostumbrados como estamos a superar retos más complicados.

Soy consciente de que en cada localidad se está empezando ya a trabajar con los medios locales, siempre que existan; como ejemplo pondré el de mi ciudad, que es el que más conozco, y donde tenemos presencia actualmente en el semanario Siete Días Yecla, con una doble página al mes; Teleyecla Radio con el programa semanal “Diapasón Radio”; con el espacio mensual “Damos la nota”; elperiodicodeyecla.com, con una entrada en su zona de blogs a nuestra revista digital, y con el resto de medios que cubren cualquier noticia generada desde nuestra Asociación.

Pero necesitamos llegar a muchas más personas, introducirnos dentro de la sociedad, que sepan que existimos, que conozcan todo lo que hacemos y lo que generamos. Por eso es tan importante que se estén realizando colaboraciones como las que, desde la Federación de Bandas de Música de la Región de Murcia, se han puesto en marcha a través de espacios en diversos medios de la Región, o simplemente porque ya se estén empezando a preguntar quiénes somos, y de los que subrayamos:

En Onda Regional de Murcia, se emite dentro del programa “La Gramola”, que dirige el periodista Miguel Massotti, el espacio semanal “A bombo y platillo”, donde se van descubriendo todas la Sociedades Musicales de Murcia, y se habla de las noticias más importantes que generan las mismas o la propia Federación.

La televisión autonómica 7 Región de Murcia, dentro de su espacio “Clásica en la 7” lleva ya varios años grabando y emitiendo desde el Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas de Murcia, la mayoría de los conciertos del ciclo “Bandas en el Auditorio”.

Existen varios portales en internet como Murcia.com, donde suelen insertar todas las noticias generadas desde las bandas de música.

La revista digital Diapasón que edita la AAM Yecla, inserta una entrada semanal donde se incluyen colaboraciones de cualquier tipo relacionadas con la música y sobre todo con el mundo de las bandas, con participación de músicos, compositores, directores, gestores, padres, socios, etc.

Y como no, destacar la labor que se desarrolla desde este blog incluido en La Verdad digital, uno de los grandes medios informativos de nuestra Comunidad Autónoma.

Yo no soy ningún especialista, sólo soy un apasionado de la música y miembro desde hace más de 45 años de una de las asociaciones que componen la Federación murciana, pero desde hace más de 30 años estoy implicado en la promoción de dicha entidad.

Por eso, y después de esta experiencia, creo que es tan importante lo que les he remarcado antes sobre la difusión y la unidad de todo el colectivo en la promoción de nuestro trabajo, e insisto mucho en lo de TODOS, puesto que aunque cada sociedad, cada alumno, cada músico, cada directivo, cada socio, pertenezcamos a una localidad diferente, luchamos por lo mismo, no somos adversarios, no somos rivales, puesto que la banda de cada pueblo, siempre será la banda de cada pueblo, aunque luego exista la lógica y sana competencia, pero que al final siempre peleamos por lo mismo, la MÚSICA.

Por eso a veces es muy importante, y más ahora en este mundo globalizado, y donde las redes sociales tiene tanta repercusión, que cuando aparezca en cualquier medio de comunicación o en internet, alguna noticia o evento relacionado con una de las bandas federadas todos marquemos el famoso “like” del me gusta, que compartamos, que comentemos, que entre todos creemos y creamos en nuestras BANDAS.

Y como conclusión, y siempre bajo mi humilde opinión, me gustaría recalcar porqué estas dos actitudes: DIFUNDIR y estar TODOS unidos, son tan necesarias, puesto que si logramos despertar el interés entre los medios de comunicación, suscitar expectación entre los ciudadanos de nuestra Región, trasmitir lo que hacemos y generamos correctamente, conseguiremos que poco a poco seamos un referente para toda la sociedad Murciana y sobre todo para los gobernantes de nuestra Comunidad.

Todos sumamos, todos somos Música, todos hacemos Banda, todos somos Federación.

José Miguel Ibáñez Lax.

El próximo domingo 14 de noviembre en Camarena (Toledo) tendrá lugar la Asamblea Extraordinaria de la Federación Regional Castellano-Manchega de Sociedades de Música para la renovación de cargos de la Junta Directiva.

11/11/2021 Alcázar de San Juan (CR)

Asamblea que llega tarde, ya que fue solicitada por quien firma éste artículo y varios representantes de Bandas asociadas por Burofax, Correo Certificado y finalmente por e-mail a la atención del Presidente de la Federación, según marcan los Estatutos hace meses. No recibiendo otra respuesta más que “en el momento en el cual las pautas de vacunación de la Covid19 estén por encima del 70% de vacunados y la Asamblea pueda realizarse presencialmente se realizaría”, todo ello sin ajustarse a los propios plazos que marcan los Estatutos de la Federación.

De un total de 198 Bandas que figuraban en la web de la Federación hace unos meses, sorprendentemente en la convocatoria SOLO figuran 27 y algunas de ellas de reciente creación, afiliación o alguna que aun estando al corriente del pago de las cuotas no aparece en el listado de la convocatoria. Al restante numero de Bandas se las han dado de BAJA supuestamente por no estar al corriente con el pago de las cuotas de la Federación, pero… ¿Se les ha notificado correctamente dicha situación a éstas Bandas y se les ha preguntado por qué han llegado a éste descontento?

El domingo tenemos la oportunidad de VOTAR POR EL CAMBIO, de poder RENOVAR una Institución que lo único que hace es emitir certificados a las Bandas que se presentan a Certámenes de Bandas y poco más.

La Candidatura que represento y que pide el voto al resto de Bandas que tienen derecho a ejercer su voto en la Asamblea, está dispuesta a renovar, actualizar, mejorar y dar visibilidad a una Federación que tanto por el numero de Bandas de la Región como por la calidad de sus músicos necesita de una Junta Directiva dispuesta a velar por los intereses de las Bandas, ilusionar de nuevo a las que se han marchado de la Federación e invitar a las que aun no han formado parte de ella para conformar una Federación fuerte, unida y que realmente se interese por las necesidades de las Bandas, ya sean grandes o pequeñas, de una punta o de otra.

La ilusión por poder ejercer un voto se multiplica aún más cuando ese voto es para poder realizar un cambio tan necesario como la responsabilidad que asumimos los miembros de la candidatura en representar los intereses de todas las Bandas de la Región.

Los que me conocéis sabéis bien mi forma de trabajar y la involucración con todos los proyectos en los que formo parte, éste PPROYECTO, la RENOVACIÓN DE LA FEDERACIÓN es tanto para mí como para todas las Bandas que estamos esperando éste cambio un punto de inflexión para CAMBIAR lo que hay o “seguir como estamos”. NOSOTROS VOTAMOS POR EL CAMBIO, Y TU?

Jorge Román Bustamante, Candidato a presidir la Federación Regional Castellano-Manchega de Sociedades de Música. Presidente de la Asociación Banda de Música de Alcázar de San Juan (CR).

Hay varios pasos que nuestras entidades y por tanto sus directivos deben dar para intentar que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) puedan llegar a formar parte de su vida asociativa en un futuro no lejano (el 2030 está más cerca de lo que parece).

El primer paso: la formación. Conocer el origen y el contenido de la Agenda 2030 o analizar el estado actual de cada ODS y sus metas facilita la posterior apropiación e integración. Es necesaria una formación adaptada a los intereses de los participantes, de tal forma que se exploren las conexiones entre los distintos ODS.

Una segunda parte ha de ser la apropiación. Apropiación significa “hacer una cosa suya” y para hacer una cosa nuestra antes debemos conectar con ella, creer en ella y que nos motive de tal manera que queramos incorporar-la en nuestra vida profesional pero también personal.

Finalmente, la integración. Entender los principios generales involucrados miso de incorporar los principios y va-lores de los ODS, no hace falta seguir adelante. Y ese compromiso debe contar con el respaldo expreso de los dirigentes de la entidad.

Diagnóstico

Tenemos que pararnos a pensar un poco y ver dónde estamos y hacia dónde vamos en relación con los ODS, viendo cuales son más cercanos a nuestras actividades. Y seguro que nos damos cuenta de que algún camino llevamos ya andado.

Integración en la gestión

Es necesario integrar los ODS en la gestión de nuestras entidades fijan do objetivos que contribuyan al cumplimiento de aquellos que hemos identificado en los pasos anteriores. Y para acercarnos a esos objetivos tendremos que hacer lo que tantas veces hemos hecho: ver que acciones ponemos en marcha para lograrlos. Y ejecutarlas, claro está.

Evaluación

Si asumimos la expresión “lo que no se mide no se gestiona” pues sencillamente la tenemos que aplicar también en todo esto. Y evaluar nos servirá, entre otras cosas para analizar el esfuerzo y ponerlo en relación con los logros, contrastar el antes y el después, corregir errores, motivar para futuros logros y también para rendir cuentas a nuestros asociados sobre lo que hemos hecho.

Comunicar las acciones realizadas

El aforismo, Lo que no se comunica, no existe, atribuido a Marshall McLu-han (profesor de literatura inglesa, crítica literaria y teoría de la comunicación) resume a la perfección este punto.

En concreto, sería bueno elaborar una memoria sobre lo realiza-do y conseguido, y por supuesto deberemos darlo a conocer a los medios de comunicación para lograr su difusión entre el público. Con ello a lo mejor hasta ayudamos a otras entidades a seguir este camino.

No podemos finalizar este resumen apresurado sin hacer una somera mención a las metas (los 17 ODS se desglosan en 169 metas) de los ODS más directamente relacionados con la cultura (que desgraciadamente son pocas).

La meta 4.7 destaca la necesidad de que la educación promueva una cultura de paz y no violencia y la valoración de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible.

La meta 8.2 aborda la diversificación de la economía, que debería incluir la estimulación de las industrias creativas.

La 8.9, tiene como objetivo “Diseñar e implementar políticas para promover un turismo sostenible que cree empleos y promueva la cultura y los productos locales”.

La 11.4 llama explícitamente a la acción del sector cultural, y es la meta que la mayoría de nosotros conocemos: “Redoblar los esfuerzos para proteger y salva-guardar el patrimonio cultural y natural del mundo”

Por su parte las metas 8.9 y 12.b buscan “Elaborar y aplicar instrumentos para vigilar los efectos en el desarrollo sostenible, a fin de lograr un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales”.

El análisis que cada uno de nosotros hagamos de la relación entre estas u otras metas y el fin social de nuestras entidades nos ayudará a darnos cuenta de que efectivamente las sociedades musicales ya estamos contribuyendo (en la mayoría de los casos me atrevo a decir que de manera espontánea y no consciente) al cumplimiento de los objetivos de des-arrollo sostenible de la Agenda 2030.

Ahora se trata de ser conscientes de ello para así poder jugar un papel relevante. Pero obviamente este recorrido no lo podemos hacer solos. Si definimos la gobernanza participativa como compartir la responsabilidad, entonces debemos concluir que esta responsabilidad se puede compartir en muchos niveles diferentes y de muchas formas diferentes.

Convoco desde aquí a todos los actores implicados para que cada uno desde el lugar que ocupamos trabajemos en común con el fin de acercarnos y contribuir al cumplimiento de estos objetivos.

Con ello contribuiremos a que la cultura sea de verdad un motor de desarrollo social y económico. 

Luis Vidal Domínguez es tesorero de la CESM, músico y economista.

Artículo publicado en versión papel de Las Bandas

⇒ Ir a Cultura, sociedades musicales y agenda 2030 (I)

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L’empresa “Consolat de Mar”, fundada i impulsada per Carles Subiela, ha rebut la distinció al Mèrit Empresarial i Social de la Generalitat Valenciana. Un premi, sense dubte, molt merescut després d’una dilatada trajectòria aportant valor i ajudant als músics i a les societats musicals de la Comunitat Valenciana.

Són moltes les persones que hui celebren este Premi: Joves que han pogut comprar un instrument musical per complir els seus somnis de ser músics, agrupacions musicals de tot el mon que, gràcies a Carles, han adquirit un equipament per iniciar un projecte social i musical a les seus poblacions, etc… Es pot dir que Consolat de Mar ha inundat de música moltes parts del món on regnava el silenci i la foscor.

Carles va vendre un tractor per viatjar a la Xina començant una vida de pel·lícula. Ara diguem a esta gent emprenedors. Carles ho va ser quan encara no s’estilava. La seua visió va  aconseguir que els instruments musicals, eines molt cares des de sempre, pogueren estar a l’abast de qualsevol economia. Amb la seua llavor, la pràctica musical es va democratitzar i superar barreres insalvables.

Tots sabem que la música a la Comunitat Valenciana, mitjançant les societats musicals, és una manifestació de caràcter rural, popular i en mans dels sectors socials més desfavorits. Des de sempre, la pràctica musical ací ha representat una possibilitat de promoció social per a molts músics humils. Consolat de Mar va marcar una fita en esta tasca al resoldre un gran problema: El preu excessiu dels instruments musicals. La peça que faltava fins aleshores.

També de la seua mà, els músics i les agrupacions valencianes han visitat la Xina exportant el seu talent, sent encara més conegudes i contribuint a la projecció de la Comunitat Valenciana per terres orientals. Com ell sol repetir: “Sempre fent país”.

Però encara hi ha més. Amb tot açò podria haver-se aconformat. Però Carles sempre va més enllà i Consolat de Mar està contínuament desenvolupant una gran tasca solidària regalant instruments i col·laborant en qualsevol concert i festival musical; la seua presència és obligada en tots els actes musicals que se celebren pel conjunt de la geografia valenciana. Consolat de Mar i Carles són els amics dels més necessitats. A més d’emprenedor, un “mecenes” sense ser poderós econòmicament però amb molta, molta generositat i il·lusió. Quasi res!

Per açò i molt més, els amics i amigues de Carles es compten per milers perquè és una bona persona, sensible, culta i tolerant. Conversar amb ell és sempre un plaer. Els teus problemes i les teues alegries són seus també. Molt ferm en les seus pròpies conviccions però al mateix temps molt respectuós amb les conviccions dels altres, un cas difícil de trobar hui en dia on imperen sectarismes de tot tipus i actituds intolerants.

Sempre disposat a convidar a una paella a tot el mon, reparteix somriures i bon humor. Molt orgullós del seu poble (Benaguasil) i de la comarca del Camp de Túria, pot este dissabte, el dia de la festa de tots els valencians, replegar eixa distinció amb l’orgull del treball ben fet i amb l’admiració de la família, els amics i de tots el músics de tot el món.

Enhorabona Carles, tens moltes paelles a pagar i a celebrar durant els pròxims mesos!

Manuel Tomás Ludeña

El pasado 10 de junio tuve la ocasión de participar en el Foro de economía comarcal Ciudades creativas para el desarrollo social organizado por Levante-EMV, patrocina do por Power Electronics y que contó con la colaboración activa de Lliria City of Music y Denia City of Gastronomy y en el que participaron los alcaldes de Llíria, Manuel Civera, y Dénia, Vicent Grimalt, la diputada en el Congreso por el PSPV-PSOE y especialista en turismo, Ana Botella, Francesc Colomer, secretario autonómico de Turismo, la secretaria autonómica de Economía Sostenible, Rebeca Torró, el CEO de Power Electronics, David Salvo, el presidente de la fundación Balearia, Jose Manuel Orengo, el diseñador Francis Montesinos y yo mismo como representante de la Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM).

Este artículo resume las ideas que expuse en este Foro en el que participe por invitación expresa del entonces alcalde de Llíria Manuel Civera, a quien aprovecho para agradecer a través de estas líneas su firme apuesta por apoyar todas las acciones de la CESM.

Es una evidencia que sin creatividad no hay progreso, pero dado mi perfil (músico aficionado, directivo de la CESM y economista) centraré mi exposición en los aspectos de la creatividad ligada a la gestión. Lo que podríamos llamar “la gestión creativa”.

En demasiadas ocasiones he tenido que expresar mi opinión en el sentido de que la administración pública suele ofrecer respuestas a nuestras demandas que he calificado de Insuficientes, Incorrectas, Injustas, y la peor: Inexistentes. Las 4 íes como yo las llamo. Y que frente a ello nuestro sector tenía que combatir con las 4 ces: Cumplimiento de la norma, Comunicación, Creatividad y Cohesión.

Toca hoy pues hablar de la C de creatividad en la gestión entendida como la identificación y el aprovechamiento de las oportunidades que en cada momento se pueden presentar en las entidades que dirigimos.

Y si hablamos de oportunidades, todos tenemos ante nosotros un ineludible reto que es también una enorme oportunidad: La agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Tal y como denuncia Alfons Martinell, profesor emérito de la Universidad de Girona y director de la Cátedra Unesco Políticas culturales y cooperación lamentablemente, a pesar de los aportes del sector cultural al proceso de elaboración de la Agenda, ésta no incorporó un ODS específico que situara a la cultura como elemento imprescindible para el desarrollo sostenible, pese a su importancia en los contextos contemporáneos. Sin embargo, tras la indignación inicial del sector cultural, han surgido estrategias de incorporación de la cultura a este plan de acción universal. Desde hace un tiempo, son numerosas las voces que reclaman que la cultura sea considerada una esfera más al abarcar todos los ámbitos de la actividad humana y constituir una de las principales fuentes de valores, cohesión social, bienestar, riqueza y participación de una sociedad.

Cultura sostenible

El capítulo 1 Hacia una cultura sostenible ofrece información básica sobre la Agenda 2030 y demuestra cómo este marco de acción puede ser una oportunidad para el sector cultural.

En el capítulo 2 Integrando el enfoque sostenible en el sector cultural se plantean una serie de principios comunes que sirven de referencia y punto de partida, y se ofrece un mapa de todos los actores de la cultura implicados en lograr un desarrollo sostenible. Ese marco teórico compartido y la identificación del ecosistema sobre el que tenemos influencia es el paso previo a la acción. Además, se dedica un apartado al papel funda-mental de la administración pública para hacer posible esta transición hacia la sostenibilidad.

En el capítulo 3 Pasar a la acción se propone, a modo de checklist, un listado de medidas que pueden llevar-se a cabo en distintas áreas, desde la programación o la gestión hasta los espacios físicos donde se desarrolla la actividad cultural.

Y por último, en el capítulo 4 se ofrece una selección de casos de estudio que ilustran proyectos culturales que ya están alineados con la Agenda 2030.

La lectura de este documento puede servir por tanto para que cualquier lector interesado pueda iniciar una aproximación a este tema y le será de gran ayuda si comparte el objetivo de integrar la Agenda 2030 en el sector cultural.

Pero si hablamos de la Agenda 2030 y por tanto de desarrollo sostenible, es necesario que conozcamos el verdadero significado de esta expresión:

El Informe Bruntland define al des-arrollo sostenible como “el proceso capaz de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas”.

Y esta sostenibilidad se estructura en cuatro dimensiones que a su vez son básicamente las que le dan sentido a los 17 objetivos de desarrollo sostenible que contiene la Agenda 2030. Estas dimensiones son:

La dimensión medioambiental

El medio ambiente y el desarrollo no son retos separados: el desarrollo no puede subsistir con una base de re-cursos ambientales que se deteriora; el medio ambiente no puede ser protegido cuando el crecimiento ignora el precio de la destrucción ambiental.

La dimensión social

Busca proteger y fomentar el bienestar de las personas y una vida digna y de calidad sin exclusiones.

La dimensión económica

Se trata de lograr un mayor equilibrio entre nuestros modelos de producción y consumo y la capacidad de reproducción de los ecosistemas.

La dimensión cultural

Constituye una de las principales fuentes de valores, cohesión social, autoestima y participación de una sociedad.

Y ahora que ya podemos al menos intuir que la cultura y la sostenibilidad no son conceptos inconexos, ¿Qué podemos hacer para embarcar a las instituciones, asociaciones y agentes culturales, industrias creativas en la difusión de los ODS y de la Agenda 2030?

Luis Vidal Domínguez es tesorero de la CESM, músico y economista

Artículo publicado en versión papel de Las Bandas

⇒ Ir a Cultura, sociedades musicales y agenda 2030 (y II)

Siempre me han cautivado los versos del Premio Nobel Vicente Aleixandre:

“…Recordar es obsceno, / peor: es triste. Olvidar es morir…”

(de Poemas de la consumación, 1968)

El olvido es, en la mayoría de las ocasiones, una especie de muerte de la que no se es consciente. En la terrible enfermedad del Alzheimer, los enfermos viven con lagunas en sus recuerdos, como si algunas determinadas carpetas de su disco duro se hubieran borrado para siempre. Para ellos nunca existieron. Recuerdo como mi abuela materna, en sus dos últimos años de vida, dejó de reconocerme como su nieto. Decía que yo era hijo de una amiga suya y que no sabía por qué estaba siempre en su casa. Aquella mujer con la que compartí tantos bellos momentos disfrutando de su bondad, de su cercanía, de su sabiduría vital y de su eterna ternura, ahora me negaba su condición de abuela. Fue difícil de asimilar, sobre todo cuando este olvido inicial se convirtió en una degeneración física paulatina y dolorosa. Una sensación de impotencia te absorbe de forma cruel cuando observas el declive vital de alguien a quien amas.

Y es que, tal vez el olvido no puede disociarse de un deterioro físico. Y por ello, trabajar la memoria nos pueda ayudar a conservar una mayor calidad de vida. En un mundo como el actual, inmerso en una pandemia de la que se creyó salir rápidamente y de la que aún no sabemos cuándo nos podremos librar, los olvidos son, como mínimo, símbolo de una incipiente degeneración. Hay quienes olvidan que no podemos bajar la guardia en los protocolos contra el contagio, enarbolando, en ocasiones, una absurda seguridad profiláctica. Sin embargo, también hay quien se olvida de vivir y por tanto reniega de buscar los medios para poder continuar manteniendo la dignidad vital en mitad de una situación que ha dado un vuelco radical a aquello que considerábamos la normalidad. Creo que ambos olvidos llevan inmerso una cierto miedo, una especie de comodidad temerosa de enfrentarse a lo desconocido. El ser humano tiene ante sí un reto de gran relevancia mediante el cual puede demostrar una potencialidad reflexiva y pensante que ayude a canalizar sus conocimientos en una mayor adaptabilidad a la realidad que le rodea.

Pero hay olvidos que pueden ser reconducidos con la sensatez de la reflexión. En todos los sistemas de mnemotecnia que he podido conocer se nos habla de la importancia y de la eficacia de la esquematización, la lógica y el razonamiento para poder mantener una memoria eficaz y productiva. Sin embargo, hay decisiones tomadas desde la comodidad y la falta de esfuerzo que olvidan aquello que realmente es evidente. En estos tiempos de pandemia asistimos a olvidos incomprensibles que perfectamente podrían ser subsanados. No se si son olvidos producidos por instalarse en el mínimo esfuerzo, por la inoperancia despreocupada o por pura y simple ignorancia. Sea cual fuere el motivo, hay que reivindicar que se puede vencer al olvido cuando éste no es producto de patología alguna. Desde junio de 2020 a agosto de 2021 he dirigido unos cuarenta y tres conciertos, la mayoría con aforos reducidos, otros por streaming. En las bandas municipales de Bilbao y Barcelona, hemos mantenido todos los conciertos de temporada, cambiando repertorios para adaptarlos al protocolo COVID que incluye tanto distancias físicas, como reducción de efectivos sobre los escenarios, duración de los programas (todos ellos sin pausa para evitar acumulación de público) … Ha sido un trabajo esforzado y comprometido de todos y cada uno de los músicos de las formaciones, además de los equipos de organización y gestión. Hemos tenido miedo, yo el primero. Pero hemos pensado en poner todo el esfuerzo para poder seguir ofreciendo nuestro trabajo con la mayor dignidad, adecuándolo a la situación pandémica a medida que ésta iba evolucionando. Y lo hemos logrado. No hemos suspendido ninguno de nuestros conciertos programados, actuando como si hubiéramos tenido una temporada pre-pandémica. El público que nos ha escuchado, bien en directo, o bien por redes, nos ha mostrado un calor tremendamente especial y sincero. Sin embargo, seguimos inmersos en el ostracismo del olvido. Seguimos sin tener noticias de las bandas de música a no ser aquellas que aparecen en el apartado de curiosidades, ambientaciones festivas y populares… El ámbito de la cultura musical y su difusión se reduce a los conciertos sinfónicos, al pop, al rock, al jazz, a la ópera, a la música contemporánea (como si las bandas fueran hologramas del pasado), a los musicales…. Hace unos meses, en varias noticias de radio y televisión anunciaban la presentación del nuevo presidente norteamericano. En varios titulares se podía leer, a modo de curiosidad apostillada: “el presidente se hizo acompañar de una banda de música”. Así, sin más explicaciones. En ninguna parte oí referenciar que la banda de música que lo acompañaba es una formación que forma parte del protocolo presidencial de los EEUU desde el 1798, año en el cual el presidente John Adams aprobó su fundación tal y como consta en el acta del congreso norteamericano fechada el 11 de julio de aquel año (hace ya 223 años). Tal vez sea porque en los programas educativos de ámbito general no se hace mención alguna de la existencia de bandas de música en la historia cultural, ni que esta banda a la que hago referencia, la “The President’s Own” United States Marine Band, es una de las formaciones sinfónicas más importantes del mundo, con temporadas de conciertos de un elevado nivel artístico, con una discografía mítica y fundamental para entender la evolución de la composición destinada para las bandas de música, y que tiene, entre sus directores invitados contemporáneos, a figuras como John Williams. Pero, según los medios, fíjate qué curioso, el presidente de un país tan importante, se hace acompañar de una banda de música, tan vulgar… Y es que la memoria de las bandas está plagada de olvidos, los cuales le han proporcionado una especie de mantra estereotipado que se repite entre generaciones.

A pesar de estos olvidos, seguimos y seguiremos. No nos queda otra. El trabajo siempre dignifica y en estos momentos tan especiales, aún más. El trabajo silencioso pero constante, el que produce activos de solidez, el que hay detrás de cada músico que con miedos y situaciones personales varias, ha dejado atrás todo para demostrar que su trabajo es útil en esta sociedad. Las bandas de música (algunas de ellas, no todas …) han sido reconocidas por el Ministerio de Cultura como Material Representativo del Patrimonio Cultural Inmaterial, pero al ser tan “etéreas” da la sensación que no existimos. En el olvido de este reconocimiento hacia el resto de bandas hay también una muerte lenta del respeto por su historia, por su presente y por su potencialidad futura.

El olvido puede ser ocasionado por una enfermedad o por un nocivo descuido. En el caso de las patologías mentales, existen tratamientos paliativos que aminoran su evolución o su intensidad. En el caso de la incultura, hay un remedio efectivo: el estudio y la formación. Y en este último caso, la voluntad de cambio y el compromiso son también dos vías de desarrollo de gran efectividad.

Hace unos días me encontré con una persona a quien hacía tiempo no veía y le pregunté por sus padres, pues tenía constancia de que ambos estaban diagnosticados con la patología de Alzheimer. Me dijo que ambos habían entrado en una fase de dependencia y que los estaba cuidando en su casa, ya que así era más cómodo para ella. Después de más de treinta años de casados, sus padres llevaban ahora unos veinte de divorciados. Y en estos momentos en los que ambos tienen Alzheimer, vuelven a vivir juntos: “Menos mal que se han olvidado el uno del otro y no se reconocen”, decía mi amiga, “antes de la enfermedad no se soportaban”. Lo que es la vida: un olvido patológico permite convivir ahora a dos personas que, sin él, serían incapaces de compartir nada. Decía Jorge Luis Borges: “…No hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón…. Ya somos el olvido que seremos…” (Elogio de la sombra, 1969).

El olvido alimentado por la comodidad, los estereotipos o la propia inoperancia, es un camino imparable hacia la desolación. La historia bandística comprende momentos fundamentales en la evolución cultural y social de nuestro mundo. En estos tiempos tras la pandemia, las bandas pueden y deben asumir de nuevo un papel motriz en la recuperación sociocultural de nuestra contemporaneidad. Trabajemos para no caer en el olvido de la memoria. Olvidar es morir…

José R. Pascual-Vilaplana

Trento (Italia), 3 de septiembre de 2021

Artículo original

https://www.pascualvilaplana.com/

Corría el año 1993 cuando, después de cruzar muchas cartas, se reúnen en Altea los responsables de las distintas Federaciones.

Definida en los Estatutos como:

Artículo 4º.-

La Confederación Española de Sociedades Musicales es una Entidad de ámbito estatal, que reúne a las Federaciones de las Comunidades Autónomas, regionales o provinciales, de carácter amateur. Tiene personalidad jurídica propia, gozando de plena capacidad para actuar, contratar y obligarse, de conformidad con la legislación vigente, para el desarrollo de las funciones y cumplimiento de sus fines.

Tiene el carácter de unión entre las federaciones independientes que la integran, y por su naturaleza cultural y prioritariamente musical, no persigue ningún fin lucrativo.”

10 junio, 2021 Escrito en diapason

 

 

 

 

 

 

Pero no fue en este año la primera vez que se hablaba de la creación de una organización nacional de sociedades musicales. Para concretar este hecho nos remontaremos a 1967.

Llíria el municipio escogido para celebrar los Festivales de España. Éstos estaban patrocinados por el Ministerio de Información y Turismo y la Unión Musical de Llíria fue la anfitriona y organizadora del programa de actos.

En este contexto, se estableció una ponencia el 10 de septiembre de 1967 bajo el nombre “Las bandas de música y sus problemas” con el objetivo de tratar las cuestiones que preocupaban a las sociedades musicales en aquel momento.

Una de las conclusiones fue:

“La creación de una Federación Nacional de Sociedades Musicales Amateurs”

De estas reuniones salió la decisión de formalizar la fundación de la Federación Regional Valenciana de Sociedades Musicales en 1968.

Sigamos, 25 años después se consumó la fundación de la Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM).

En aquel 1993, durante los días 13 y 14 de noviembre, se reunieron el Presidente de la Federación Castellano Manchega, Don Alfonso Rodríguez; Presidente de la Federación Guipuzcoana, Don Juan Antonio Lecuona; Presidente de la Federación Balear, Don Josep Clement; Presidente de la Federación Catalana, Don Joaquín Urquizu; Presidente de la Federación Andaluza, Don Andrés Valero; Presidente de la Federación Gallega, Don Emilio Vázquez; Presidente de la Banda de Música de Teruel, Don José Martínez; Presidente de la Federación de Murcia, Don Isidoro Jesús Martínez; Presidente de la Federación de Asturias, Don José Antonio González y Presidente de la Federación de Valencia, Don Ángel Asunción.

“Tras varias reuniones maratonianas” según palabras que me confesó Ángel Asunción, se firmó el acta constitucional y redactaron los primeros Estatutos, con las siguientes Federaciones fundadoras:

De estas federaciones se disolvieron:

  • Federación de Bandas Civiles del Principado de Asturias
  • Federación Guipuzcoana de Bandas de Música/Guipuzkuako Banden Biltzarra

Con el paso del tiempo se formarían las Federaciones:

 

 

Los datos se acercan a los que pública el Ministerio de Cultura en su anuario 2019, donde dice que hay 1.485 bandas y que se reparten por comunidades de la siguiente manera:

Esto no quiere decir que todas las Federaciones están en la Confederación, ya que, aparte de las que se disolvieron, algunas la abandonaron, ya sea por motivos económicos, ya sea por otros motivos, aunque no se pierde la esperanza de que algún día estemos todos juntos otra vez.

En los primeros años de andadura de la Confederación, sus esfuerzos se centraron en dar a conocer la organización e intentar tener una línea de ayuda del Ministerio para poder cumplir con mayor facilidad sus fines, objetivo que se cumplió, con el paso de los años esa línea directa pasó a ser una ayuda del INAEM para realizar proyectos.

Y en una frase hecha que he adaptado: “Las Instituciones están por encima de las personas, pero son las personas las que dirigen las instituciones y con sus decisiones hacen que una institución sea buena o mala, esto que parece un trabalenguas, es la cruda realidad.”

Han habido muchos años que la Confederación se ha limitado hacer su Asamblea General, de 3 y 4 días, con sus respectivos Festivales de Bandas y hasta el año que siguiente, con las celebres y buenas frases de “se debería hacer”, “se habría que hacer”, “se tendría que hacer” y así pasaron demasiados años.

Recomendable la lectura del libro “XX Años de Historia” editado por la CESM, para entender de dónde venimos, si es que se quiere entender, claro.

Cuando una organización no ocupa el espacio que le corresponde, ese lugar es ocupado por otros y cuesta tiempo y recursos volver a recuperar el espacio perdido.

En el año 2016 me presenté a Presidente con un programa electoral concreto y con acciones concretas, como la reactivación de relaciones institucionales, crear un gabinete de comunicación, una web operativa, una base de datos nacional de Sociedades Musicales (SSMM), una mejora del marco normativo para SSMM, así hasta 14 puntos, en el primer año se habían cumplido 12 de ellos.

En el 2018 a raíz de una nota de prensa sobre la bajada del IVA a los instrumentos musicales, nos llevó a reunirnos con todos los grupos parlamentarios del Congreso de Diputados en Madrid y en 2020 que se apruebe en el Senado una Moción que Insta al Gobierno que revise el tramo de IVA aplicado a los instrumentos musicales. En el expediente presentado había una declaración institucional de una Diputación y el acuerdo de 10 ayuntamientos, que triste.

Pero la Confederación, ¿para qué sirve?

Para estar asociados y dar representación ante las instituciones estatales, donde se reivindica y pone en valor los tres apartados que más nos identifican al colectivo como son el educativo, el cultural y el social, porque en ocasiones, la respuesta que dan nuestros gobernantes a nuestras demandas es:

Insuficiente, Incorrecta, Injusta o lo que es peor, Inexistente

Frente a estas 4 I nosotros debemos ofrecer  Las 5 C.

  • La C de Confiabilidad: Desarrollo de la cultura del cumplimiento de nuestras obligaciones (pienso que solo quien cumple sus obligaciones está legitimado para exigir a los demás que cumplan las suyas).
  • La C de ser Creativos, explorando las escasas opciones que ofrece el actual marco normativo (Ej. declaración BIC, ley del Voluntariado, convenio colectivo, utilidad pública, ley de Propiedad Intelectual).
  • C de Comunicación: lo que no se comunica no se conoce.
  • La C de No Conformarse, reivindicando que el marco normativo mejore y reconozca nuestra aportación a la sociedad.

Y por encima de todas la C de CONVICCIÓN:

Debemos convencer a los nuestros, a nuestro entorno, al resto de la sociedad y a los políticos de la importancia de tratar como se merece lo que hacemos. Sin que se cree ese estado de opinión favorable no será fácil conseguir ni cambios normativos ni casi nada.

Las 4 I y las 5 C, son de mi amigo Luis Vidal, que se han convertido en una frase mantra de nuestras acciones.

De la 5 C, las que más hay que reforzar son No Conformarnos y estar Convencidos de lo que hacemos. Aquí dos ejemplos.

No Conformarnos

El año y pico de pandemia que estamos viviendo, ha desnudado por completo a muchas organizaciones y sistemas de gobierno, pero también ha puesto en valor otras.

Mientras duró el Estado de Alarma en 2020, solo había una voz, acertada o desacertada no es mi intención juzgarla, pero solo una voz y un solo interlocutor. Cuando empezó la desescalada, pasamos de una sola voz a 20, las 17 Comunidades Autónomas, las 2 Ciudades Autónomas y el Ministerio de turno, esto llevó a que cada Comunidad haya aplicado las mismas normas marcadas por el Ministerio, pero en diferentes tiempos y a diferentes colectivos.

Pero esto también ha ocurrido con las federaciones, donde cada una ha ido a su ritmo y a la voluntad de su Comunidad Autónoma.

Estar Convencidos.

Un ejemplo fue la solicitud que hizo la CESM al Ministerio de Sanidad para que se actualizara la Estrategia de vacunación frente a la covid-19 en España, con la inclusión de un subgrupo adicional (Grupo 6D) para los docentes y personal de las Escuelas de Música y Escuelas de Música y Danza dependientes de corporaciones locales o de entidades privadas sin ánimo de lucro y al mismo tiempo se instaba a las Federaciones que lo hicieran en su propia Comunidad.

Resultado, algunas lo habían hecho antes y no dijeron nada, otras lo hicieron como si fueran ellas las que lo pedian, otras nada y otras en su escrito ponían “como lo ha hecho la CESM al Ministerio”, juzguen ustedes mismos las diferencias de actuación.

La pandemia nos ha enseñado que juntos somos más fuertes y se pueden conseguir más cosas, si no siempre ganan los más famosos o los que más padrinos tienen.

Así y todo es una responsabilidad y un reto, si en los 5 primeros años de la Confederación se pudieron hacer muchas cosas, simplemente aplicando la frase de “Quien no conoce la historia está condenado a repetirla”, en mi presidencia ni chupipandi ni olvidar la historia, con unos pocos menos palos en las ruedas y estar más convencidos, se podrían conseguir los objetivos, ahora que cada cual analice sus acciones.

Si no estuviera la Confederación, se tendría que crear, pues como la tenemos, aprovechémosla.

Yo no me Conformo y estoy Convencido y ¿Tú?

Vicente Cerdá García
Presidente de la CESM

Quiero dedicar este pequeño artículo a todas aquellas personas que nos marcaron el camino a seguir dentro de cada una de nuestras sociedades musicales.

A esos hombres y mujeres que, prácticamente sin medios pero cargados de muchos sueños e ilusión, hicieron posible que hoy seamos lo que somos.

A nuestros veteranos, a los que nunca estaremos lo suficientemente agradecidos por el trabajo que desarrollaron.

https://blogs.laverdad.es/febandasrmurcia/ – Martes, 8 junio 2021

Ahora estamos viviendo una época convulsa para todos, donde las dificultades crecen e incluso a veces también crece la desilusión. Pero no debemos caer en el desánimo y, como ellos hicieron en otros tiempos, tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas para sobrepasar todos los obstáculos e inconvenientes que vayan surgiendo.

Hace algunos días finalizó la Semana Santa, festividad religiosa con un ingente trabajo y protagonismo para los músicos que formamos parte de las bandas de música de España, y sobre todo de zonas como la Región de Murcia por su gran tradición procesional. Pero este año, ante la consabida situación sanitaria, no ha habido procesiones, aunque sí muchos actos y conciertos dedicados a la música escrita específicamente para estas fechas en prácticamente todas las localidades de nuestra Comunidad Autónoma.

La palabra procesión, dentro de sus acepciones, tiene una con la que, coloquialmente, creo que el mundo bandístico está muy identificado: “acto de ir ordenadamente de un lugar a otro muchas personas con algún fin público y solemne, frecuentemente religioso”. Esto es lo que todos hacemos; seguir nuestro CAMINO, unidos y ordenadamente, para conseguir un fin público que, en este caso, no es religioso, sino educativo, social y cultural: el fomento y conocimiento de la Música. Y ese camino, como ya dije al principio, se lo debemos a todos nuestros mayores por inculcarnos el amor por lo que hacemos, por demostrarnos con su ejemplo cómo debemos comportarnos, por hacernos sentir miembros de pleno en nuestros colectivos, por motivarnos para luchar sin descanso por nuestros proyectos, por educarnos en el respeto y la tolerancia, por darnos el ejemplo que nos dan de compromiso y responsabilidad, y, sobre todo, por habernos transmitido quizás lo más importante, que es el AMOR por la MÚSICA.

Ellos, nuestros mayores, nos enseñaron que en una sociedad musical cabemos todos: los que piensan de una forma o de otra, hombres y mujeres, jóvenes y veteranos, creyentes o no, del Madrid o del Barcelona…, pero siempre unidos por el respeto a este bello arte. Gracias a ellos hemos aprendido que el trabajo que realizamos para el resto de la sociedad es fundamental, puesto que en muchas poblaciones somos la única posibilidad que existe para que sus habitantes, sobre todo la parte infantil y juvenil, puedan acceder a la educación musical con todas las ventajas que conlleva; no solo las artísticas, sino también aquellas que son todavía más importantes que las anteriores, las que contribuyen a la formación integral de las personas, que son los valores que se transmiten: educación, respeto, tolerancia, trabajo en equipo, organización, compromiso, responsabilidad, superación… Además, y en esto puede ser en lo que más estemos fallando, con su ejemplo nos han demostrado que todos somos útiles, que cualquier persona, aunque en un momento determinado no piense exactamente igual que los dirigentes del momento, es totalmente válida para conseguir el objetivo final, ya que la suma de todos los pensamientos e ideas, sean o no convergentes, nos harán con el transcurrir del tiempo mucho más fuertes. Nadie sobra, todos hacemos falta.

Ahora la obligación de todos los que formamos parte de las sociedades musicales de la Región de Murcia (dirigentes, socios, músicos, padres, alumnos, simpatizantes…) es continuar con ese CAMINO que ellos nos marcaron. Debemos seguir transmitiendo a los que vayan llegando todos esos valores que nos inculcaron, y, sobre todo, CREER firmemente y sin fisuras en lo que hacemos.

Son tiempos difíciles, pero los suyos también los fueron, y ellos los afrontaron con una actitud y decisión inquebrantable, superando todas las adversidades con las que se fueron encontrando. Las sociedades musicales nunca lo hemos tenido fácil, siempre nos han faltado recursos, apoyos, ayudas…, lo que nos ha forzado en muchas ocasiones a trabajar bajo mínimos, situación que hemos superado con trabajo, ideas, esfuerzo, ilusión, optimismo…. Y volveremos a hacerlo porque lo llevamos en nuestra identidad como colectivo.

Por todo esto, muchas gracias a todos ellos, a los mayores, a los veteranos. Supongo que en cada lugar tendréis los vuestros, pero yo, en esta ocasión, quiero dedicar estas palabras a los de mi banda, a los que están y a los que ya nos dejaron: a Luis, el maestro Ortuño, Perico el flauta, Martín, Pepe, Ángel, Andrés, Galiano, Noño, Perete, Cayetano, Pepe el Pintor… (Perdón por los que seguro me dejo en el olvido). Y también a los que formamos mi generación que ya estamos casi llegando a ser los semiveteranos: Bartolo, Ernesto, Carpena, Manolo, Vicente…, porque ahora nos toca a nosotros ser los trasmisores de todos estos valores a los que nos siguen, ni más ni menos que EL CAMINO A SEGUIR.

José Miguel Ibáñez Lax

Hace unos días subía en el ascensor que une el Casco Viejo de Bilbao con la calle Solokoetxe, hablando con un ascensorista que estudia violonchelo y con el cual siempre comento partituras, solistas que vienen al Euskalduna… Una compañera de viaje me dice: “Es usted el director de la banda, ¿verdad? Qué bien que sigan tocando y haciendo conciertos. No sabe cuánto se lo agradecemos…”. Salí del ascensor camino del ensayo pensando que somos afortunados de poder hacer lo que hacemos. Tal vez seamos un bien material y, posiblemente, de necesidad para cierta parte de la sociedad.

Ayer, el Consejo de Ministros, a propuesta del ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, declaró a las Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. En un principio me he sentido contento como músico de banda y como valenciano. Sin embargo, no he podido dejar de pensar en las bandas de otros territorios con la misma tradición que la nuestra, el mismo tejido social y educativo, con las mismas problemáticas que las bandas que rodean nuestra tradición más autóctona. Humildemente creo que el Ministerio de Cultura ha perdido una oportunidad para reconocer el valor de las bandas de música en general, de darle el lugar que merecen por historia y por realidad, sobre todo después de un período tan difícil como el que estamos viviendo y en el cual la cultura está luchando por sobrevivir.

Humildemente creo que el Ministerio de Cultura ha perdido una oportunidad para reconocer el valor de las bandas de música en general, de darle el lugar que merecen por historia y por realidad Clic para tuitear

El fenómeno bandístico de nuestro estado empezó a gestarse entre finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX. Mientras en Europa los movimientos de Harmoniemusik se convirtieron en grupos de viento de moda, amenizando igual salones aristocráticos como serenatas callejeras, procesiones religiosas o protocolos, la crisis económica en los cuerpos de música militares españoles, dio origen a la aparición de bandas de milicianos. Estos grupos de músicos eran iniciados, en su mayoría, por músicos militares retirados que al volver a sus núcleos de población, empezaron a organizar bandas de música que imitaban ceremonias y funciones de los grupos militares. Durante el siglo XIX, estas bandas evolucionaron de forma diversa, tanto en el ámbito estructural como en el social. Desde Galicia a Andalucía, pasando por ambas Castillas, Cantabria, Asturias, Euskadi, La Rioja, Navarra, Aragón, Cataluña, Madrid, Extremadura, Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares, Canarias… la realidad bandística es un fenómeno sociocultural de una riqueza extraordinaria al cual siempre se le ha dado la espalda y se le ha juzgado con estereotipos anticuados y nada justos con su historia, en ocasiones de manera intencionada y en otros casos por pura ignorancia.

Ahora que las bandas valencianas han sido declaradas Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, confiemos que tal consideración se amplíe al resto de bandas de nuestro estado y que sirva de ayuda para visibilizar las necesidades del colectivo. Tal vez con este emolumento distintivo sea más fácil adecuar la situación de las escuelas de música de nuestras bandas, ofreciendo sueldos dignos para su profesorado, reconociendo su labor educativa y su dignidad para recibir la vacuna COVID igual que los profesores de conservatorios y de educación general. Seguro que después de tan importante condecoración las bandas de música que están teniendo problemas con sus partidas presupuestarias, recibirán ayudas para el pago de alquileres y gastos varios de sus sedes. Si el estado reconoce que somos patrimonio inmaterial, es momento que los Auditorios y Festivales subvencionados con fondos públicos adecuen sus programaciones con actuaciones de bandas con la misma regularidad con la que se programan otras formaciones artísticas y en igualdad de condiciones. Si realmente las bandas ya se consideran importantes para la cultura actual, es hora de generar proyectos educativos que ayuden a conocer su historia, a publicar sus obras originales, a grabarlas, a difundirlas, a crear currículos de formación en los cuales los futuros músicos profesionales vean en las bandas una salida laboral y artística de igual consideración que las orquestas sinfónicas, los grupos de cámara o los ensembles más diversos. Tras esta definición sería adecuado normalizar la visibilidad de las bandas en los medios de comunicación, no solo en su ámbito popular y/o tradicional, sino en su heterogénea vertiente artística y en su propuesta idiomática para el mundo de la creación musical contemporánea.

Después de una noticia tan singular para las bandas, confiamos en que nuestros representantes vean en estas instituciones musicales y sociales, un patrimonio único y diferenciador, en donde conviven distintas generaciones, se trabaja por un objetivo común, y se educa en la tolerancia y en el respeto por el papel que cada uno ejerce en la tarea colectiva. Invertir en las bandas de música es toda una inversión de futuro. El auténtico patrimonio de las bandas, sea o no inmaterial, son las mujeres y los hombres que las forman, con historias distintas, con credos diferentes, que hablan diversos idiomas y que piensan de formas muy diversas. La música sirve de amalgama a tal diversidad, y se convierte en alimento artístico de primer orden.

Esperemos que ser bien inmaterial no frene el flujo de materiales necesarios que permitan seguir funcionando a las bandas de música sean de donde sean.

José R. Pascual-Vilaplana

Cocentaina, 31 de marzo de 2021

Fuente: https://www.pascualvilaplana.com/

Artículo original

“Ningún avance se hizo nunca sin una conjetura audaz”

Isaac NEWTON

Una Banda de Música es por definición una agrupación musical formada mayoritariamente por instrumentos de viento y percusión. A diferencia de la orquesta, donde los instrumentos de cuerda tienen su mayor protagonismo.

Desde el periodo barroco hasta nuestros días, la música clásica centroeuropea ha considerado a la orquesta la agrupación musical por excelencia.

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En la Comunitat Valenciana, la tradición musical de origen popular y rural se aglutinó desde principios del siglo XIX a través de las agrupaciones de viento, herederas de la llamada “música militar”. En consonancia con el estilo de vida mediterráneo, donde el binomio música/fiesta ha estado siempre muy presente. Y así, durante todo el siglo XX la música sonó en los pueblos valencianos y sus calles a través de nuestras bandas de viento. Nada que no sea de sobra conocido.

Sin embargo, el carácter popular y festivo de nuestras bandas siempre fue considerado como una manifestación de orden menor por los sectores de la llamada “música culta”. La ausencia de un repertorio de calidad propio y específico para banda y el tener que recurrir a la interpretación de las llamadas “transcripciones” de obras orquestales fue entendida por muchos como una especie de “querer y no poder”. Los inspiradores de la “leyenda negra” contra las bandas de música esgrimieron justamente esto, entre otras lindezas. Ya ajustaremos cuentas con estos en otra ocasión…

A finales de los años 70, encontrar músicos de cuerda en nuestras sociedades musicales no era fácil, eran raros y escasos. Sólo las bandas más poderosas tenían contrabajos y algún violonchelo.

La entrada de los instrumentos de cuerda en las bandas de música vino de la mano de los contrabajos. Los encontramos ya en las bandas de Llíria en los años 50 y 60 del siglo XX. Fueron los pioneros, los encargados de abrir el sendero en la jungla.

Un poco más tarde, llegaron los violonchelos pero entraron con fuerza. Tanto unos como otros mejoraron la sonoridad de nuestras bandas, permitieron interpretar con más precisión y éxito el repertorio orquestal. Por ello, muchas de nuestras bandas de música pasaron a llamarse, henchidas de cierta satisfacción, Bandas Sinfónicas. La verdad sea dicha, oír un Cello interpretando el solo del poema sinfónico Poeta y Aldeano de Franz von  Suppé producía admiración. Sin ánimo de ofender a los sufridos saxofonistas.

A modo de anécdota, la Banda Municipal de Valencia, nuestra agrupación musical profesional por excelencia, no ha tenido jamás en su plantilla violoncelistas.

Pero hay un punto de inflexión que supuso una auténtica revolución y el inicio de un fenómeno de grandes repercusiones musicales, culturales y también profesionales: A las bandas les dio por crear orquestas de cuerda, traicionándose en cierta manera a sí mismas. ¡Toma innovación! ¿Cómo fue posible hacer esto? ¿Cómo se logró la convivencia entre las dos agrupaciones dentro de las sociedades musicales y “no estar loco”, como dice la canción de Antonio Machín?

Esto ocurrió a principios de los años 80 y vino de la mano de algunas sociedades musicales pioneras. Creemos que la primera fue la Societat Musical Santa Cecília de Cullera (1979), luego la Unió Musical de Benaguasil (1980) y la Unió Musical de Llíria (1981). El fenómeno de rivalidad/emulación hizo el resto y en pocos años proliferaron las orquestas por doquier. Se había sembrado la semilla y se había desencadenado la tormenta. Imparable.

Cuarenta años después, los resultados son excepcionales, tenemos cientos de agrupaciones de cuerda en nuestras sociedades musicales. Desde hace bastantes años prácticamente todas las escuelas de música tienen profesorado y alumnado de todas las especialidades de cuerda. Y los profesionales de cuerda valencianos han alcanzado un nivel de excelencia y notoriedad igual o parecido al de los músicos de viento. Muchos de ellos y ellas comenzaron sus estudios en aquellas orquestas incipientes de los años 80 del siglo pasado.

Sin duda, una historia increíble de éxito. Una trasformación de un ecosistema de grandes proporciones, y una mejora sin precedentes.

Hacer un análisis de este proceso merece una investigación rigurosa y metódica, lejos de las posibilidades y la intención de este artículo. Aunque podemos descifrar algunas claves.

La primera, sin duda, la capacidad de innovación y de transformación que tienen nuestras sociedades, gracias al enorme colectivo que movilizan, su penetración y extensión por todo el territorio valenciano. También los recursos que son capaces de conseguir y, más aún, la pasión y el sentido de pertenencia que generan entre los valencianos. Como ya hemos dicho en alguna otra ocasión, son como el Rey Midas, convierten en oro todo lo que tocan. Ahora se llama aceleradoras culturales, clusters, etc.

Hubo también otros factores. La irrupción de las políticas educativas públicas, desaparecidas durante décadas si alguna vez existieron. Se crearon conservatorios y se dotaron con profesorado de calidad. También la reforma educativa de 1990 (LOGSE) incluyó en el currículo de las enseñanzas profesionales, la asignatura de Orquesta para todo el alumnado. Pero todo esto ya bien entrado los años 90 del siglo pasado. En el terreno cultural, asistimos a la creación de la Jove Orquestra de la Generalitat Valenciana, la instauración de un festival de orquestas por el Institut Valencià de la Música y sus organismos antecesores, ayudas a los cursos de verano con presencia de especialistas de cuerda, etc.

Mención especial merece una gran acción que, vista con el tiempo, nos parece genial y determinante: La introducción de cátedras ambulantes de violín y viola, sufragadas por la entonces denominada Obra Social de la Caixa d’Estalvis de Valencia. Gracias a esta iniciativa, profesores y profesionales de cuerda se desplazaban a dar clases a los pueblos valencianos y estos instrumentos, mayoritariamente violín y viola, se repartieron entre los niños y niñas valencianos que pudieron elegir tocar un violín en vez de un clarinete. Puede ser que esta acción fuera el “paciente cero” que desencadenó el inicio de la pandemia orquestal a finales de los años 70. Digno de elogio. Ya sé que no queda bien hablar en positivo de la banca y las cajas de ahorro. Pero es lo que hay.

Más recientemente, siguiendo el testigo ya encontramos Bankia escolta Valencia con su programa dedicado al estímulo de las orquestas valencianas que tantas alabanzas y mejoras están produciendo. Una revitalización vigorosa que ha venido a despertar al sector, sumido en un cierto letargo. Nos referimos al Concurso de Orquestas, el Festival y el Ciclo de conciertos. Y detrás, casi novecientos mil euros inyectados a estas políticas en apenas cinco años. Pero como decía Kipling: “Esto es otra historia” que merece un episodio con nombre propio y por todo lo alto.

Para finalizar, citar también la creación por parte de la FSMCV de su Jove Orquestra en 2014 que vino a culminar el apoyo del mundo asociativo musical a las orquestas de las sociedades valencianas.

Visto en perspectiva, es increíble la transformación y la mejora que la sociedad valenciana ha conseguido en este terreno. Al final se han conseguido beneficios culturales de gran magnitud y también la aparición de una “industria” alrededor de los músicos de cuerda valencianos.

Pongámoslo en valor, demos las gracias a sus responsables y aprendamos para mejorar nuestras políticas musicales y culturales. Además, todo ello con cuatro duros si lo comparamos con el coste de los “grandes proyectos”. Y lo que queda por hacer…

Manuel Tomás Ludeña

Dedicado a todos los músicos pioneros de cuerda valencianos que abrieron caminos y lograron con su esfuerzo el nivel de excelencia actual de las orquestas valencianas.