Artículos externos de la Confederación

El pasado año, “Grease”, cumplió 50 años de su estreno que tuvo lugar en 1971 en Chicago en el teatro Kingston Mines.

Escrito en diapason / 23 junio, 2022

Al año siguiente pasó al off-Broadway, al teatro Eden, y su rotundo éxito hizo que pocos meses después en ese mismo año pasase a formar parte de la cartelera principal de Broadway. Las funciones tuvieron lugar en el teatro Broadhurst, donde se representó hasta abril de 1980 con un total de más de 3.400 representaciones.

A pesar de lo que muchos puedan pensar por lo conocida que fue y que ha sido la película “Grease”, lo que antes nació fue el propio musical en teatro y dado el éxito se propuso la producción de una película que fue estrenada en 1978.

Como ya conocemos, los actores principales fueron John Travolta y Olivia Newton-John, entre otros. Como curiosidad apuntaremos que el propio John Travolta formó parte del elenco de una de las primeras producciones en teatro.

En el año 1973, el musical llegó al West End de Londres, siendo protagonista en esta ocasión nada más y nada menos que Richard Gere.

La trama nos sitúa a finales de los años 50 en el instituto Rydell High y narra las diferentes situaciones de un grupo de adolescentes de clase obrera, las presiones de grupo, los valores personales, la amistad y evidentemente el amor.

A España llega por primera vez al teatro Lope de Vega en marzo de 1999 y desde octubre del pasado año 2021, la productora SOM Produce, nos permite disfrutar de este musical de puro rock and roll con temas que todos conocemos, en manos del mismo equipo creativo y de esta productora que ya hicieron un gran trabajo con Billy Elliot.

Actualmente se puede ver en el Teatro Nuevo Alcalá, aunque ya está en sus últimas semanas de funciones, así que si queréis disfrutar de este clásico habrá que darse prisa, sobre todo si no estáis en Madrid y tenéis que organizar un viaje, que nunca viene mal y sobre todo si es para ver musicales.

José Manuel Molina Azorín.

Ampliamos su biografía con testimonios familiares de Mari Paz Hurtado, su hija

Realizar un trabajo como el que estamos haciendo en la sección de “Pioneras” lleva en ocasiones a encontrar anécdotas y sorpresas que sin este tipo de indagaciones no saldrían nunca a la luz.

En este caso nos ha sucedido con María Teresa Andrés Blasco (véase Pioneras 5 lasBandas#46, y en www.lasbandasdemusica.com, 30/11/2021), una mujer que pocos datos se tenían de ella. Sin embargo, al publicar su vida en este periódico, la información recayó en mano de uno de sus familiares, que se hizo eco de la noticia y nos puso en contacto con Mari Paz Hurtado Andrés, la única hija de María Teresa.

Su obra fue recopilada por el padre jesuita Vicente Tena

Ha sido un hallazgo muy importante el poder contactar con Mari Paz, ya que hemos podido conocer muchos más detalles de la vida de su madre, no solo de sus recuerdos, sino  con documentos que corroboran datos y hechos de la vida de esta compositora, entre ellos una entrevista que le realizó la periodista María Ángeles Arazo, en la  que muestra la gran alegría que María Teresa Andrés obtuvo al comprobar que su obra por su gran calidad se vio reflejada en uno de los volúmenes destinados al Ayuntamiento del Valencia publicados por el padre jesuita Vicente Tena. Él mismo fue el que recomendó a María Teresa a la periodista para la entrevista. En ella se especifican detalles como su sencillez en sus acciones y contestaciones. La describen como una mujer con mirada clara y bondadosa, con expresión maternal. Ella misma se define como una simple ama de casa que compuso por primera vez a los 42 años al escuchar un programa de radio.

Vicente Tena la compara con compositoras como María Teresa Oller, María Dolores Soriano Raga y Matilde Salvador, a lo que ella destacó que les separa de esta última en que Matilde fue la única mujer que había compuesto una ópera y era mucho más internacional.

Su sueño de ser pianista se vio frustrado a causa de su enfermedad

Ser pianista de conciertos quedó en un sueño frustrado al sufrir asma, ya que tuvo que hacer reposo durante dos años. Sol, tranquilidad y aire era lo que necesitaba para su enfermedad, por ello se trasladó a Benimarfull, cerca de la Sierra de Mariola, un ambiente de pueblo rodeado de naturaleza… y que luego sintió dejar… Una de las anécdotas que cuenta de su estancia allí fue cuando su padre le llevó dos candelabros al pueblo, estos eran del piano y al reconocerlos se le llenaron los ojos de lágrimas, pues el piano ya venía de camino en el tren y le hizo una grandísima ilusión. Al poco tiempo comenzó la Guerra Civil Española y todo cambió.

Otra de las preguntas que le realizan en la entrevista es si lamentaba el no haber podido ser concertista, a lo que ella, cruzando sus manos sobre su cuaderno contestó: “lo lamento, pero no por ello puedo llamarme una mujer no realizada. Dios me dio por esposo un hombre bueno con el que he compartido alegrías y tristezas; he tenido una hija que me ha hecho abuela. Creo que el ciclo vital humano está cumplido. Queda la música, a la que quizá vuelva…una cita a la que acudir.”

 

Mari Paz no siguió los pasos de su madre, sino los de su padre.

Mari Paz, hija de María Teresa, actualmente tiene 77 años. No siguió los pasos musicales de su madre, pero siempre tiene en el recuerdo el piano que siempre estuvo en su casa. Su madre nunca consiguió aficionarla, siguió más bien el camino de su padre, Ernesto Hurtado, que fue escritor.

Siempre recuerda a su madre tocando el piano, dando clases de solfeo a los hijos de sus amigas, sobre todo a los de Dolores Gallent, muy buena amiga de María Teresa que estudió junto a ella en el Conservatorio. Su amistad fue muy duradera al ser pocas mujeres las que acudían a realizar estudios musicales.

Nos cuenta Mari Paz que sus padres se conocieron porque vivían en el mismo edificio en Valencia. Recuerda perfectamente todos los nombres que tuvo la misma calle según iba creciendo Valencia. Sus abuelos paternos y maternos eran vecinos, estaban muy bien posicionados, vivían en el centro del Valencia y los niños salían unos con otros a jugar a la calle, entre ellos, sus padres. Con el tiempo la amistad se hizo más intensa y se veían más a menudo. Como ella tenía seis años más que él, algo que no estaba muy bien visto en aquella época, dejaron la relación, pero cuando María se enteró que iba al frente de Córdoba no dudó ni un momento en ir a despedirlo, le era indiferente que estuviera mal visto que acudiera una mujer sola a la estación a despedir a los soldados que marchaban.  Y a raíz de eso siguieron la relación, comenzaron a escribirse, se casaron el 27 de octubre de 1943 y el año siguiente nació Mari Paz. Por cuestiones como estas, dice, siempre ha considerado a sus padres más avanzados a la época.

Después de regresar de la guerra, los que habían luchado en la zona roja, tuvieron que hacer el servicio militar con los vencedores de la guerra y Ernesto fue destinado a Burgos, donde pasó 3 años.

María Teresa nunca paró de tocar el piano aún después de casada. Mientras la mayoría de mujeres realizaban labores del hogar, ella mataba el gusanillo dando clases, tocando, componiendo…

La primera composición de María Teresa fue un chotis dedicado a un programa de radio.

Su primera composición la realizó a los 24 años. Escuchando un programa de radio que tenía como nombre “Ellos son así”, cuyas locutoras eran Mara Calabuig y Patrocinio Tamarit, María Teresa se sentó al piano y compuso un chotis al que le puso como título el nombre del programa. El estreno tuvo mucho éxito (Mari Paz le acompañó al estreno, pero lo recuerda vagamente ya que era muy pequeña). Este éxito le animó a seguir componiendo, retomando las clases con su antiguo profesor don Pedro Sosa que siempre confió en ella como muy buena alumna. También con Fornet, Eduardo López-Chavarri, José María Cervera.

Asistía a clase dos o tres veces por semana, a las que Mari Paz la acompañaba algunas veces. Ella recuerda que mientras su madre recibía clases de don Pedro, su esposa le ofrecía chocolate calentito en la cocina para que la espera se le hiciera más amena. Los recuerda con mucho cariño como una pareja de ancianos a los que conforme se fue haciendo mayor se dio cuenta que tuvo mucha suerte de conocer a aquel gran músico y profesor del que tanto aprendió su madre.

Mari Paz asistió al Colegio de las Dominicas y realizó la carrera de Magisterio, aunque nunca la ejerció. Nos cuenta que las clases eran muy tenebrosas con demasiada gente y casi no se podía escuchar al profesor. Eran tiempos de necesidad y antes de finalizar los estudios comenzó a trabajar por mediación de un amigo de su padre para sustituir a una secretaria en un despacho de una importante empresa del plástico. Allí conoció a su marido.  En aquella época era costumbre que las mujeres al casarse abandonaran el puesto de trabajo, así que cuando Mari Paz y su marido decidieron comprarse un piso, el jefe le preguntó cuándo dejaría el puesto de trabajo, a lo que ella le dijo que tenía entendido que podía seguir trabajando, aunque se casara. Consultado con la central de Barcelona le dieron la autorización sin tener que elegir entre su vida personal y su trabajo, aunque posteriormente cambió de empresa.

 

Unos  padres adelantados a la época

Siempre ha considerado a sus padres como adelantados a la época. Su madre siempre fue feliz tocando el piano y muy satisfecha con sus composiciones. Dejaba sus partituras a las bandas de música y le hicieron muchos encargos de pasodobles, entre los más famosos destacan “Claveriesa Valenciana”, encargado por un grupo de claveriesas. Otro de ellos es “El Delirio Che”, realizado para la Banda de Gorga, el cual tiene ese título porque cuando fueron a registrarlo en la SGAE ya existía, así que se le añadió el “Che”.

En sus últimos años Bernardo Adam Ferrero le instrumentaba los trabajos para banda, que eran interpretados y grabados por la Banda del Maestrazgo Nº 3 en donde él era director. Mari Paz todavía conserva las cintas de casetes de aquellas grabaciones. Uno de los pasodobles que se estrenó bajo la batuta de este director fue “Serra Engarcerán”, dedicado en agradecimiento al padre Tena. Fue interpretado el 30 de marzo de 1984 por la Banda Sinfónica “La Artesana” de Catarroja bajo la dirección de Salvador Chuliá y Bernardo Adam Ferrero como director invitado.

María Teresa falleció el 29 de junio de 1992 y en los últimos 2-3 años tuvo Alzheimer, pero con una gran vida de satisfacción musical, de la cual ha dejado muestra y de la que su familia se siente muy orgullosa. Fue una mujer muy valiente, nunca desfalleció en los malos momentos, no dudó en trabajar cuando hizo falta para sacar su casa adelante. Hubo una época en la que se encargaba de buscar anunciantes para la radio y a la que Mari Paz también acompañaba. Una figura femenina que se merece estar entre las grandes pioneras y a la que con mucho cariño desde nuestra sección se merece nuestro reconocimiento.

Nuestro gran agradecimiento a su hija Mari Paz, su sobrino Carlos y su nieta Victoria por aportarnos esta información tan valiosa.

La primera actuación de la Banda Municipal de Música de Villena se realizó el día 5 de septiembre de 1922 bajo la dirección de D. Francisco Bravo Gracia.

Durante todo este año 2022 la Banda está celebrando el centenario de su fundación y con este motivo se vienen realizando diferentes actos.

Dimos comienzo a la celebración el día 28 de enero en un acto sencillo en el que se dieron a conocer las actividades previstas, de ellas, ya se han realizado algunas.

Escrito en diapason / 16 junio, 2022

 

El día 26 de febrero dentro de los actos del Ecuador Festero que organiza cada año la Junta Central de Fiestas, la Banda Municipal ofreció  el tradicional concierto, tal y como viene sucediendo año tras año, pero con un carácter especial por ser el año del Centenario. En la segunda parte del mismo se realizó un homenaje a los ex directores de la Banda que fueron invitados a dirigir nuevamente a la misma. Todos manifestaron su gratitud por haber tenido la posibilidad de ponerse de nuevo al frente de la Banda. Antes del  concierto nos ofrecieron una charla contando sus vivencias al frente de la Banda Municipal de Villena y firmaron en el libro de Honor de la Ciudad y el de la Banda Municipal.

El Conservatorio Profesional Municipal de nuestra ciudad nació por iniciativa de la Banda Municipal, como una escuela de música que vio la necesidad de crearla para nutrir sus filas. Por este motivo también quiso sumarse a la celebración del Centenario de la Banda y por ello este año la semana cultural la dedicó a la Banda. Se realizaron diferentes actividades organizadas por el Conservatorio y la Banda Municipal con la colaboración del AMPA del centro.  El viernes 8 de abril Andrés Valero Castells ofreció una conferencia bajo el título «Mi música sinfónica para banda». El lunes 11 continuaron las actividades con un coloquio, «El papel del Conservatorio en cien años de historia de la Banda» En él intervinieron José Maestre Saborí, Antonio Milán Juan, Pedro Ángel López Sánchez, Eloy Lorente Muñoz, Gaspar Ángel Tortosa Urrea y actuó como  moderador Francisco Serra Martínez. Al día siguiente, martes 12 de abril disfrutamos con la conferencia «Cien años de anécdotas en la Banda Municipal» a cargo de Eleuterio Gandía Hernández. Finalizaron estas actividades con la conferencia «La producción musical en orquesta» a cargo de José de Eusebio.

Tras el paréntesis de la Semana Santa y Pascua retomamos las actividades con una actividad que hemos denominado La Banda Educa. La Banda Juvenil de la Banda Municipal ofreció el día 4 de mayo en el Teatro Chapí, un concierto teatralizado a los escolares de cuarto, quinto y sexto de primaria. Y en este mismo mes de mayo se ha celebrado una jornada de convivencia de la Banda Municipal y Banda Juvenil, en la que también han participado tanto familiares de los componentes de ambas formaciones, como antiguos componentes de la Banda Municipal.

A la hora de redactar este artículo todavía no se han completado todas las actividades previstas para la celebración del centenario. El día 18 de junio, que se celebra el VEM (Villena es Música) en nuestra ciudad, está previsto realizar un desfile en el que nos acompañarán diferentes bandas de poblaciones cercanas.

En el plano musical el plato fuerte tendrá lugar el mes de julio con una semana en la que se celebrarán diferentes conciertos y masterclass con un programa muy interesante que se desarrollará durante los siguientes días:

1 DE JULIO

22:00 H. CONCIERTO BANDA MUNICIPAL DE MADRID

12 DE JULIO

10:00 H. MASTER CLASS DE SPANISH BRASS

23:00 H. CONCIERTO SPANISH BRASS

13 DE JULIO

19:00 H. CONCIERTO DE LA BANDA SINFÓNICA MUNICIPAL DE ALICANTE

23:00 H. CONCIERTO BARCELONA CLARINET PLAYERS  CON JOAN VIDAL (BATERÍA) Y  MARCO MEZQUIDA (PIANO)

14 DE JULIO

10:00 H. MASTER CLASS DE BARCELONA CLARINET PLAYERS

10:00 H MASTER CLASS AMORES PERCUSSION GRUP

19:00 H. CONCIERTO BANDA MUNICIPAL DE BARCELONA

23:00 H. CONCIERTO AMORES PERCUSSION GRUP

15 DE JULIO

23:00 H. CONCIERTO CLAUSURA

BANDA MUNICIPAL DE MÚSICA DE VILLENA- UNIÓN MUSICAL CIUDAD DE ASÍS (ALICANTE)

Concierto para orquesta y grupo de Rock de JON LORD

En agosto está previsto inaugurar una exposición en la Casa de Cultura, en la que se reflejarán los cien años de existencia de la Banda Municipal de Música de Villena. La exposición permanecerá durante dos meses para que pueda ser visitada por los villeneros y todos aquellos visitantes que acudan a Villena por diferentes motivos. También bendeciremos una nueva bandera que nos representará desde ese momento y que sea la que nos acompañe en todos los desfiles y conciertos.

Y llegará septiembre y tendremos una doble celebración ya que el día 5 se cumplirán también cien años del estreno del pasodoble La Entrada. Obra de nuestro paisano Quintín Esquembre Sáez, compuesto para que fuera interpretado por la Banda Municipal en su primera intervención en el desfile del mismo nombre, por encargo del director de aquella joven Banda, Francisco Bravo Gracia.

Y en noviembre, el mes de la música por excelencia realizaremos como todos los años, las actividades propias de Santa Cecilia, finalizando este año con la presentación de un libro en el que quedarán plasmados los cien años de historia de nuestra Banda. Un libro que promete ser muy interesante ya que contamos con la colaboración de personas muy competentes en las diferentes materias que se tratan.

Os invitamos a que compartáis con nosotros las actividades con las que celebramos cien años de la Banda Municipal de Música de Villena.

Maricruz Rojas Tomás

Cronista BMMV

«El trabajo del músico es enviar luz a las profundidades del alma humana». Robert Schumann.

Todavía puedo verme, con aquel libro de teoría, con aquella definición de música como el arte de combinar sonidos con silencio. Estaba en primer curso de solfeo, aprendiendo las primeras nociones de ese, para mí, lenguaje nuevo….

Arte, sonidos, silencio…

Escrito en diapason / 8 junio, 2022

Recuerdo como en mi percepción infantil de estas tres palabras, esta última me resultaba en aquel entonces totalmente irrelevante. Hoy puedo constatarlo con mis alumnos: el silencio no cuenta, es aburrido, el estudiante inicial rara vez tiene en cuenta las pausas en la partitura; o bien las ignora o las hace más cortas. Ahora sin embargo, en mi madurez como artista, docente y por supuesto también en mi camino vital como persona, me doy cuenta de que esta palabra, este elemento musical, no sólo es primordial, sino que me atrevería a decir que es, sin duda, el más importante.

Si observamos y escuchamos con atención una melodía, interpretada incluso sin pausas y lo más legato posible, es decir lo más unido posible, podremos apreciar que cada nota que suena emerge del silencio y que, después de un siempre efímero recorrido, regresa de nuevo a él. Si observamos con detalle podemos apreciar que cada nota que nace es una curva sonora que surge tímida desde la nada, que después crece y se expande para a continuación y finalmente, volver a desaparecer. El silencio es pues para la música -por supuesto también para la vida, lo veremos más adelante- como el mar para el pez; es el hogar, la fuente, ese gran vacío o la gran madre de la que todo sonido nace.

Desde este enfoque, cuando como intérpretes cuidamos con esmero, con total delicadeza esta constante entrada y salida del sonido, como si fuera un pez que salta por instantes a la superficie del agua; cuando centramos nuestra atención ya no sólo en lo que ha de sonar sino en ese silencio del que todo nace y todo lo envuelve, es cuando el fraseo musical cobra, para mí, su más bella e íntima expresión.

Vemos pues que el silencio en la música no es únicamente ese elemento musical en el que no se interpreta o escucha ninguna nota, sino que es mucho más que eso, es la gran madre de todas las notas. Tocar por tanto no centrada en la búsqueda de perfección de esas notas, no en la necesidad de controlar esas notas sino entregándose a ese gran silencio del que todas las notas que toquemos nacerán, es lo que yo llamo meditación musical.

Lamentablemente no estamos educados para esta manera de tocar y soltarnos a esta aventura nos puede parecer extremadamente extraño. Todo lo aprendido intelectualmente nos domina de tal manera que nos cuesta trabajo cambiar de rumbo. Aprendemos con tal cantidad de expectativas, con tal cantidad de exigencias, con tal cantidad de comparaciones, juicios, ese „tu vales para la música, tu no…“ tan frecuente en mis tiempos de estudio y me temo que todavía vigente en los días de hoy, que es verdaderamente atroz. El resultado de esta educación es una necesidad de control, una constante tensión, una constante insatisfacción que fácilmente puede convertirse en nuestro mayor enemigo, bloqueando gravemente nuestro talento creativo.

Autor foto: Paul Eckert

No se trata de dejar de lado la mente. Por supuesto que nos ayuda a aprender muchos conceptos que sin ellos no sería posible tocar ningún instrumento. Si no conozco el lenguaje musical, si no sé qué son las notas, una tonalidad, un acorde…; si no he practicado miles de horas; si no he analizado y estudiado las grandes obras de la literatura musical, por dar unos ejemplos, difícilmente podré hacer música.

Un buen profesor me dijo un día: «Primero apréndelo todo, después olvídalo. Ahí empiezas en verdad, a tocar». Nunca llegué a entender del todo, hasta hace unos pocos años, esta frase.

La mente nos ayuda a aprender símbolos, sean letras o notas. Después, una vez aprendidos, es hora de “hablar“ y utilizar todo eso que ya está integrado.

En mi tiempo de estudio, yo era una niña tímida, con sensibilidad para la música, con muchas ganas de aprender, pero como tantos, víctima de esta educación, a su vez, con mucho miedo a equivocarme, con mucho miedo al error, con mucho miedo a no poder tocar tal como los demás (y por supuesto yo de mi misma), esperaban.

Toca muy bien, solían decir los demás, pero yo me sentía temerosa. Pocas veces o casi nunca satisfecha conmigo misma. Mis músculos estaban tensos. Mis manos estaban tensas. Mi cabeza, también.

Tocar un instrumento concentrada (en muchos casos obsesionada) en la perfección de la ejecución de sus notas tenía y tiene desagradables consecuencias. Vivir concentrados en las cosas que tenemos o las cosas que queremos tener o las que no queremos tener, tiene consecuencias desagradables.

No se trata de que no valoremos las notas, de que no valoremos las cosas, de que no cuidemos de ellas; por supuesto que sí. Además, aprender a tocar un instrumento no ocurre de un día para otro. Es necesario practicar y practicar y practicar… Es la exigencia, el control, esa necesidad de que esas notas o esas cosas (o esas personas, si vamos un paso mas allá) sean como yo quiera, lo que bloquea la creatividad. Lo que bloquea nuestra vida.

El arte, por mi propia experiencia y la de tantos otros artistas que así también lo expresan y definen, nace cuando le permites que sea, cuando te sueltas, cuando dejas que tu yo se aparte para darle paso a él. Dicho de otra forma, es ese desnudarte de tu yo, de sus interminables deseos, lo que te lleva a dar paso a que la música y su gran belleza irrumpa en escena. De esta manera puedes estar durante horas practicando, que no hay tensión, no hay aburrimiento; todo lo contrario. Es una intensa aventura en la que estás profundamente inmerso.

No es difícil imaginar que esta es una gran metáfora en nuestra vida, pues sin dudas comprobamos que allí ocurre exactamente igual.

Autor foto: Juan Jesús Cantó Palao

En definitiva, tocar desde el control, dominados por el miedo al error y esa necesidad enferma de perfección, nos lleva al juicio constante, nos lleva a la comparación, a no valorarnos, a sufrir, a tensarnos. A no disfrutar con lo que hacemos. A no «estar» con lo que hacemos.

En cambio, tocar desde el silencio, desde esa confianza que surge cuando lo hacemos, desde la plena aceptación del proceso, desde ese darte cuenta de que tu no haces la música sino que la música se hace a sí misma, no es de tu propiedad, tan sólo se manifiesta a través de ti… Todo esto te lleva a relajarte, te lleva a rendirte, a admirarte con lo que ocurre, a dar las gracias por lo que ocurre. Tocar desde el silencio, te lleva a «estar» plenamente en lo que haces y esto es meditar, cuando tus manos y tu mente están en el mismo lugar.

Tocar desde el silencio pues, eso que yo llamo meditación musical, te lleva a disfrutar plenamente lo que haces. Te lleva a amar lo que haces. Y es en ese amor verdadero, no condicionado, donde no sólo surge esa música que nos emociona; es donde ocurre la verdadera sanación y transformación de nuestro camino vital.

“Sólo hay que pararse, callar, escuchar y mirar; aunque pararse, callar, escuchar y mirar -y eso es meditar- se nos haga hoy tan difícil y hayamos tenido que inventar un método para algo tan elemental. Meditar no es difícil; lo difícil es querer meditar». Biografía del Silencio, Pablo d’Ors

Meditar no es pues, como muchas personas creen, algo extraño y esotérico. No es algo difícil. No es tan sólo sentarse en el suelo con las piernas cruzadas tratando de no pensar. No, meditar no es no pensar. Meditar es ser consciente de lo que piensas. Meditar es cuando tus manos, tu cuerpo y tu mente están unidas. Cuando caminan a la par. Es la práctica de aprender a utilizar la mente en lugar de dejar que tu mente te utilice a ti.

Meditar es entregarse al ahora, concentrarse en ese gran silencio del que la música surge, pero no sólo la música, sino la vida entera. Meditar es decir Sí a esa vida. Decir Sí a esa música. Un Sí incondicional, es decir sin deseo alguno de querer cambiarla. Meditar es encontrar el sentido a esa vida. Es aprender hasta el último de nuestros días -este aprendizaje no termina nunca- a confiar.

Volviendo a las definiciones y ya para terminar…

Hemos visto que la música es el arte de combinar sonidos con silencio, que meditar es el arte del silencio y que el silencio es la madre de la música.

Música. Silencio. Meditación. Tres maravillas juntas.

Hay muchas maneras de meditar igual que hay muchas maneras de entender la música y de tocar. Pero para mí, meditar es la manera más bella de hacer música. Tocar el piano es la manera más bella de meditar.

Pero no sólo hacer música desde esta consciencia es meditar. Escuchar música desde esta consciencia, también es meditar.

Vivir conscientes de cada uno de los segundos -sean del color que sea, agradables o no- que nos regala la vida y dando las gracias por ello, es meditar.

Ponte pues a hacer música. Ponte a escuchar música. Ponte ahora mismo a meditar.

El mundo nos necesita.

Un abrazo fuerte,

Conchi Muna.

En el origen de toda cultura se encuentran los mitos. En la nuestra especialmente los de Grecia y Roma, posteriormente enriquecidos por la tradición bíblica.

En la música la influencia de la mitología ha producido obras extraordinarias, sobre todo en las óperas; no en vano una de las primeras es el “Orfeo” de Claudio Monteverdi (1607).

Escrito en diapason / 2 junio, 2022

Orfeo, de cuyo nombre deriva la palabra “orfeón”, era un joven que personificaba la música y su poder de seducción. Tan maravillosamente cantaba acompañado de su inseparable lira que todos se enternecían al escucharlo y no solo los hombres, sino también las aves y aun las fieras se conmovían con su voz. Por eso cuando su esposa, la bella Eurídice, muere al ser mordida por una serpiente, Orfeo con el poder de su canto consigue lo que estaba vedado al resto de  los seres vivos, que las puertas del inframundo se le abran para poder rescatarla. Allí los dioses que gobernaban aquellas tenebrosas regiones tampoco pueden resistirse a su llanto, convertido en dulce música, y acceden a su ruego. Eurídice puede volver a la vida, pero con una condición, que Orfeo no la mire hasta que abandonen el inframundo.

El desenlace es bien conocido. Orfeo camina ligero hacia la luz seguido por Eurídice, pero es tan fuerte su deseo de volver a verla que antes de tiempo se gira para mirarla, y entonces… la pierde para siempre.

Por razones evidentes este mito ha sido muy tratado por los compositores, especialmente por los barrocos. Seguramente, aparte de la ya citada de Monteverdi, la opera más conocida sea la de Gluck “Orfeo y Eurídice” de 1762, de la que es muy famosa el aria “Che faró senza Euridice”, en donde el protagonista expresa su desolación por la pérdida de su amada.

Si habéis conseguido leer hasta aquí, no quisiera que dejarais de escuchar –y ver, porque esas oportunidades nos ofrece la tecnología- dos momentos de estas óperas. En You Tube podéis encontrar muchos vídeos, peo yo os voy a recomendar dos fragmentos. El primero es el comienzo de la opera de Monteverdi dirigida por Jordi Savall en el Liceo de Barcelona, cuando el director aparece en escena vestido de época y atraviesa todo el patio de butacas mientras suena la obertura.

La segunda es una recomendación muy especial, porque tiene que ver con la figura tan fascinante de los “castrati”. Como seguramente sabéis, se trataba de niños a los que se les extirpaban los testículos para que no perdieran su voz aguda tras el cambio hormonal de la adolescencia. Desde nuestra perspectiva actual, una verdadera salvajada. Pero gracias a esto en la Italia del XVIII muchos niños de familias pobres pudieron recibir una sólida formación musical y a la vez encontrar un modo de ganarse el sustento; incluso algunos se enriquecieron enormemente y alcanzaron gran fama como cantantes extraordinarios, pues en la madurez conservaban la pureza de su voz infantil, pero con la potencia pulmonar y la sabiduría musical de un hombre adulto.

Gluck compuso su obra para ser cantada por un “castrato”. Pero como esta práctica desapareció por fortuna hace más de un siglo, actualmente es cantada por una soprano o por un contratenor, esto es, un hombre que ha educado su voz con una técnica muy precisa para cantar en una tesitura propia de una soprano. Para quien no ha escuchado nunca a un contratenor su voz puede resultar muy sorprendente. Aún me acuerdo, con algo de vergüenza ajena, de un contratenor que actuó en Yecla hace unos treinta años. Era un joven bastante fornido que, cuando empezó a cantar con aquella voz tan femenina, provocó en el auditorio ciertas carcajadas y comentarios soeces que prefiero no recordar.

Como despedida os aconsejo encarecidamente que escuchéis esta aria deliciosa de Gluck cantada por la voz extraordinaria del más famoso contratenor actual, Philippe Jaroussky, todo un prodigio de técnica y sensibilidad en su particular evocación de Orfeo, el mito que mejor representa el poder milagroso de la música para acceder a los rincones más secretos del ser humano.

Francisco Martí Hernández.

Todos los estudios coinciden en los efectos positivos de la música en el organismo:

Escrito en diapason / 19 mayo, 2022

  •  Ayuda a relajarnos.

La música tiene efectos directos sobre nuestro estado anímico. Entre ellos, destaca su capacidad de aportarnos calma, ya que reduce nuestros niveles de cortisol, la hormona relacionada con el estrés y la ansiedad.

  1. Mitiga el dolor.

La capacidad de la música de reducir el dolor crónico que provocan dolencias es un hecho demostrado. De acuerdo con estos estudios, la música ayuda a liberar endorfinas, que actúan como analgésicos naturales y que contribuyen a paliar el dolor. Asimismo, las melodías lentas enlentecen la frecuencia cardíaca y respiratoria, lo que atenúa la sensación de angustia.

  •  Combate las cefaleas.

Ayuda a luchar contra los dolores de cabeza, atenuando su duración, frecuencia e intensidad. El motivo es que algunas canciones incrementan la presencia de ciertos neurotransmisores en el cerebro, como la dopamina, lo que es ideal para disminuir el dolor.

  • Reduce la presión arterial.

Oír música relajante mínimo media hora diaria provoca que nuestra presión arterial se reduzca, lo que contribuye a mejorar la circulación sanguínea y la salud cardíaca. Por otro lado, los efectos beneficiosos sobre la respiración también favorecen el sistema cardiovascular.

  • Incrementa el rendimiento intelectual y estimula el cerebro.

Diversos estudios médicos aseguran que escuchar música o tocar un instrumento provoca que se activen áreas del cerebro que ayudan a mejorar el aprendizaje y la memoria. Además, también nos hace más creativos.

  •  Es eficaz para luchar contra la depresión.

Aumenta nuestra autoestima y autoconfianza, disminuye la sensación de fatiga y nos ayuda a sentirnos más activos.

  •  Mejora la coordinación y el rendimiento deportivo.
  •  Favorece el sueño.

Escuchar música relajante ayuda a conciliar el sueño y conseguir un descanso reparador, gracias a sus propiedades relajantes.

Aun así, se sigue entendiendo la música como si fuera un mero ornamento, cuando debería ser una asignatura troncal dentro del Sistema Educativo y un estilo de vida saludable.

En su momento José Ignacio Wert (ministro de educación del gobierno de Mariano Rajoy) aseguró que distraían al alumnado del conocimiento importante. Según plantea la nueva ley LOMLOE, parece que va a recuperar parte de la importancia con la que contaba anteriormente.

Como docente me preocupa que desde la administración no se proteja lo suficiente esta asignatura, que en muchas ocasiones ha sido minusvalorada.

Desde hace ya varios años soy socia colaboradora de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla. Me parece que realizan una labor extraordinaria. También quería felicitar al Ayuntamiento de Yecla por su apoyo, aunque me gustaría que promoviera más actuaciones culturales en el teatro, auditorio o Feria del Mueble, etc.

Muchas gracias de antemano.

Lupe Ortiz Medina.

En la edición anterior entrevistamos a Ángeles López Artiga, una pionera que sus 83 todavía sigue activa, interpretando, componiendo, al frente de las conferencias de “Las Artes en Paralelo” , las cuales se realizan periódicamente en el Palau de la Música de Valencia.

Las Bandas, Abril 2022

Ángeles es una mujer vital, no recuerda su vida sin música. Su familia siempre apoyó sus dotes musicales, sus padres la educaron con mucho amor y humanidad. En su casa siempre reinaba el ambiente musical que tanto le influyó.

Con tan solo 8 años ingresó en el conservatorio, se le consideraba una niña prodigio, aunque ella nunca se ha considerado así de forma personal.

Todavía no había cumplido los 10 años y ya actuaba por todos los teatros de Valencia, unos años muy difíciles en los que con tan corta edad ya ayudaba en la economía de casa con lo que más le gustaba: la música. “Un niño en una edad tan temprana no se da cuenta de sus éxitos, solo intenta hacer lo que sabe para poder seguir hacia adelante y así lo decidí. Me gustaba salir al escenario y hacer música. Es a lo que le debo todo lo que soy y lo feliz que me encuentro aún a estas alturas.”

Obtuvo dos licenciaturas combinando estudios y trabajo, siempre con la idea clara de dedicarse a la música.

“En cuanto a las mujeres siempre ha pensado que no solamente por el hecho de ser mujer, se ha de pasar a la historia por el trabajo que se realiza. Si comparamos la Historia no solo aparecen Reyes, sino también Reinas, no tendría sentido si solo se hablara de los hombres, sería una Historia falsa. ¿Que se deduce de esto?  Pues se deduce que es imperioso, absolutamente preciso, reescribir la historia de la música en pie de igualdad y contemplada desde la honestidad, objetividad y ecuanimidad que las mujeres compositoras se han ganado desde los tiempos más remotos. El primer indicio de composición musical data de 2.500 años a.C. y lo hizo una mujer. Hay mujeres en muchos campos, pero en la música todavía no se valora lo suficiente. Siempre ha habido intérpretes y compositoras virtuosas que continúan invisibles.”

Su marido ha sido siempre su gran apoyo

“Llevo casada con mi marido más de medio siglo, ha sido todo mi apoyo, siempre ha estado a mi lado, tanto en los momentos buenos como en los malos. Siempre iba con mi madre porque las mujeres no estaban bien vistas que fueran solas. Me siento mucho más que afortunada, nunca me esperaba de haber llegado a donde estoy, nunca he hecho música esperando más allá, lo que he hecho siempre en cada momento me ha nacido y me ha hecho feliz, ha llenado mi vida. Ahora me suceden mi hijo y mis nietos. Todos ellos muy dotados para la música aunque no la ejercen profesionalmente son músicos, les viene de nacimiento, pues se han criado escuchando música. La música está en los genes.”

Su padre le inculcó el amor por el piano

Ángeles López Artiga, en su cas

“Mi carrera pianística siempre estuvo enfocada a la interpretación desde el piano, pues era la ilusión de mi padre, como pianista que era quería que yo también lo fuera. Me inculcó el amor por el piano y la voz y así estuve más de media vida dando conciertos por toda Europa, pero llegó un momento en que la interpretación, si tienes algo que decir hay que superarla, pues los intérpretes son recreadores, recrean lo ya creado, pero yo quería crear por mí misma y comencé la composición.”

Gran defensora de la zarzuela

“En cuanto a los géneros musicales soy una gran defensora de la música española y de la  zarzuela porque es un género nuestro. Al igual que los austriacos defienden a sus grandes compositores como Strauss, nosotros, los españoles no lo hacemos y tenemos un género de un gran nivel ,sin embargo, lo hemos tenido apartado a lo largo de muchos años, ahora parece que se admite y se estudia un poco más por su género. En mi juventud hice mucha zarzuela tanto dirigiendo como interpretando. Nuestro pais tiene  una  enorme variedad de música popular cada una con su carácter y personalidad  tan enorme, pues no es lo mismo el carácter de Andalucía, al del país Vasco, Cataluña, Galicia o nuestra  Comunidad Valenciana. Cada una tiene su música y eso es una riqueza tremenda que se refleja en la zarzuela, que muchas veces, de la música popular, de sus características. Si no hubiera existido el amor hacia esta música, no existirían compositores como por ejemplo Manuel de Falla. La música española nos define y nos da nuestra personalidad, es la base de nuestra cultura y ella es la base de la zarzuela .¿Quién no firmaría por el Preludio de La Revoltosa?. Siempre que he actuado me han pedido música española y la he interpretado con mucho éxito. Es de ámbito universal”.

Las Artes en Paralelo

“Las Artes en Paralelo surgió desde mi aula del Conservatorio. En aquellos momentos solamente estaba mi cátedra y todos los alumnos pasaban por ella mí. Yo detecté que muchos de ellos tenían falta de tener más conocimientos culturales, más contacto con el mundo del resto de las artes. Se estudiaba de tal forma que se olvidaba lo que nos rodeaba, ni siquiera se asistía a los conciertos. Para ser artista se necesita muchos más criterios y conocimientos de la especialidad que se estudia. En la Comunidad Valenciana tenemos facultades increíbles para aprender, pero muchos no las desarrollan y esto lo comprobaba con mis alumnos. Esto era algo que se había de solucionar. Pensé que fuera del horario de clase se podrían ampliar los conocimientos con artistas que dieran a conocer otros aspectos de la cultura . Se lo propuse al director del Conservatorio, pero me negó la propuesta y muy  afligida, se lo propuse a Miguel Ángel Conejero, director del Palau de la Música, al cual le pareció una muy buena idea y así nacieron Las Artes en Paralelo. Con el tiempo ya no solo venían mis alumnos, sino de otros departamentos e incluso la sociedad civil. Allí se habla de poesía, pintura, literatura… y así llevamos ya 31 años.”

Se compone sin estructura

“En la actualidad, estoy detectando que la juventud tiende siempre a una misma dirección, se deshumaniza el arte, no se estudia ni la forma ni la estructura. Al arte no se le puede dirigir, pero dentro de la libertad también han de existir unas normas. Está bien que se investigue, pero siempre hace falta una disciplina. El artista no se ha de fijar a la moda, ha de expresar sus vivencias, sus experiencias, sensibilidades… crear es una necesidad que se da en las personas pero primero hay que sentir y luego pasar por el al intelecto. 

A los jóvenes les aconsejo que no se deshumanicen, que se miren hacia dentro. Seres humanos no hay dos iguales, por lo tanto, tampoco dos espíritus, razones por la que un artista nunca es igual a otro.”

 Manoli Aracil

Artículo publicado en el periódico Las Bandas del mes de abril de 2022.

Una de las obras de libre elección en el World Music Contest de Kerkrade’22 llevará la firma del compositor valenciano Martínez Gallego.

Composición encargada por la Orquestra de Sopros da Academia de Artes de Chaves (Portugal) dirigida por Luciano Pereira.

José Martínez Gallego

Es un orgullo que concursos musicales de esta categoría incluyan composiciones de autores valencianos. Martínez Gallego es natural de San Antonio de Requena. Compositor, profesor de armonía y análisis en el Conservatorio de Grado Medio de Quart de Poblet y director de la Unión Musical ‘El Arte’ de Sinarcas.

Portada. Sinfonía Nº. 3 Aquae Flaviae

El acto tendrá lugar el 31 de julio en la ciudad de Kerkrade. El propio autor nos describe así el análisis de su obra: “El título obedece a la antigua designación romana de esta ciudad, perteneciente a la región de Trás-os-Montes, al norte del país. Chaves es una población encantadora que tiene fama por sus aguas termales curativas y una dilatada historia como fortaleza fronteriza defensiva. La importancia estratégica de Chaves, en la frontera del norte de Portugal con España, hizo que esta población medieval fuese conocida con frecuencia como las «llaves del reino», de donde viene su nombre actual. Sin llegar a ser descriptiva, sus monumentos, entre ellos el Puente de Trajano, y sus aguas termales, han servido de inspiración para esta creación musical de, aproximadamente, veinticuatro minutos de duración y una plantilla para gran banda sinfónica. Con un lenguaje ecléctico, en su mayoría modal, se estructura en cuatro movimientos interpretados ininterrumpidamente que se nutren de tres temas populares de la región:

– Cantigas da Segada (tema principal).

– Ó que pinheiro tão alto (tema secundario).

– Ai cantai raparigas (tema recurrente).”

De nuevo las tierras valencianas se abren al mundo a través de la creación de nuestros compositores. Valencia es por excelencia cuna de músicos y ésta es una muestra más de ello.

Manoli Aracil

Dentro de los diversos estilos de pasodobles, hay uno muy especial, los Pasodobles-Himnos, composiciones musicales dedicadas a algún colectivo social, religioso, lúdico, festivo, deportivo, etc.

La palabra himno, tiene diversas definiciones dentro del Diccionario de la RAE, de las que nosotros nos vamos a quedar con la siguiente:

Composición musical emblemática de una colectividad, que la identifica y que une entre sí a quienes la interpretan.

Escrito en diapason / 12 mayo, 2022

Asimismo en su primigenia, un Himno es un canto o un texto lírico que expresa sentimientos positivos, de alegría y de celebración. En la antigüedad era una composición coral dedicada a una divinidad, y que fue retomada durante la Edad Media con pleno valor litúrgico en la literatura latina cristiana, como por ejemplo con el “Pange lingua” de Tomás de Aquino para la conmemoración del Corpus Cristhie.

Puede estar dedicado a dioses, un santo, un héroe o a una persona célebre, también puede estar destinado a celebrar una victoria u otro suceso memorable o a expresar júbilo o entusiasmo, aunque en este caso estaría mejor llamarlo oda.

Igualmente puede ser una composición musical que identifica a una colectividad, una región, un pueblo o una nación y que une a quienes la interpretan (como hemos dicho según la RAE), y a estos últimos pertenece la obra de la que vamos a hablar hoy.

Los Labradores es el Himno de la Federación de Peñas de San Isidro de Yecla, entidad encargada de la organización de las tradicionales y populares fiestas que durante el mes de mayo se celebran en la ciudad de Yecla, en honor de San Isidro Labrador.

Este pasodoble-himno está compuesto por el músico yeclano Pedro Navarro Ruano y tiene letra escrita por Inmaculada Navarro Ruano.

Portada “Los Labradores” Pasodoble Himno de la Federación de Peñas de San Isidro de Yecla.

La devoción en Yecla por San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, se remonta a los inicios del siglo XIX, cuanto entre los años 1816 y 1818 se constituyó la Real Empresa de Iluminación de Aguas de San Isidro, empresa fundada con el objetivo del alumbramiento de aguas en las inmediaciones del paraje del Cerrico de la Fuente, y que poco después fructificarían al conseguir alumbrar el nacimiento de un importante caudal, siendo el éxito de esta empresa el motivo para que se iniciase a celebrar el culto a San Isidro en Yecla, encargándose una imagen que fue puesta al culto en una capilla de la Ermita de Santa BárbaraA partir de esta fecha se empezó a celebrar la onomástica del Santo, con hogueras la tarde noche de la víspera el 14 de mayo, a las puertas de la Ermita de Santa Bárbara, donde se disparaban cohetes y tracas y repicaban las campanas y el día 15 de mayo, procesión por la mañana seguida de una Misa Solemne.

En el año 1941 se fundaron en nuestro país las “Hermandades Sindicales de Labradores y Ganaderos” las cuales se constituyeron bajo el patronazgo del santo madrileño, siendo las promotoras de las Fiestas en honor de San Isidro en toda España, entre ellas la de Yecla; Junto al Arcipreste Esteban Díaz, la Sección Femenina y las gentes del campo. En el año 1943, la Hermandad tomó el acuerdo de adquirir una talla de San Isidro al escultor alcoyano Miguel Torregrosa Alonso. La imagen llegó a Yecla el día 14 de mayo de 1945, celebrándose al día siguiente, 15 de mayo, la primera procesión en su honor y que sería el origen de las actuales Fiestas de San Isidro en Yecla.

Hasta 1948, los festejos eran fundamentalmente de carácter religioso. A partir de 1949 se empiezan a incluir otros actos como el desfile, la ofrenda y una exhibición de folclore local. En 1950 se incorporan carros engalanados, origen de las actuales carrozas, aunque la técnica de los “papelicos” aún tardaría otro año en llegar. Las Fiestas de San Isidro vivieron durante la década de los años 50 un periodo de gran consolidación y esplendor.

A partir de 1952 comenzó a realizarse la conocida como Batalla de Flores y el Concurso de carrozas. Durante la misma eran arrojadas desde las carrozas y balcones de las casas gran cantidad de flores, dulces, confetis y serpentinas y se estableció la primera entrega de premios a los mejores vehículos y animales engalanados, así como a los labradores y labradoras ataviados con el traje típico local. A partir de entonces han aumentado los premios, donados tanto por organismos oficiales como por empresas particulares. Los temas de las carrozas antiguamente iban relacionados con el campo y los títulos eran críticas en forma de verso. Hoy en día el tema ha variado, en la categoría de adulta son temas relacionados con el campo, Yecla y costumbres populares; mientras que en la categoría infantil, son más temas de fantasía.

Actualmente la Federación de Peñas está formada por más de 50 peñas federadas, lo que supone un total de más de 2000 peñeros/as que hacen que durante los días de fiesta la ciudad de Yecla sea un bullicio de color, música y alegría. La Federación organiza, junto con la Concejalía de Festejos una gran cantidad de actos, centrados en los dos fines de semanas más cercanos al día 15 de mayo.

El 14 de mayo de 2021, las Fiestas de San Isidro Labrador de Yecla, obtuvieron por parte de la Secretaría de Estado de Turismo la declaración de Interés Turístico Nacional, en reconocimiento a los valores culturales y de larga tradición cultural que representan. “La elaboración artesanal por parte de las peñas de las más de 60 carrozas que suelen participar en la Gran Cabalgata, representando aspectos relacionados con la labranza, convierten estas fiestas en unas celebraciones repletas de originalidad y de atractivo turístico para todos los visitantes que acuden a Yecla en esas fechas”.

Pedro Navarro Ruano:

Nace en Yecla (Murcia) en 1974. Comienza sus estudios musicales en la Escuela de música de la Asociación de Amigos de la Música de su ciudad natal. Continúa sus estudios en el Conservatorio Profesional de Música de Villena en la especialidad de trombón, en el que obtiene el Título de Profesor en 1998, perfeccionando sus estudios en dicha especialidad con los profesores Raúl García, Mario Calvo Ponce, Indalecio Bonet y Baltasar Perelló. Realiza cursos de dirección de Banda con José R. Pascual Vilaplana, Ricardo Correa y Jan Cober.

En su faceta como compositor ha estudiado con profesores como Ramón Ramos, César Cano, Andrés Valero y Emilio Calandín, Francisco Tamarit, Gregorio Jiménez  entre otros, con los que obtiene en 2006 el Título Superior de Composición en el Conservatorio Superior “Joaquín Rodrigo” de Valencia. Asiste a los cursos de Análisis Musical que Organiza el Festival de Música de Granada con los profesores Ivan Nommick, Francesc Cortés, Benet Casablanca, así como otros cursos impartidos por el compositor Sergio Blardony, Tomás Gilabert o la compositora y pedagoga húngara Katalin Szekely. Tiene en su haber distintas composiciones para banda, grupos de cámara, coro, así como obras electroacústicas. Su música ha sido interpretada tanto en nuestro país, como en otros países, Italia, Reino Unido, China, Japón, Corea del Norte, E.E.U.U.

Pedro Navarro Ruano.

En su labor como director de Coro, ha realizado cursos y seminarios con los directores Javier Busto, Albert Alcaraz, Esteban Sanz Vélez, Alonso Gómez Gallego, Marco Antonio García de Paz, Basilio Astulez, Julio Domínguez, César Alejandro Carillo, Tamara Brooks, Vytautas Miskinis, Rupert Damerell y Peter Phillips. Perfecciona su técnica vocal con los profesores José Ramírez, Carmen Lorenzo, Ricardo Castelló y Vincenzo Scarafile.

A lo largo de su carrera ha dirigido la Banda Juvenil de la Escuela de Música y el Coro Polifónico “La Purísima” de la A.A.M. de Yecla. En enero de 2008 se hace cargo de la dirección del Coro de la Unión Musical de Almansa (Albacete) y en 2009 del coro Voces de Hécula de Yecla (Murcia).

En julio de 2009 colabora con miembros de la Deustche Oper Berlin y su director de coro William Spaulding en la realización de la Ópera “La Flauta Mágica” en el I Festival Internacional de Música de Almansa.

En noviembre de este mismo año consigue el 1º Premio junto a la Coral Unión Musical de Almansa, en el V Certamen de Canción Castellana “Villa de Fuensalida” (Toledo).

En 2012 obtiene el Título Superior de Dirección de Coro bajo la tutela del profesor Ángel Martín Matute, en el Conservatorio Superior de Música de Murcia. Ha sido profesor de diversos Conservatorios de Música en la especialidad de Fundamentos de Composición, entre los que destacan Toledo, Almansa, Albacete, Alcázar de San Juan, Cieza, Jumilla y Pilar de la Horadada, así como el Conservatorio Superior de Castilla la Mancha.

Desde 2016 es socio fundador de Aedcoro, Asociación Española de Directores de Coro. En 2017 obtiene el título de Máster en Investigación Musical por la Universidad Internacional de la Rioja elaborando un trabajo de investigación sobre el análisis de la música de Tomás Luis de Victoria.

Actualmente compagina su labor de director de coro y compositor con la de docente como profesor en la especialidad de Fundamentos de Composición.

“Los Labradores” pasodoble-himno de la Federación de Peñas de San Isidro fue compuesto en el año 2004 por Pedro e Inmaculada Navarro Ruano, como autores de la música y la letra respectivamente, para representar el sentir de un pueblo en sus fiestas más populares.

Letra “Los Labradores”.

Según explican en la editorial GTE Música, donde se puede adquirir esta partitura: “La obra está estructurada en tres grandes secciones, a las que habría que añadir su introducción. Se trata de un Pasodoble que además hace las veces de Himno, ya que contiene un texto para ser cantado. Esta obra pretende poner música a las Fiestas de San Isidro Labrador que se vienen celebrando desde hace muchos años y que destacan por su gran colorido y participación de un pueblo totalmente entregado a ellas. Musicalmente hablando, la obra intenta adentrarse en el folclore y las tradiciones, es por ello que, tras la introducción, que recuerda al pasodoble “España Cañí”, comienza el 1º tema, elaborado con una melodía sencilla y pegadiza junto a su contrapunto, que rememora a los pasodobles clásicos de estilo taurino. Llegada la 2ª sección, el pasodoble se adentra en el folclore local, realizando citas literales de dicho folclore con el que tan ligada está esta fiesta vinculada a las tradiciones y a la agricultura. La obra finaliza con la 3ª sección que se adapta fielmente al texto. Texto que describe cada una de las escenas de la fiesta. Tema que, por otra parte, con el paso de los años, se ha hecho más popular en la ciudad y que recuerda a la música de un género tan nuestro como es la Zarzuela. En definitiva, es una obra pensada para representar a una fiesta multitudinaria, de corte sencillo y popular, que refleja el carácter y el sentir del pueblo yeclano”

En el siguiente vídeo, además de conocer las Fiestas de San Isidro de Yecla, podrán escuchar la grabación del estreno de dicho pasodoble realizada en el Teatro Concha Segura de Yecla, e interpretado por la Banda de Música y el Coro “La Purísima” de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla, dirigidos por Ángel Hernández Azorín.

– Archivo Pedro Navarro Ruano

– Archivo de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla (AAMY).

https://federacionsanisidro.com/

https://gtemusica.com/

José Miguel Ibáñez Lax.

Si todas las artes aspiran a ser como la música, todas las ciencias aspiran a ser como las matemáticas” , G. Santayana (1863-1952)

Me enfrento a este primer artículo sobre la música y las matemáticas, definiendo qué es lo que intentaré transmitir con los diferentes textos que vaya teniendo oportunidad de escribir.

En este sentido, procuraré que las lecturas sean amenas, didácticas y próximas a vosotros. Sé que sois amigos de la música, pero… ¿podréis ser también amigos de las matemáticas? Yo creo que sí.

Revista Diapasón

Vamos a empezar por el título de esta revista: Diapasón. Ya sabéis lo que es: un pieza en forma de U construida con un metal elástico que, cuando se le golpea y se le hace vibrar, genera un sonido casi inaudible, que normalmente suele oírse acercándolo al oído. El diapasón más utilizado es el denominado la 440, que genera la nota la que tiene exactamente 440 Hz. (hercios), y con la que se afinan todos los instrumentos de una banda u orquesta.

Vale, pues sin quererlo ni beberlo, ya estamos hablando de matemáticas. ¿Ya? ¿Dónde? Pues concretamente en la palabra ‘sonido’ y en la palabra ‘hercios’. El sonido son oscilaciones de la presión del aire, provocadas por ejemplo por la vibración del parche de un tambor, de los platillos o de una caña en un clarinete.

Estos cambios de presión en el aire son convertidos en ondas mecánicas en nuestro oído, y finalmente percibidas por el cerebro. Y estas variaciones de la presión del aire se transmiten de un modo análogo a cuando tiramos una piedra en un estanque, y tienen –y llegamos aquí a las matemáticas– unas ecuaciones matemáticas que las describen mediante funciones sinusoidales, y que vienen dadas por factores como la distancia, la velocidad o la presión atmosféica existente. Por eso no suenan igual los instrumentos los días soleados que los lluviosos, o una sirena de una ambulancia cuando se nos acerca que cuando se nos aleja.

Por otro lado, los hercios son las unidades que expresan la cantidad de vibraciones que emite una fuente sonora por unidad de tiempo. Así, nuestra nota la con 440 Hz. nos dice que cada segundo se efectúan 440 vibraciones por parte de los brazos del diapasón. Del mismo modo que con nuestro coche vamos a 70 km/h., pudiendo ir más rápido o más lento en función de los metros que recorramos en una hora, con nuestro instrumento musical podremos emitir una vibración que se repetirá más o menos veces por segundo como dicho instrumento nos permita, medición que se efectuará mediante hercios, y que nos generará las notas musicales.

 

Bueno, pues hay un teorema del año 1822 del matemático francés Joseph Fourier (1768-1830) que afirma, en términos sencillos, que cualquier sonido musical es la combinación de sonidos sencillos.

Es decir, que cualquier sonido puede ser duplicado mediante la combinación de diferentes diapasones: las ondas de cada uno de ellos se agruparán generando una nueva onda mecánica que configurará la nota final. Este teorema es vital para la música, puesto que nos explica el porqué con diferentes instrumentos podemos generar las mismas notas musicales.

Otro punto interesante tiene que ver con la representación de un sonido o de una nota en particular, que puede ser realizada mediante un pentagrama, como todos vosotros sabéis. En dicho pentagrama, podemos ver qué nota musical es. Pero también mediante las fórmulas matemáticas correspondientes podríamos representar dicha nota mediante sus hercios: más hercios, sonido más agudo; menos hercios, sonido más grave.

Hablando de pentagrama, es interesante comentar que muchos de los términos que aplicamos cuando aprendemos solfeo, tienen también una relación con las matemáticas. La altura –término puramente geométrico– o tono de una nota, que nos dice si un sonido es grave (pocos hercios) o agudo (muchos hercios), su duración, su intensidad (un sonido fuerte o débil) son, por ejemplo, factores que son perfectamente medibles y, por ello, matemáticos.

¿Habéis pensado en la relación que existe entre las diferentes figuras musicales? Sí, aquello de 1 redonda = 2 blancas, 1 blanca = 2 negras, 1 negra = 2 corcheas, 1 corchea = 2 semicorcheas, etc. Pues es un ejemplo más de matemáticas en la música.

Estoy seguro que observáis que sumando la duración de dos figuras iguales se obtiene la figura con una duración inmediatamente más larga. Hemos hecho, pues, una suma. O una multiplicación por el número dos. Pura aritmética, ¿verdad?

Pues ahora que tenemos un diapasón, y sabemos cómo representar las notas musicales, musical y matemáticamente, nos falta afinar a la banda, ¿no?. ¿Y que es esto? Pues ni más ni menos que seleccionar unos sonidos que juntos son agradables para el oído humano, y descartar el resto. En términos matemáticos, tenemos que seleccionar las frecuencias de unos sonidos que sirvan para hacer música, y olvidarnos del resto. Debemos, en definitiva, crear una escala musical. ¿Y nos pueden ayudar las matemáticas a ello? ¡Pues claro que sí! ¿Cómo? Seguramente te pienses que harán falta grandes ecuaciones para representar una escala musical, pues… ¿te puedes creer que solamente necesito los primeros números que aprendemos cuando somos niños? Sí: el uno, el dos y el tres.

Pitágoras de Samos (aproximadamente 582 a. C. – 507 a. C.), además de ser famoso por un teorema atribuido a él, pero perteneciente a uno de sus colegas llamado Hipaso de Metaponto, fue un matemático griego que nos dio un sistema para construir una escala musical: es la denominada afinación pitagórica. Dedujo que un sonido musical producido por una cuerda es más agudo cuando más corta es dicha cuerda, y que para generar la octava siguiente más alta de una nota, había que dividir entre dos la longitud de dicha cuerda. Además, generó una fórmula para conocer todas las notas de la escala: partiendo de una nota cualquiera, basta generar seis quintas (un salto que comprende cinco notas de la escala musical) consecutivas por encima y una por debajo, lo que da lugar a las siete notas de la escala.

De este modo, continuando las quintas, obtendríamos toda la escala cromática.

¿Y cómo generamos estas octavas mediante a nivel matemático con las frecuencias, que hemos dicho que representan a las notas musicales mediante las ondulaciones de una cuerda? Pues considerando que si la onda se desplaza por una cuerda de longitud l, y tarda un tiempo t en llegar al final y volver hasta el inicio, lo que nos daría todo un ciclo de onda, pues entonces si la cuerda es la mitad de larga, veremos que la onda volverá justamente en la mitad del tiempo a su principio, lo que provocará que si en un segundo teníamos, con la nota la, 440 ondulaciones por segundo, para su octava tendremos 880 ondulaciones por segundo. O sea, que para conseguir una octava superior, bastará multiplicar por dos la frecuencia –los hercios– de la nota original.

Para visualizar mejor lo que pasa en una cuerda, podemos pensar que si tiramos una pelota a una pared que está de nosotros d metros, y nos llega rebotada después de 2 segundos, bastará acercarse la mitad de la distancia d/2 a la pared, para observar que nos llega en un segundo, es decir, en la mitad de tiempo. De este modo, con la mitad de una cuerda las ondas llegan en la mitad de tiempo a su origen, y vuelven a ser rebotadas, por lo que en el mismo tiempo, hay el doble de vibraciones. De ahí que una nota y su octava tengan un factor múltiplo de 2 entre sus frecuencias.

¿Y cómo encontramos estas quintas consecutivas, que nos generan el conjunto de toda la escala musical? Pues en lugar de multiplicar por 2, lo que tendremos que hacer es multiplicar la frecuencia por 3/2, que, mira por dónde, es la fracción más simple posible, puesto que solamente implica a los números naturales más pequeños que generan un número fraccionario: el 2 y el 3. Así, las diferentes frecuencias de las notas musicales vendrán dadas por una multiplicación iterativa por la razón 3/2.

Así, si partimos del la estándar para la afinación, podemos encontrar el resto de notas multiplicando poco a poco por 3/2 (para encontrar todas las notas de la escala) y por 1/2 (para encontrar la octava correcta). ¿Se puede con menos complicaciones generar algo tan rico como la escala musical.

Bueno, creo que ha sido una buen principio: sabemos lo que es el sonido, lo que produce el tono de una nota, cómo representarla, cómo dar su duración, y cómo generar el conjunto de la escala musical. Y todo ello haciendo solamente sumas y multiplicaciones de los números más elementales respecto a cualquier sonido que queramos coger como nota origen. ¿Véis como trabaja un órgano electrónico? ¿O los politonos de vuestro móvil? ¿O el equipo de música? ¿O el mp3 que escucháis todo el rato? ¡Solamente haciendo sumas en base a un sonido tomado como base!

Para acabar el artículo, me gustaría hablar de las simetrías y la música. En matemáticas, dos objetos son simétricos respecto a unas operaciones, cuando uno puede ser obtenido del otro mediante la aplicación de dichas operaciones. En un papel, por ejemplo, todos podemos realizar traslaciones, rotaciones y reflexiones de cualquier figura que dibujemos. Basta con copiar íntegramente el objeto en otra posición del folio que estemos utilizando, después de haberlo dejado igual que estaba respecto al punto de vista que teníamos antes del cambio, o después de haberlo girado del mismo modo que giran las agujas de un reloj, o haberlo dibujado copiando la imagen que obtenemos de dicho dibujo en un espejo.

Bueno, pues del mismo modo que podemos generar una frase que sea simétrica, como las frases “Dábale arroz a la zorra el abad” y “Anita lava la tina”, que se pueden leer al revés y nos resulta la misma frase (es una frase palíndroma), o de igual manera que existen los números capicúas, como el 77, el 303, o el 11411, pues los compositores musicales han tenido siempre en cuenta las simetrías que podrían obtenerse de las piezas y composiciones que creaban. Así, el siguiente fragmento de partitura es un ejemplo de simetría en una pieza musical. ¿Veis las notas de los primeros compases son las mismas que aparecen en los últimos compases?

Fragmento de «Six unisono melodies» de Bartók

En fin, ¡espero que la lectura del artículo haya sido interesante!

Un saludo cordial,

Juanfran

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Juan Francisco Martínez Cerdá

Matemático, antiguo músico de la Banda de música de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla.

Artículo aparecido en la Revista Diapasón de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla.