La banda surgida de la banda Vila de Falset y la Banda de Música Lira Roquetense han participado en el 33º Encuentro Internacional de Adifolk
La banda de la Federación Catalana de Sociedades Musicales (FCSM), formada por miembros de la Banda de Música Villa de Falset y la Banda de Música de la Lira Roquetense, reivindicaron el patrimonio musical de las bandas de música en el 33 ° Encuentro Internacional de ‘Adifolk (Asociación para la Difusión del Folclore), celebrado en el Alguer entre el viernes 24 y domingo 26 de septiembre.
La participación de las bandas se ha llevado a cabo dentro de los actos conjuntos que cada noche, en el muelle de Alguer, han tenido lugar en diferentes grupos de cultura popular han representado la gran mayoría de representaciones culturales catalanas – a excepción, pandemia obliga , los castellers-, así como a través de diferentes conciertos donde las dos bandas se han unido para sonar una sola voz, la de la federación catalana de sociedades musicales.
“La participación de las bandas ha enriquecido los actos y ha presentado varios conciertos de mucho nivel que han mostrado el gran trabajo llevado a cabo por las dos bandas”, explica Joan Cañagueral, presidente de la FCSM. Casi 70 músicos y una expedición, en total, de 112 personas, han viajado con la federación que reúne las sociedades musicales en Cataluña.
La unión de dos repertorios, un crecimiento musical
Las dos bandas, en el concierto de la tarde del sábado 25, han ofrecido una primera parte dedicada a la música sinfónica y popular de Tierras del Ebro dirigida por Denís Casanova. En cuanto a la segunda parte se ha presentado, con la dirección de Carles Capseta, una muestra de música popular recuperada del Priorat, con la participación del grupo de bailadores de la Asociación Cultural “La clavellinera” de Falset en el Priorat. El acto ha continuado con la interpretación conjunta de la Banda con la Coral de Camprodon de la sardana La Puntaire , para finalizar con una pieza institucional de profundo sentimiento nacional, El Cant de la Senyera.
“La primera parte del repertorio se ha propuesto una serie de piezas de las tierras del Ebro, que es un patrimonio vivo, y en la segunda parte, con el repertorio propuesto, deseamos que todas estas composiciones que estaban en el olvido, algún día formen parte de nuestro patrimonio y las tengamos bien presentes “, expuso Robert Coll, músico de la Banda Vila de Falset, y concejal de Asuntos sociales y Comercio.
“Me llevo nuevas amistades y nuevos conocimientos musicales, hemos tocado piezas del Priorat y ellos composiciones que tocamos mucho en el Ebro”, explica Maria Josep, intérprete de saxo alto de la Banda de la Lira Roquetense. “Hemos hermanado dos ciudades, Roquetes y Falset, al tiempo hemos llevado a Alghero compositores de la zona, que han demostrado la calidad de sus composiciones, como Jordi Bonilla, un maestro aún en activo, y que su pasodoble La suda ha demostrado su plena vigencia “, añade emocionado Jordi Suazo, presidente de la Banda de Música de la Lira Roquetense.
“Las dos bandas han ensayado mucho, primero por separado y luego en conjunto a través de dos jornadas, una en Falset y la otra en Roquetes, que culminaron con un concierto abierto al público; finalmente las actuaciones en el Alguer han sido el gran premio, al tiempo que ha enriquecido las entidades, añade Francesc Domènech, vicepresidente de la Asociación Musical Villa de Falset.
La añorada fiesta en la calle
“Hemos podido disfrutar de la fiesta, ya que Adifolk en sus actos ha asociado muy bien los diferentes aspectos de nuestra cultura y ha hecho que los catalanes que hemos venido y los locales hayan disfrutado al máximo”, expresa Antoni Moreno, primer teniente de alcalde de Falset. Además, las dos bandas la mañana del sábado llevaron a cabo un paseo por las calles de Alghero donde sonaron Amparito Roca o Xàbia , entre otros y que terminó en el escenario principal de Adifolk, el muelle de Alghero. “Me ha impactado muy positivamente, después de casi dos años de no poder disfrutar de la fiesta, ver los músicos tocando durante tantos días y participando en la calle”, ratifica Joan Coll, concejal de Fiestas, Ferias y Tradiciones de Falset.
Conjuntamente a las actuaciones, durante los días del Encuentro Internacional de Adifolk el Mercado de Alger se ha exhibido la exposición El esplendor del Priorat, que contextualiza el proceso de recuperación de las músicas desde la búsqueda de las partituras, los arreglos, hasta hacer un recorrido por la historia musical del Priorat, vinculada en parte a la tradición minera, de finales del siglo XIX hasta el inicio de la Guerra Civil. “El proyecto está vivo y traerlo aquí, ya sea con el concierto del sábado como en la exposición ha sido un orgullo; me siento muy agradecida de que este trozo de historia nuestra y de nuestros antepasados haya estado presente en el Alguer “, reflexiona Adela Margalef, trombonista y secretaria general de la Banda Vila de Falset.
Recepción oficial a la Delegación del Gobierno
Tras la clausura del Encuentro Internacional, la noche del domingo 26 de septiembre, el día siguiente, lunes representantes institucionales de Roquetes y Falset y de sus bandas han sido recibidos por Gustau Navarro, responsable de la Delegació del Govern de la Generalitat a Itàlia-Ofici de l’Alguer. Cada representante de la comitiva ha obsequiado el responsable del Oficio con productos representativos: desde el vermut de Falset – “de vermut hay de blancos, negros y un tercero: el de Falset”, como ha apuntado Moreno, Primer teniente de Alcalde de Falset-, el dulce típico de Roquetes, las puñetas; el recuerdo en piedra grabada de Ulldecona y un buen vino de Porrera, en el Priorat, de la Federación Catalana de Sociedades Musicales. “Ha sido un reencuentro: Gustau Navarro es un compañero con el que hemos compartido muchos encuentros en Roquetes años atrás, y hemos podido hablar de iniciar proyectos que ayuden a hacer nuevos intercambios culturales”, expone Francesc Ollé, primer teniente de alcalde de Roquetes y concejal de Educación, Cultura y Fiestas.
El viaje de la FCSM, que ha contado con el apoyo institucional del Ayuntamiento de Falset, de Roquetes, así como del Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña, comenzó con el viaje a puerto de Barcelona el jueves 23 de septiembre, y ha acabado con la vuelta el 28 de septiembre, en un barco, como en la ida, compartido con un millar de catalanes, emocionados de haber disfrutado y hecho sentir la fiesta catalana por las calles del Alger.

El año 2019 asistí a la Presentación en la Casa de Cultura del libro “La velocidad de las nubes” de la yeclana Ana Fructuoso Ros, Finalista del III Certamen Literario “MUJER AL VIENTO” que organiza el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, y en el que colabora “Entrelineas Editores” publicando los libros. “La velocidad de las nubes” es una interesante novela que puede evocar sentimientos de cotidianeidad, de cercanía, de similitud, de escuchar la misma música, de leer los mismos libros, de vivir momentos de otras vidas semejantes, de conocer los mismos caminos,… es, pues, una novela que permite interactuar con una escritora que ha habitado y vive nuestras mismas calles. El libro lleva incluido un curioso índice, detrás del epílogo y delante de los agradecimientos, un índice sin la numeración de páginas habitual, un listado titulado “Banda sonora” con dos apartados: “En inglés” y “En castellano” en el que se incluyen cantantes y grupos musicales con las canciones que la autora ha ido nombrando a lo largo de la novela y actúa como si fuera una “playlist” de nuestros nuevos dispositivos tecnológicos, una “Banda sonora” que, según la autora, está preparada por su hermano, Juan Antonio Fructuoso Ros (“Ross” o “Juan Antonio Ros” que es como se le conoce en el panorama musical), un músico con relaciones familiares en Yecla que se desenvuelve desde hace muchos años en la música alternativa como multi-instrumentista, arreglista, productor…, comenzó su andadura como baterista y guitarrista en distintas bandas de su ciudad y ha participado en los primeros festivales nacionales (BAM, Benicasim, Festimad) y al otro lado del charco en la primera edición del IPO (Internacional Pop Overthrow) de Los Ángeles, ha publicado álbumes como “Sugar”, “Ross”, Supersonic Spacewalk”, “Rossland”, “Rumor“ y “Rumor 2“, “A Collection For Enemies And Friends”, “Durante el fin del mundo,… ha formado parte de grupos y ha actuado en solitario.
Y en ese engarce entre música y literatura no podemos olvidar a Haruki Murakami con sus exclusivas “Playlist”, en Spotify y otras aplicaciones digitales, que pueden tener más de tres mil canciones favoritas y que pueden perfectamente acompañar la lectura de sus obras, incluso en algunas la música da pistas de la trama y se imbrica entre las palabras como parte del mismo espacio textual. Haruki Murakamies un autor, que a muchas de sus obras les ha puesto el título relacionado con la música, a la que le da un papel destacado como uno más de sus personajes en las novelas; que habla de sus inicios trabajando en una tienda de discos o, después, sirviendo copas y poniendo música en “Peter Cat, algo parecido a un club de jazz” que regentaba junto a su mujer Yoko en Kokubunji, Tokio, donde también, alguna noche, había actuaciones en directo; que tiene una colección de más de 6000 discos de vinilo y que, últimamente, ha publicado el libro “Música, solo música” junto al, también japonés, director de orquesta Seiji Ozawa. “Música, solo música” no es una novela, es más bien una reflexión personal basándose en sus propias experiencias vitales, en la línea que también ha utilizado en “De qué hablo cuando hablo de escribir” sobre el oficio de escritor, o en “De qué hablo cuando hablo de correr” con los conocimientos del tema como corredor que ha participado en más de veinte maratones y su correspondiente tiempo de preparación, en este caso, “Música, solo música” no es un monólogo como los anteriores, es un diálogo con un director de orquesta japonés, famoso en todo el mundo, como es Seiji Ozawa y los dos maestros, en sus diferentes oficios, muestran sus conocimientos, hablan y reflexionan de todo tipo de música, sobre todo la etiquetada como clásica, desde los grandes compositores como Beethoven o Mahler al jazz o la ópera, dejando traslucir preferencias, afinidades, debates y discusiones sobre la gestión y el trabajo de la Música en mayúsculas, con múltiples referencias al diferente trabajo de cada uno. Una lectura interesante que, por supuesto, se puede acompañar de su correspondiente “playlist” en las plataformas digitales con las composiciones, canciones y títulos que nombran los dos autores a lo largo del libro y que es un repaso a partituras e interpretaciones míticas de la Historia de la Música, una obra que te mantiene entretenido y que puede incentivar para buscar y conocer otros horizontes, una buena reflexión sobre música y lectura.

























