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Fuente: Nuestras Bandas de Música, 19 Febrero 2020

Presentamos la nueva sección de Empleabilidad para Músicos que Esmar, la Escuela Superior de Música de Alto Rendimiento, ha incorporado en su página web.

Uno de los objetivos estratégicos de ESMAR es incorporar jóvenes músicos al mundo laboral y darles la oportunidad de formarse e informarse. Aquí encontrarás ofertas nacionales, internacionales, del sector público y privado. Una información de gran interés para todos los estudiantes de música que recomendamos añadir a los favoritos de tu PC.

Esmar lanza el nuevo departamento de empleabilidad, uno de los puntos estratégicos para vincular a su alumado con el mundo laboral. A partir de ahora en su web encontraréis la más amplia selección de links sobre empleo musical reunidos en un solo portal. Añadidla a ‘favoritos’ y no dejéis de visitarla periódicamente.

Haciendo click aquí podrás acceder a la sección.

ESMAR quiere ofrecer una formación musical orientada a la empleabilidad y a la adquisición de las competencias necesarias para ejercer la profesión musical en el siglo XXI y de aquellos valores que solo la educación artística aporta.

ESMAR, Escuela Superior de Música de Alto Rendimiento, ofrece en Valencia una oferta diferente, completa y de excelencia de los estudios superiores de música. Este Centro Autorizado Privado de Enseñanzas Artísticas Superiores imparte sus clases en el Colegio IALE International School en La Eliana.

Fuente y publicado en

Que las sociedades musicales valencianas son también un motor de desarrollo económico en la Comunitat Valenciana es algo totalmente aceptado, sobre todo a partir de los trabajos e investigaciones del profesor Pau Rausell, que ha analizado con rigor y acierto este fenómeno. A los increíbles beneficios educativos, culturales y sociales que aportan estas entidades tan singulares, añadamos otro más: la prosperidad económica y la empleabilidad de los músicos valencianos.

La realidad se muestra ante nuestros ojos meridianamente clara. El primer elemento de profesionalidad que nuestras sociedades musicales incorporaron fue la figura del maestro/director. Las referencias a la remuneración de estos profesionales aparecen desde el mismo momento en que surgieron las sociedades musicales allá por el siglo XIX. O bien un músico más aventajado o bien recurriendo a la contratación de alguien externo, se ha  remunerado siempre, más o menos, a un director. El hecho es que, en la actualidad, tenemos más de 500 profesionales obteniendo ingresos importantes por su labor al frente de la dirección artística de las sociedades musicales. Es difícil encontrar un territorio donde las oportunidades para estos profesionales sean tan grandes. Y estos ingresos no proceden directamente de las arcas públicas.

Siguiendo con este análisis, las sociedades musicales buscan la excelencia y la calidad de sus directores musicales conscientes de lo mucho que hay en juego. Son mano de obra altamente cualificada que tienen importantes responsabilidades. Se acepta que deben tener una importante remuneración, algo que no han conseguido, por ejemplo, los directores de las escuelas de música. Pero esto es otra historia.

Durante bastante tiempo, la mayoría de estos directores no han tenido una formación específica, muy pocos han cursado y obtenido la titulación de Dirección. Su formación había sido autodidacta, comenzaron dirigiendo bandas modestas, adquiriendo experiencia, prestigio y obteniendo sobre todo resultados. Los triunfos en los certámenes competitivos eran la credencial más importante para seguir mejorando el estatus. A todo ello ayudó y ayuda la categorización de nuestras sociedades musicales en función de la cantidad de plazas de músicos y la asignación a las diferentes categorías de los certámenes. Una estratificación que visualiza claramente una carrera vertical para nuestros magníficos directores. Así, un director de la Sección de Honor (o sea Llíria, Cullera, Buñol y algunas más) será de una gran categoría, por norma general. Los directores que empiezan deberán dirigir bandas de música de categorías inferiores. ¡Qué sistema más natural, espontáneo y tremendamente efectivo hemos creado, casi sin darnos cuenta! Los milagros siempre aparecen cuando se trata de nuestras sociedades musicales.

Muchos de los grandes directores valencianos se iniciaron profesionalmente trencant la mà con nuestras bandas. Nombres como los directores de la Banda Municipal de Valencia Pablo Sánchez Torrella, Rafael Sanz Espert y afamados directores de orquesta como Manuel Galduf, García Navarro, Cristóbal Soler, Álvaro Albiach, etc. tuvieron en nuestras bandas magníficas plataformas para el aprendizaje práctico de su profesión. Empezaron por las bandas más modestas, continuaron con las más “importantes” para posteriormente dar el salto a la profesionalización. Esto lo hacen en Alemania o en Venezuela y todavía no habríamos parado de aplaudirles, pero lo hacemos aquí y todo parece muy natural, como si no costara nada. ¡Ya sabemos cómo somos!

Durante mucho tiempo, estos directores eran a su vez profesionales de bandas, orquestas y conservatorios que, pluriempleados, obtenían unos ingresos extra. Otros, por el contrario, dirigían varias bandas más modestas lo que les permitía vivir con cierta solvencia. En definitiva, todo un nicho de empleabilidad muy importante.

Pero jamás hicimos nada para formar adecuadamente a estos profesionales ni siquiera ajustar sus competencias a las necesidades de los empleadores (los responsables de las sociedades musicales). Incomprensiblemente, nuestros conservatorios públicos jamás han incorporado estudios reglados de dirección de banda. Ni nadie hemos diseñado itinerarios formativos que enseñen a estos directores, no solo la técnica general de dirección, sino también a sacar el máximo rendimiento trabajando con voluntarios, a dirigir y coordinar una escuela de música, a entender el funcionamiento de una sociedad musical. En resumen, a ejercer con excelencia y éxito la dirección musical de nuestras sociedades musicales.

Y la verdad es que nos hemos regulado bastante bien, aunque el modelo admite importantes mejoras. Nos encontramos ante otra historia clara de éxito: la formación de magníficos profesionales de la dirección que tuvieron en nuestras modestas sociedades musicales una oportunidad de prepararse de manera intuitiva pero tremendamente práctica.

Ha llegado la hora de que mejoremos esta situación, de que articulemos importantes acciones de formación colaborando todos juntos y potenciando el modelo. Si formamos mejor a estos directores, los auténticos líderes de nuestras sociedades, mejorarán nuestros proyectos, la calidad artística de nuestras agrupaciones, el clima organizativo, etc. Y también evitaremos conflictos. No nos engañemos, cuando el maestro no actúa bien, la fricción de poder con la junta directiva o con los mismos músicos origina la crisis del proyecto y la división. Por ello, hay mucho en juego.

En definitiva, los músicos valencianos tienen, en el ámbito de la dirección, una magnífica oportunidad para desarrollar una carrera profesional sostenible, bien remunerada y con importantes alicientes de prestigio y de promoción personal. El carisma de muchos ellos les acaba convirtiendo en auténticos mitos en algunos casos. Pregunten en Llíria por los maestros Malato y Varela, o en Benaguasil por el maestro Peñarrocha, o en Manises por el maestro Micó. La lista es interminable.

Formemos a estos profesionales de manera adecuada y tomemos conciencia todos de la oportunidad de desarrollo y de empleabilidad que esto representa en nuestra Comunitat y  en toda España. ¿No es maravilloso?

Manuel Tomás Ludeña

Así lo han comunicado hoy el presidente de la FSMCV, Pedro Rodríguez, y el profesor titular de Economía Aplicada y Director de Estrategias en Turismo y Ocio de la Universitat de València, José María Nácher

El objetivo es realizar una investigación para estudiar la posibilidad de hacer de la música un ingrediente importante de un nuevo modelo productivo valenciano.

La Sociedades Musicales aportan 40 millones de euros al PIB de la Comunitat y, sin embargo, los músicos profesionales sufren una situación de precariedad laboral

Valencia, 9 de noviembre de 2018

La Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana (FSMCV) y la Universitat de València colaborarán para fomentar la empleabilidad de los músicos de la Comunitat Valenciana.

Así lo han comunicado hoy, en el marco de la feria valenciana de la música Trovam que se celebra en Castelló, el presidente de la FSMCV, Pedro Rodríguez, y el profesor titular de Economía Aplicada y Director de Estrategias en Turismo y Ocio de la Universitat de València, José María Nácher. Éste será el responsable de liderar un trabajo de investigación sobre la posibilidad de hacer de la música parte relevante de un nuevo modelo productivo más orientado hacia las industrias creativas y culturales.

Desde la FSMCV se ha destacado que mientras las Sociedades Musicales aportan valor a la sociedad y contribuyen anualmente con 40 millones de euros al PIB de la Comunitat, los músicos profesionales sufren actualmente una situación de precariedad laboral y es necesario solucionarlo.

La realidad profesional de los músicos de las tres provincias refleja que la Comunitat Valenciana es la principal “exportadora” de músicos profesionales, un porcentaje muy bajo puede vivir de la música y esto genera una importante fuga de talentos.

Son muchos los músicos que generamos año tras año, que finalizan sus carreras y estudios profesionales y las salidas habituales de profesorado e interpretación están cada vez más limitadas. En este contexto, es necesario abrir la mirada, para detectar todos aquellos lugares donde los músicos pueden ser necesarios y dónde pueden ocupar puestos de trabajo”, ha destacado Pedro Rodríguez.

La empleabilidad de los músicos es uno de los principales objetivos de la FSMCV para los próximos años y así se presentó en la 50º Asamblea General celebrada en el Palacio de Congresos de Valencia el pasado 6 de octubre. De hecho, es uno de los 8 retos que la nueva junta directiva de la Federación se planteó alcanzar en la presente legislatura. Tras la firma de este convenio, se prevé tener ya los primeros resultados en el fin del presente curso lectivo”, ha continuado Pedro Rodríguez.

Además, ha explicado que el papel de la FSMCV es fundamental para aprovechar el potencial de nuestros músicos y darle una dimensión laboral y profesional a la música. Es el momento de contemplar la música como yacimiento de empleo, emprendedores y de nuevas empresas.

Para ello, el estudio de la Universitat de València será clave ya que definirá el papel que debe desarrollar la FSMCV y qué acciones de formación, información o contratación, por ejemplo, es necesario llevar a cabo para que esto sea una realidad.

En la Universitat de València llevamos una década trabajando en la dinamización y en la formación empresarial en el ámbito de la música. Con una perspectiva económico-empresarial, la música es en la Unión Europea un yacimiento claro de empleo de nuevas empresas y emprendimiento. En este momento, parece que la sociedad española ya está lo suficientemente madura como para entender este mensaje. Y desde la Universitat de València no podemos ignorar el hecho de que la FSMCV es uno de los actores socio-culturales más importantes de la Unión Europea por su magnitud en términos absolutos y también en términos relativos”, ha afirmado José María Nácher.

En el mundo de la música existen muchas posibilidades que vamos a explorar y a concretarlas en torno a una serie de estrategias que desarrollaremos conjuntamente con la FSMCV y con todos los actores públicos y privados que lo estimen oportuno con el objetivo de generar empleo, nuevos emprendimientos y buscar aquellos huecos de mercado que en estos momentos puedan ser relevantes a nivel internacional, nacional y en la Comunitat Valenciana”, ha explicado Nácher.

El convenio de colaboración con la Universitat de València se concretará en varias líneas y programas específicos enmarcados en los ámbitos de la formación y la sensibilización, por un lado, y en la producción, por otro. Esta última estará destinada a la conexión con nuevos públicos y a la generación de nuevos empleos y fuentes de ingresos.