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150 años de la Banda Municipal de Música de Ontur (1868-2018) – (II) Ontur por la Música
Fuente: diapason – 12 noviembre, 2020
Fructuoso Esquez Ibarra (1832-1888)
Puede ser que fuera un caluroso 14 de agosto de 1868 cuando sonaron las primeras notas musicales en Ontur, aquellas notas que romperían con lo angosto del momento y que darían paso a todo un mundo musical.
Fructuoso Esquez Ibarra, mostraría a sus alumnos de Ontur el sentir y la belleza de la música a través de su enseñanza y el dulce sonido de la citarina construida por él. Formaría con gran esfuerzo la Agrupación Musical de Ontur.
Más tarde allá por 1869 tomaría el relevo Enrique Torres Cebrián, aventajado alumno de D. Fructuoso y quien batuta en mano, un carro y unos cuantos compañeros se aventuraron a participar en la inauguración de la Basílica de la Purísima de Yecla.
Enrique Torres Cebrián (1846-1908)
Tras un breve periodo de ausencia, el 1 de mayo de 1904 es nombrado oficialmente, y por sesión plenaria, Director de la Banda de Música iniciándose con él un largo camino musical dentro de la familia Cebrián.
La música corría por las calles, en cada esquina se podía escuchar una nota musical saliendo de un instrumento, la música había llegado a Ontur sin intención de partida.
Segismundo Cebrián Martínez “El Maestro Mundo” fue quien sustituyo a su primo hermano, Enrique Torres, durante su ausencia. Aunque su paso musical fue breve, dejó una gran huella con la composición del pasodoble “Mundo”.
Tras el fallecimiento de Enrique Torres, se inicia un periodo de crisis musical que revivió de la mano de Robustiano Cebrián Ramírez “El Maestro Viejo” quien formaría una nueva cantera de jóvenes entusiastas por la música entre los años 1920 al 1937.
Robustiano Cebrián Ramírez “El maestro viejo” (1859-1937)
Tras años de batuta en mano y la retirada de una pequeña asignación económica, le hace dejar, a su pesar, la Dirección de la Banda de Música, cayendo esta en otro periodo de crisis.
Otro gran músico, Andrés Cebrián Higuera, sobrino de “El Maestro Viejo” se hace cargo de la Banda de Música hasta 1971 y con gran ilusión resurge de nuevo el pasodoble, la música en las fiestas y la alegría vuelve a las calles.
Benito Martínez Alcaráz, natural de Ontur y formado por los maestros Robustiano y Enrique Torres, entra a formar parte de la Orquesta Azul, y gracias a su gran formación musical se hace cargo de 1971 a 1986 de la Banda de Música.
Benito Martínez Alcaráz (1916-1995)
Les seguirían otros Maestros al frente de la dirección de la Banda, Javier Artés Beltrán, Juan Muñoz Martínez, María José García López, fundadora junto a otros compañeros de la charanga “si tu quieres…”, María Virginia Romero Gómez, con quien se graba por primera vez el disco “Del pasodoble al concierto” y se funda la Minibanda,… Javier Artés Arlandis.
Actualmente y desde 2015 la Banda de Música se encuentra bajo la batuta de Ramón Calabuig Garrigós, quien inició su andadura como profesor de la misma en el año 2004 y a quien se le debe la creación del Coro Municipal de Ontur.
Ramón Calabuig Garrigós
El tesón, la constancia y la pasión por la música ha llevado a Ontur a contar con dos Bandas, Municipal y Juvenil, esta última a cargo de un jovencísimo, pero no menos experto, José María Cantos Gómez.
“Ontur es el más bello pueblo de España”… así proclama su Himno el sentir de los Ontureños, compuesto en el año 1993 por D. Miguel Asins Arbó y letra adaptada por su esposa Dña. Josefa Cebrián Collado, natal de Ontur y parte de una saga musical, con poemas de distintos artistas locales.
Música y ensueño que corre por las venas de todos los componentes que han formado parte de la historia de la Banda de Música de Ontur, 150 años que en muchos casos ha pasado de generación en generación.
Familias enteras unidas por la música, innumerables todos y a cada cual con mayor implicación, capaces de transmitir el orgullo de formar parte de esa gran familia que ha ido consolidándose durante 150 años.
Himno a Ontur (1993) Música: Miguel Asins Arbó.
Letra: Josefa Cebrián Collado
Ontur no concibe su existencia sin música, sin pasacalles, ni dianas, ni sus conciertos, Ontur no concibe su existencia sin su Banda.
Ontur, pueblo lleno de sentimientos musicales y sutiles acordes. De melodiosas raíces que han llevado durante todos estos 150 años la música por sus calles al son de pasodobles y marchas.
Orgullo y emoción, decisión, tesón, arraigo y tradición son adjetivos que caracterizan a la música en Ontur, y a sus gentes.
Un viaje musical cada vez que su Banda pasea por las calles recorriendo cada rincón, llegando a cada hogar, y haciendo vibrar a sus vecinos a cada paso.
Acompañando a su patrón San José, a sus imágenes en procesiones, a sus Damas y Reina que con gran garbo suben hacia los toros al son de “Amparito Roca”.
Este es Ontur, esta es su historia forjada al son de acordes musicales, sus componentes, sus vidas, sus esfuerzos han hecho que la música forme parte de su día a día, que perdure en el tiempo, que los sueños de cada uno de ellos se cumplan acompañados de suaves melodías.
Ontur musical…un sueño… una realidad.
Manuel Molina.
Músico veterano de la Banda Municipal de Música de Ontur.
Juan Manuel Palao Pérez obtiene el Segundo Premio del III Concurso “Jóvenes compositores de la Región de Murcia”
La Asociación de Amigos de la Música de Yecla, informa que Juan Manuel Palao Pérez, percusionista de nuestra Banda de Música, ha obtenido el Segundo Premio del III Concurso “Jóvenes compositores de la Región de Murcia” con su obra “Impresiones sobre una vida pasada”.
El III Concurso de composición “Jóvenes compositores de la Región de Murcia”, fue convocado por el Departamento de Composición del Conservatorio Profesional de Música de Murcia, y estaba destinado a todos los estudiantes de Grado Profesional de Música de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia interesados en el mundo de la composición.
En esta tercera edición el Certamen ha contado con una alta participación y con un jurado formado por tres profesores del Conservatorio Superior de Música de Murcia: Francisco Javier Pérez Albaladejo, Francisco José Rico Becerra y Brian Santiago Martínez Rodríguez.
En el mes de mayo se dieron a conocer las 4 obras finalistas y el día 31 de octubre se publicó el fallo del jurado. Siendo la obra de nuestro compañero: “Impresiones sobre una vida pasada” para saxofón alto y piano, la ganadora del Segundo Premio.
Yecla, 11 de noviembre de 2020
El propio Juan Manuel ha tenido la deferencia de describirnos su composición:
“Esta composición describe la historia de una persona que se despierta en otra vida anterior: El primer movimiento tiene un carácter misterioso y lento, mostrando los sentimientos de esa persona que se siente confundida, perdida y curiosa; el segundo movimiento es una balada que transmite mucha paz, con un discurso entre el saxo y el piano muy fluido y ligero. En esta parte, el protagonista se da cuenta que esa vida en la que está sumergido es mejor que la que tiene en el presente. Para finalizar, el tercer movimiento tiene un carácter mucho más rítmico, con un tempo rápido y con una armonía que nos envuelven en un estilo jazzístico. La persona está obligada a volver a su vida presente, teniendo que aceptar la realidad”.
Abierta la convocatoria para el VII Certamen Coreográfico Nacional DanzaXtrema20 que se celebra el 20 de diciembre en Navalmoral de la Mata
El Centro de Artes Espacio Cinético Taktá, en Navalmoral de la Mata (Cáceres) y la compañía Paspie Danza, organizan y convocan el Certamen Coreográfico Nacional DanzaXtrema20.
Esta edición el Certamen se centra en la categoría profesional, aceptando piezas de entre diez y quince minutos de coreógrafos/as de cualquier nacionalidad, cuyas bases y ficha de inscripción puedes encontrar AQUÍ (http://www.andateconojo. net/danzaxtrema-20-certamen- coreografico-nacional/)
El plazo de presentación de solicitudes termina el 9 de diciembre y las piezas propuestas optan a dos premios en metálico: un primer premio de 5.000€ y un segundo premio de 2.000€.
Navalmoral de la Mata, 9 de Noviembre de 2020.
El Centro de Artes Espacio Cinético Taktá, en Navalmoral de la Mata (Cáceres) organiza y convoca la VII edición del Certamen coreográfico Nacional DanzaXtrema19, a celebrar el día 20 de diciembre de 2020.
El Certamen está abierto a profesionales – coreógrafos/as de cualquier nacionalidad que deberán presentar una propuesta coreográfica de tema y estilo libre, de entre diez y quince minutos de duración, adjuntando toda la documentación detallada en las bases (www.andateconojo.com).
Los participantes aspiran un primer premio de 5.000€ y un segundo premio de 2.000€. Todas las propuestas serán valoradas por un jurado profesional nacional e internacional que tendrán en cuenta criterios como la originalidad de las piezas, la innovación o el manejo del lenguaje coreográfico y los recursos escénicos.
Esta séptima edición del Certamen DanzaXtrema20 encuentra su espacio a nivel nacional como soporte y apoyo a la danza, tanto a creadores con menos experiencia como a coreógrafos más consolidados, para que puedan desarrollar su faceta creativa así como su carrera profesional.
Actividades paralelas
El plazo de inscripción finaliza el 9 de Diciembre de 2020
Para más información: paspiedanza@yahoo.es // producciontakta@gmail.com
Cartel DanzaExtrema20
WBDI (Women Band Directors International) ofrece 5 becas para mujeres universitarias que planean seguir una carrera como Directoras de Banda
WBDI (Women Band Directors International), se complace anunciar que nuevamente ofrecen 5 becas para mujeres universitarias que planean seguir una carrera como directoras de banda.
Estas están abiertas a todas las estudiantes de colegio / universidad / conservatorio que se identifiquen como mujeres y estén inscritas en un programa de música con la intención de convertirse en directoras de banda.
Las solicitudes están abiertas ahora y se pueden completar aquí: https://womenbanddirectors.org/
Las solicitudes vencen el 1 de diciembre de 2020. Todos los materiales deben cargarse en el portal de solicitudes para ser considerados. Envíe esta información a todas y cada una de las mujeres que lo merezcan en su programa de música.
Si tiene alguna pregunta, por favor diríjame a mí, el presidente de la beca:
Shannon Shaker
smshaker@frostburg.edu
Música y Covid-19 por Jesús Rodríguez Azorín
La epidemia del coronavirus que ha asolado el mundo entero y que ha tenido una especial virulencia en nuestro país, además de una tragedia, ha supuesto un cambio radical en la sociedad y, por supuesto, en la música.
Los músicos, tanto docentes como intérpretes, han tenido que adaptarse a la nueva situación.
La primera consecuencia que ha tenido para los profesores de música ha sido la proliferación de las clases online. No cabe duda de que hay una grandísima diferencia entre dar clases de forma presencial y online.
Fuente: Escrito por diapason – 5 noviembre, 2020
En las clases por vídeollamada el alumno no puede apreciar la calidad de sonido del profesor, cuestión ésta muy importante para el aprendizaje de un instrumento puesto que la imitación del sonido nos permitirá desarrollar una sonoridad relajada, flexible y musical, y esto es muy difícil de apreciar a través de una clase no presencial, ya que la calidad del audio no tiene nada que ver con la de una clase real.
Otro inconveniente que surge en las clases online es la dificultad para interactuar con el alumno. El profesor no puede tocar un dúo con él ni, incluso, ponerle el metrónomo, puesto que el retardo que se produce en el sonido dificulta el sincronizar la interpretación musical en conjunto. Además, a la hora de mostrar algún ejemplo de ejercicio técnico o musical a los alumnos se pierde mucho tiempo mientras tienes que mostrar alguna partitura en Pdf a través de la pantalla. El solo hecho de realizar alguna anotación en la partitura, que antes era un proceso rápido e intuitivo, se convierte en una odisea al tener que dar instrucciones a través de la pantalla.
Para intentar paliar estos inconvenientes, los profesores recurren a un esquema más estático de enseñanza: primero toca el alumno y, a continuación, el profesor explica las correcciones pertinentes o toca los pasajes él mismo. Este proceso se repite varias veces hasta que la interpretación de la pieza va mejorando, aunque las interactuaciones entre profesor y alumno se ven reducidas al máximo.
Por supuesto, el impartir clases online es mucho más difícil para los niños más pequeños y también para los grupos de alumnos. Mantener la atención de todo un grupo, sobre todo en edades tempranas, es una tarea muy difícil a través de la pantalla del ordenador o la Tablet. Además, es bastante difícil recurrir a la interpretación conjunta de todo el grupo por el tema ya mencionado del retardo en el sonido.
En el caso de las clases de instrumento a los alumnos más mayores, las clases no presenciales pueden ser más provechosas, especialmente cuando la materia a trabajar es muy específica. Por ejemplo, para mostrar una rutina de ejercicios a los alumnos, para explicar cómo trabajar una obra, etc. De hecho, con esta pandemia, un gran número de profesionales (pertenecientes a orquestas profesionales, sobre todo), han realizado numerosas aportaciones a través de YouTube o de otros canales, sobre diferentes prácticas instrumentales o grabaciones musicales, así como la realización de clases online.
A pesar de todos estos inconvenientes, no cabe duda de que las clases online han permitido a las escuelas de música y conservatorios continuar con su actividad, cosa que no se ha podido hacer en muchos otros trabajos. Dependiendo del número y la edad de los alumnos, así como del tipo de enseñanza musical de la que estemos hablando, las clases se han podido seguir con mayor o menor éxito, pero han permitido al alumnado continuar con sus estudios y a los centros educativos mantener una actividad con la que han podido mantener su función educativa y social.
Mientras el mundo de la docencia musical ha podido de alguna manera capear el temporal que ha supuesto la epidemia de coronavirus, para los músicos dedicados a la interpretación, ha supuesto una autentica hecatombe. Desde los grandes concertistas e intérpretes de todo tipo de música, hasta las orquestas y bandas profesionales o las agrupaciones musicales de todo tipo (bandas, coros, orquestas de música ligera, etc.), todos han sufrido una parálisis total de su actividad a nivel de ensayos y conciertos, ya que sin el público la música no puede existir.
Los músicos de las orquestas y bandas profesionales están aprendiendo a utilizar la mascarilla, a tocar separados de sus compañeros e incorporar todas las precauciones a su trabajo habitual de tocar música de conjunto. Estos músicos han tenido que adaptarse e incorporar otras actividades de manera online, como clases particulares, realización de arreglos musicales, agrupaciones virtuales, autopromoción en redes sociales o, en el caso de algunas orquestas profesionales, conciertos en streaming tanto de pago como en abierto.
También para las bandas no profesionales, ha supuesto un parón total en su actividad musical y una merma importante en los ingresos generados por las actuaciones y conciertos, con el consiguiente perjuicio para el mantenimiento de sus actividades de formación de músicos y de dinamización de la cultura de tantos pueblos y ciudades.
Además, y al igual que en otras muchas profesiones, la vuelta a la actividad se prevé muy lenta y volver a alcanzar un nivel similar al anterior a la pandemia, en lo que se refiere a conciertos y actividades musicales, se ve ahora mismo como algo muy lejano.
Durante todo el período de confinamiento, una de las cosas que nos ayudó a sobrellevar este difícil período fue la Cultura. Los conciertos desde los balcones, el cine, las series, la música de todo tipo, etc. Ahora, esos mismos artistas necesitan de todos nosotros para volver a realizar lo que mejor saben hacer.
Al igual que en muchos otros campos de nuestra vida cotidiana, necesitamos recuperar, con precaución, pero con determinación, la vida social y cultural que tan importante es para las relaciones humanas y el enriquecimiento personal.
Jesús Rodríguez Azorín
Catedrático de Trompeta del Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco de Córdoba.
La Música en los tiempos de la Pandemia por José Rafael Pascual Vilaplana
“Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”. El inicio de El amor en los tiempos del cólera (1985) de Gabriel García Márquez es, sin duda, una transparente alegoría de cómo la sencillez de una situación nos puede evocar todo aquello que amamos. Siempre hay una almendra amarga en mitad del deleite, y no sabemos cuando nos puede tocar. Hace sólo un año, no hubiéramos imaginado que llegaríamos a anhelar poder hacer nuestro trabajo con la normalidad que creíamos establecida. Ahora es el simple calor de nuestro hogar quien nos acerca a los anhelos perdidos, a aquellos que tal vez nunca consideramos como necesarios, aquellos por los que nunca luchamos y que, a pesar de ello, ahora se convierten en nuestras más grandes victorias. De repente, un terrible virus ha sido el elemento generador para el reseteo de nuestra vida.
Sin embargo, dentro y fuera del período especial que nos ha tocado vivir, seguimos sin encontrar un reconocimiento y valoración de la cultura como actividad esencial para la vida. La heurística aplicada a disminuir riesgos de contagio ha llevado a situaciones límite a diferentes sectores de la cultura: músicos sin conciertos, actores sin funciones ni proyectos, artistas plásticos sin posibilidad de exponer sus obras, disminución o cancelación de encargos, reducción de aforos en teatros y cines, técnicos de espetáculos sin trabajo … En contraposición viajamos en aviones, trenes y metros repletos de gente, compartiendo espacios más pequeños que un auditorio o un teatro, y sin ninguna distancia de seguridad. Esta controversia que puede entenderse dentro del método empírico del ensayo y error aplicado en situaciones desconocidas, nos hace reflexionar, desde el más puro sentido común, sobre la situación que nos ha tocado vivir. Tal vez, el hecho de que la cultura sea ninguneada en muchos casos, sin aplicársele métodos de salvaguarda coherentes y dignos, sea el resultado de una educación general destinada a formar profesionales especialistas con grandes lagunas en el campo de la ética. Tener grados, másteres o doctorados, debería proporcionar valores más allá de las capacitaciones profesionales adquiridas. El conocimiento que no abre visión y que no contextualiza su uso en el mundo que nos rodea, es sólo materia de erudición sin contacto con la realidad.
Cuando se utilizan campañas publicitarias en las cuales se utilizan frases del tipo: “Papá, mamá, dejo los estudios para centrarme en la música”, se evidencia que una estrategia de marketing puede dejar aflorar la más cruel y desnuda ignorancia. Se supone que quienes hayan diseñado semejante spot tendrán una formación específica en al ámbito publicitario, sin embargo, parece que adolecen de la más mínima sensibilidad para pensar que pueden ofender a los que hemos estudiado música. O, simplemente, ignoran que dedicarse a la música supone un estudio comprometido, entregado, constante y que exige un gran esfuerzo vital. Más allá de lo anecdotario del tema, no deja de ser una prueba más de tan desconocido como es nuestro oficio y de la vigencia de los estereotipos que perduran sobre él.
Se avecinan o, más bien, ya nos invaden tiempos difíciles en los cuales, los trabajadores del ámbito cultural, habremos de reivindicar nuestra utilidad para que no se nos enmarque en el ostracismo de lo prescindible. La precaución y la prevención no pueden ser el alimento del miedo sino de la concienciación de una realidad nueva a la cual todos debemos enfrentarnos con lógica y con compromiso. Es más, aplicándose normativas de seguridad eficaces y específicas, se podría mantener el tejido cultural dentro de nuestro sistema económico, conservando un sector ya de por sí denostado que siempre ha sido destinatario de recortes en momentos de crisis. En estos meses tras la pandemia hemos asistido y/o participado en actividades culturales adaptadas desde todos los ámbitos, artísticos y protocolarios, a la nueva realidad. Y todo por sobrevivir, por seguir ofreciendo calidad cultural a pesar de la situación tan anómala en la que se desarrolla la vida actual.
En el ámbito musical, muchas bandas y orquestas han estado trabajando desde el primer momento, adecuando su actividad a la normativa de seguridad recomendada para reducir el riesgo de contagio. El esfuerzo de los profesionales de estas formaciones y de sus equipos organizativos y administrativos es una clara evidencia de que sí se puede mantener una actividad cultural segura. No es tiempo de grandes fastos culturales (aquellos que muchas veces hubieran sobrado), sino que es momento de poner de manifiesto la necesidad de la presencia cultural en nuestras vidas con sencillez, pero con total normalidad.
Tras el confinamiento, el pasado mes de junio volví a dirigir. El sonido de los aplausos era diferente, como más cálido, de más duración e intensidad y con una clara y evidente empatía. Desde el escenario vi ojos de felicidad que intuían muecas de complicidad tras las mascarillas. Después de los conciertos, mucha gente se acercaba para darnos las gracias. Y con ello, los momentos de tensión vividos en los ensayos con la preocupación por cumplir la distancia de seguridad o por si estábamos haciendo las cosas bien, parecían disiparse. Sí, hemos tenido y tenemos miedo, pero un miedo que no ha sido capaz de acabar con el entusiasmo por hacer el trabajo que tanto nos gusta. Y es que aquello que amas se convierte en elemento resiliente contra la adversidad. No es momento de heroicidades, pero he de reconocer que la profesionalidad con la que me he encontrado en mi trabajo, tanto por parte de los músicos como de los equipos técnicos y organizativos, es del todo esperanzadora y reconfortante. Así lo ha manifestado el público que ha venido a escucharnos, un público entregado que, con sus aplausos y comentarios, nos ha agradecido el poder ofrecerles nuestro trabajo. Hace unos días, tomando un café con unos compañeros en el descanso de un ensayo, se nos acercó una señora a la mesa y me dijo: “Disculpen…, son de la Banda Municipal, les he reconocido… Muchas gracias por su trabajo. No saben cuanto bien nos hace…”. A veces, momentos como éste, compensan todo esfuerzo y preocupación por reivindicar nuestro trabajo. La sensibilidad de muchas personas como esta señora existe y, en ocasiones, es ignorada por quienes se levantan en adalides de “lo necesario”. Confiamos en que no se ignore la necesidad que la sociedad tiene de un alimento cultural, básico y fundamental para una vida en equilibrio.
Y ahora, a estudiar, precisamente porque soy músico y no puedo dejar de hacerlo. No hay otro camino para aprender y para ser. Y aunque pueda encontrarme con alguna almendra amarga, insistiré en encontrar aquellas que no lo son, pues su sabor eclipsa el resabio de las otras. Y si alguien no lo entiende, que no deje de estudiar …
José R. Pascual-Vilaplana
Bilbao, 31 de octubre de 2020
Fuente: https://www.pascualvilaplana.com/
Artículo original: La Música en los tiempos de la Pandemia