La crisis estructural de las sociedades musicales: un fracaso de las administraciones públicas

Las sociedades musicales en España atraviesan una crisis estructural de enormes dimensiones. Este no es un problema coyuntural ni una dificultad pasajera: es la consecuencia de décadas de negligencia política, falta de planificación y desprecio institucional por un movimiento cultural que, lejos de ser marginal, constituye la base misma de la educación musical y la vertebración cultural de amplias zonas del país.

Desde la Confederación Española de Sociedades Musicales (CESM), hemos denunciado insistentemente la situación, pero las respuestas de las administraciones han sido insuficientes cuando no directamente inexistentes. No estamos ante una cuestión de sensibilidades culturales o de prioridades presupuestarias: estamos ante un fracaso rotundo de las políticas públicas en materia de cultura, educación y patrimonio inmaterial.

El modelo de apoyo a las sociedades musicales está roto, y la pasividad de las instituciones solo agrava la situación. Si no se toman medidas urgentes y estructurales, nos encaminamos hacia un colapso del sistema que podría significar la desaparición de buena parte del tejido bandístico del país.

Un patrimonio cultural en peligro: la urgencia de su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC)

Las sociedades musicales no son simples agrupaciones de aficionados a la música. Son instituciones centenarias que han desempeñado un papel crucial en la historia, la educación y la cultura de España. Su influencia se extiende mucho más allá de la música: han sido elementos de cohesión social, generadores de identidad local y motores de educación musical en municipios donde no existían otras alternativas.

Razones para la declaración de las sociedades musicales como BIC

 

  1. Un legado histórico que se remonta siglos atrás
    • Desde el siglo XIX, las bandas de música han sido el principal vehículo de educación musical en gran parte del país.
    • Muchas sociedades musicales tienen más de 100 años de historia y han sido testigos y protagonistas de la evolución cultural de España.

     

  2. Un modelo de educación musical único en Europa
    • Más de 60.000 alumnos estudian en escuelas de sociedades musicales, a pesar de no contar con reconocimiento institucional.
    • Son la principal cantera de músicos que después nutren conservatorios y orquestas profesionales.
    • Ofrecen formación accesible en municipios donde el Estado no garantiza educación musical pública.

     

  3. Un impacto social y cultural incalculable
    • Más de 1.100 sociedades musicales vertebran la vida cultural de sus municipios, organizando conciertos, festivales y actos de enorme relevancia.
    • Son espacios de integración social, donde conviven personas de todas las edades y clases sociales.
    • Suponen un refugio para miles de jóvenes, evitando la despoblación cultural de zonas rurales y proporcionando alternativas de ocio formativo.

     

  4. Una tradición viva con impacto internacional
    • Las bandas de música españolas han obtenido reconocimiento internacional en certámenes de primer nivel.
    • España es un referente mundial en el modelo de sociedades musicales, con miles de músicos formados en ellas integrando orquestas y proyectos en todo el mundo.

     

¿Qué supone la declaración como Bien de Interés Cultural?

La declaración de las sociedades musicales como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de patrimonio inmaterial garantizaría su protección, reconocimiento y apoyo financiero estable. Esto implicaría:

  • Un compromiso institucional real para su conservación y promoción.
  • Acceso a financiación específica para su mantenimiento, modernización y desarrollo.
  • Integración dentro de las políticas culturales y educativas del Estado.
  • Mayor visibilidad y reconocimiento dentro y fuera de España.

Países como Austria han protegido su tradición musical con medidas similares. ¿Por qué España no reconoce y protege su propio patrimonio musical?

La negligencia de las administraciones públicas: entre la improvisación y la incompetencia

Las administraciones han demostrado una incapacidad absoluta para gestionar de manera eficiente el apoyo a las sociedades musicales. No existe un modelo sólido ni una planificación estratégica que garantice la continuidad y el desarrollo de estas instituciones.

Lo que encontramos, en su lugar, es un mosaico de políticas erráticas, ayudas parciales y una fragmentación normativa que impide cualquier estabilidad a largo plazo. Dependemos de convocatorias de subvenciones inestables, de decisiones arbitrarias de gobiernos autonómicos y locales, y de un sistema de financiación que obliga a las sociedades musicales a sobrevivir en la precariedad.

El resultado es desastroso:

  • Subvenciones insuficientes y tardías que impiden una planificación adecuada.
  • Normativas contradictorias que, en algunos casos, complican más de lo que ayudan.
  • Falta de coordinación entre administraciones, con criterios cambiantes y sin una visión de conjunto.
  • Ausencia de reconocimiento institucional real, lo que deja a las sociedades musicales fuera de los grandes circuitos culturales y educativos.

Se nos exige un nivel de calidad y profesionalización que las administraciones no están dispuestas a respaldar con recursos. Es la clásica estrategia del abandono encubierto: se pide excelencia, pero sin dotar de medios para alcanzarla.

Comparación de inversión pública en cultura

Gráfico: Comparación de inversión pública por músico en orquestas vs. bandas de música

  • Las orquestas sinfónicas públicas reciben hasta 15 veces más financiación por músico que las bandas de música.
  • El presupuesto destinado a las bandas no supera el 2% del total de inversión cultural en algunas comunidades.
  • El 80% de las bandas no tiene acceso a infraestructuras adecuadas porque los ayuntamientos no priorizan la inversión en sus locales de ensayo.

Un modelo en riesgo de desaparición

Si esta tendencia continúa, las previsiones indican que:

  • En la próxima década, el 30% de las bandas pequeñas desaparecerán por falta de financiación y relevo generacional.
  • Más del 50% de las escuelas de música podrían cerrar si no se regula su reconocimiento dentro del sistema educativo.
  • España perdería un patrimonio musical único, con la disolución de cientos de bandas y la desaparición de una tradición de siglos.

Conclusión: la declaración de BIC es urgente

Las sociedades musicales no pueden seguir dependiendo de la voluntad política de turno ni de modelos de financiación insuficientes y desiguales. Su valor histórico, educativo y social exige un reconocimiento jurídico y cultural que las proteja de la inacción institucional.

Desde la CESM, exigimos la inmediata declaración de las sociedades musicales como Bien de Interés Cultural (BIC) a nivel nacional, con un plan de acción que garantice:

  1. Financiación estable y estructural que garantice su continuidad y desarrollo.
  2. Protección legal para evitar el cierre de bandas y escuelas de música por falta de apoyo.
  3. Integración real en el sistema educativo y cultural, con reconocimiento de sus escuelas de música.
  4. Un plan estratégico de modernización, que contemple mejoras en infraestructuras, digitalización y formación.

Si las administraciones siguen ignorando esta realidad, el daño será irreversible. La cultura musical de España está en juego, y con ella, un legado que no podemos permitirnos perder. Ha llegado la hora de actuar.

 

Félix Ruiz González
Presidente de la Confederación Española de Sociedades Musicales
Presidente de la Federación Andaluza de Bandas de Música

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