Situar nuestra vista sobre el siglo XIX implica adentrarnos en los pormenores en cuanto al nacimiento, progreso y afianzamiento de las bandas de música civiles en España se refiere.

En el caso del altiplano de Murcia y el sureste de Albacete, la historia no fue distinta y siguió la evolución, que salvo algunas excepciones, venía estableciéndose en el conjunto del movimiento bandístico del país.

Como agentes sociales y culturales de primer nivel que fueron y que son, todo el desarrollo de las bandas de música durante este siglo se vio influenciado, y de alguna manera incluso articulado, por diversos condicionantes políticos, sociales y económicos.

Fuente: Escrito por diapason 15 octubre, 2020  Por Felipe García Atienzar.

El surgimiento de las bandas municipales de Yecla (Murcia) y Ontur (Albacete) pareció adelantar una tendencia al alza tras la Desamortización de Mendizábal (1836 – 1837) y la Restauración Borbónica de 1874. La instrucción musical, que venía desarrollándose principalmente en torno a los maestros de capilla y organistas de las iglesias, fue asumida y regulada por el estado[1], desembocando de manera progresiva en lo que Ayala Herrera ha denominado como “proceso de institucionalización”[2]. Un procedimiento que originó el nacimiento de la mayor parte de las bandas de música españolas bajo la protección de diferentes estamentos oficiales[3].

Este proceso ya podía verse reflejado en la aparición de la Banda Municipal de Yecla (Murcia) cuando el 24 de septiembre de 1863, Matías Aliaga López, organista y maestro de capilla de la iglesia de la asunción, es autorizado por el ayuntamiento de la ciudad para impartir instrucción musical a los niños y niñas de la población[4]. Matías Aliaga nació en Yecla en el año 1805, yerno del filósofo local José Soriano García, gozó de la protección económica de su suegro hasta la muerte de este en 1857[5]. En 1860 edita en Madrid su Resumen musical en diez lecciones que le vale el nombramiento de la Reina Isabel II para la enseñanza de la música en las escuelas públicas de la capital[6]. El 12 de diciembre de 1862, Matías Aliaga comenzó las clases de música y declamación de la Academia Lírico-Dramática «la infantil»con sede en el local de capellanes de Madrid[7],   anunciándose al efecto las primeras representaciones de los niños y niñas que la componían. La iniciativa de Aliaga, que contó con el apoyo de José Araujo, implicó la puesta en escena de diversas zarzuelas y comedias con música compuesta por el primero[8]. El proyecto de «la infantil» fue exportado, por el propio Matías Aliaga, a diversas ciudades españolas: Cartagena (1865), Hellín (1866), Albacete (1869), establecimientos de beneficencia de Alicante (1871), Lorca (1872), Madrid (1874), Pinoso (1881).[9]

No es de extrañar que el proyecto de «la infantil»fuera desarrollado también en la ciudad de Yecla en el año 1863, originando de esta forma lo que posteriormente sería su Banda Municipal de Música. Directores como Francisco Antonio Martínez Peiró (1867-1885), Jesús Amores Bernardina (1890-1892), Bartolomé Maestre Ortega (1892-1896), Cenón Ortuño Azorín (1897-1925), Blas Jacinto Ortuño Rubio (1925-1927), Juan Francisco Javier Ortuño Rubio (1927-1931) (ver Figura 1), Manuel Fuster Guirao (1933-1934), José Ortuño Ortuño (1935-1955) y Vicente García Lacal (1955-1958)[10], desarrollaron su labor en la agrupación hasta su definitiva disolución en el mes de marzo de 1958[11]. Lejos de ser una institución sólida, experimento diversas etapas de actividad e inactividad, tendencia esta, que también se vio reflejada en bandas municipales como la de Hellín o Almansa[12].

Figura 1. Banda Municipal de Yecla (Murcia) [1928]. Fuente: E: AAMMY

Tras la primera disolución en 1885 de la Banda Municipal de Yecla dirigida por Francisco Antonio Martínez Peiró, fue el profesor Jesús Amores Bernardina el que, el 25 de junio de 1889, comenzó los ensayos de una nueva banda de música que el mismo organizó[13]. Jesús Amores, que había sido alumno de Julián Calvo en Murcia, era profesor de piano en el  Colegio de los Padres Escolapios de Yecla y director artístico de la «Estudiantina Yeclana» con la que estrenó, el 15 de septiembre de 1888, el episodio Cómico-Lírico-Dramático, «Cádiz»[14].

El 6 de mayo de 1890, la banda de Jesús Amores firmó un contrato con el Ayuntamiento de Yecla comprometiéndose a realizar las actuaciones requeridas por este. A cambio, la banda recibió el importe de 550 pesetas anuales para el director y 1100 pesetas para los músicos[15]. La actividad de Jesús Amores durante estos meses fue notable. El 2 de mayo de 1890 ganó, con el pasodoble «Perroti», el primer premio del Certamen Literario de Yecla y el premio batuta de plata del Conservatorio de Madrid[16]. El pasodoble se interpretaría en Murcia el 6 y el 25 de julio de 1890 por la banda de música de Vicente Espada Cánovas[17].

El 5 de septiembre de 1892 el Ayuntamiento de Yecla, alegando su incumplimiento, dio por resuelto el contrato firmado por un periodo de cuatro años con la banda de Jesús Amores[18]. El 8 de septiembre la nueva banda organizada por Bartolomé Maestre Ortega ya realizaba su actuación en la glorieta como banda municipal en sustitución de la de Jesús Amores. En este mismo periodo, la banda de Jesús Amores participó en las fiestas de Caudete celebradas del 5 al 10 de septiembre de 1892[19]. Esta misma banda tomó parte, el 30 de septiembre de 1892, en el Certamen Musical de Yecla junto a las bandas de Villena, Caudete y la Banda Municipal de Yecla dirigida por Bartolomé Maestre. La banda dirigida por Jesús Amores se alzó con el primer premio del concurso[20]. Una de las últimas noticias sobre esta actividad conjunta de ambas bandas la encontramos en El Diario de Murcia, donde el 12 de octubre de 1892 se hizo eco de las serenatas que las dos bandas habían desarrollado hacia sus advocaciones políticas[21].

En el caso de la localidad de Ontur (Albacete), el impulso de su banda municipal vino de la mano de Fructuoso Esquer Ibarra, maestro de instrucción pública nacido en Villafranca (Navarra) y que abordó la tarea de la enseñanza musical tras su llegada en 1855. Consecuencia directa de su magisterio, se constituyó en 1868 su banda municipal bajo la dirección de uno de sus alumnos, Enrique Torres Cebrián[22]. Tras la marcha de Enrique Torres a la población de Tobarra (Albacete), se hizo cargo de la misma Segismundo Cebrián Martínez, alcanzando el tercer permio en el primer certamen musical de bandas que se celebró con carácter provincial el 11 de septiembre de 1882 en la plaza de toros de Albacete. Como obra obligada se seleccionó por parte de Emilio Arrieta[23], presidente del tribunal calificador, la «Sinfonía sobre motivos de varias zarzuelas» de F.A. Barbieri[24].

A comienzos del siglo XX los músicos de Ontur se dividieron en dos agrupaciones, la Banda Municipal que dirigía Segismundo Cebrián y la nueva agrupación surgida tras la vuelta a la población de Enrique Torres Cebrián[25], la «Sociedad Filarmónica» de Ontur. Esta última agrupación participó, el 14 de septiembre de 1902, en una nueva edición del certamen provincial de bandas celebrado en Albacete obteniendo un cuarto puesto[26]. Tras el retiro de Segismundo Cebrián se nombró, el 1 de mayo de 1904, a Enrique Torres Cebrián como nuevo director de la banda municipal. El nombramiento acarreó la fusión de las dos formaciones existentes hasta su fallecimiento el 31 de marzo de 1908, momento en el que la actividad de la Banda Municipal de Ontur entró en un paréntesis. En 1918 se vuelve a reorganizar bajo la dirección de Robustiano Cebrián Ramírez  hasta el fallecimiento de este el 27 de septiembre de 1937[27].

Figura 2. Banda Municipal de Ontur (Albacete) [1920]. Fuente: E: ABMO

La localidad de Jumilla (Murcia) se ha caracterizado por mantener, durante la mayor parte de su historia, la existencia de dos bandas de música en la población. Desde 1880, las bandas dirigidas por Baldomero Santos Orgiles y Pedro Jiménez López participaron, hasta prácticamente el año 1897, en las distintas procesiones de semana santa celebradas en el municipio, así como en su feria de agosto[28]. Las dos bandas citadas, la segunda de ellas dirigida ya por Dionisio García, amenizaron la feria de Hellín (Albacete) de septiembre de 1878 debido a que su banda municipal se encontraba desorganizada[29]. En 1897, Alfredo Santos de la Rosa sustituyó a Baldomero Santos Orgiles en la dirección de su banda y constituyó una nueva, activa hasta 1927 y bajo la denominación de «La lira»[30]. El propio Alfredo Santos de la Rosa también se hizo cargo de la Banda Municipal de Jumilla o del Patronato Municipal «Santa Cecilia», cuya trayectoria discontinua se vio alterada según las disposiciones económicas del consistorio. Tras la muerte de Alfredo Santos de la Rosa sería su hijo, Julián Santos Carrión, el encargado de tomar las riendas de su dirección el 18 enero de 1933. Finalmente la Banda Municipal de Jumilla quedó nuevamente disuelta el 16 de mayo de 1934[31].

Una partida presupuestaria aprobada en pleno el 13 de agosto de 1893 constituye la primera referencia sobre la Banda Municipal de Música de Montealegre del Castillo (Albacete)[32].  En sus inicios fue dirigida por Antonio Galván Flores (1893-98), tenor cómico y clarinetista en la compañía lírica de su hermana, la tiple, Pura Galván Flores. Esta compañía, con un repertorio de treinta y ocho zarzuelas y ocho comedias, desarrolló una gran actividad en el levante español entre 1895 y 1906[33]. Paralelamente a su labor musical y desde el año 1894,  Antonio Galván también regentó un café en la localidad[34]. Tras su  marcha de Montealegre dirigió la Banda Municipal de Molina de Segura (Murcia) desde el mes de marzo de 1898 hasta principios del año 1900[35].

Durante las primeras décadas del siglo XX, y hasta la segunda república, la Banda Municipal de Música de Montealegre del Castillo sufrió numerosas disoluciones y reorganizaciones. Una de estas reorganizaciones fue  promovida por su ayuntamiento el 25 de mayo de 1926, donde se acordó la apertura de un concurso público para “la adquisición de 28 instrumentos, que se considera[rían] necesarios para la banda de música”[36]. En marzo de 1928 encontramos la participación de “los modestos obreros que integra[ban] la banda municipal” en el entierro de un mendigo anónimo[37]. La «Unión Almanseña» sería la encargada de solemnizar tanto los actos celebrados por la «Juventud Radical» el 29 de junio de 1932 con motivo de la fiesta de la bandera, como los acontecidos en agosto de 1933 con motivo de las fiestas patronales[38]. Estos datos apuntan a lo que supuso una nueva disolución de la Banda Municipal y en consecuencia, la baja en el presupuesto del año 1933 de la partida destinada a la plaza de director que ostentaba Alfonso Campos Delicado[39].

 

Desde la aprobación de la Real Orden del 28 de febrero de 1839, por la que se autorizó el derecho de reunión[40], la vida asociativa en España se desarrolló en torno a dos modelos básicos: “el círculo de instrucción y de recreo (de procedencia liberal-burguesa) y la sociedad de socorros mutuos (plataforma societaria que está en el origen del movimiento obrero)”[41]. La aprobación de la Ley General de asociaciones, de 30 de junio de 1887, donde quedaron reguladas las bases para la constitución de asociaciones de tipo religioso, político, científico, artístico, benéfico o de recreo entre otras[42], originó, a finales del siglo XIX y principios del XX, la adopción por parte de las clases populares y obreras del modelo de procedencia liberal-burguesa y la constitución de un gran número de asociaciones culturales que articularon la instrucción y el recreo de las clases sociales más desfavorecidas[43]. Esta nueva ley implicó la creación, por primera vez en España, de un registro de sociedades o asociaciones al establecerse como obligada la presentación de los reglamentos, acuerdos o estatutos de estas entidades ante los gobernadores civiles de las provincias[44].

En esta coyuntura de impulso asociativo tuvo lugar el nacimiento de una nueva banda de música en la ciudad de Yecla (Murcia), la Sociedad Musical «La Primitiva», con alta el 19 de enero de 1910 en el registro de asociaciones del Gobierno Civil de la Provincia de Murcia. Domiciliada en la calle San Ramón nº133, esta institución estaba regida por una junta directiva y se financió mediante la cuota mensual aportada por sus socios[45]. Presidida en sus comienzos por Francisco López, la banda fue dirigida por Marcos Ros Navarro hasta su desaparición en 1932. De su actividad destaca la realización de conciertos mensuales para sus socios y la solemnización de diversos actos y fiestas en los barrios de San Blas, Santa Ana o calle corredera[46].

En Fuente-Álamo (Albacete), el asociacionismo fue clave para el nacimiento, en el año 1911, de la primera banda de música en la población. Bajo la denominación de Sociedad Lírica (ver Figura 2), fue conocida popularmente como «La Primitiva» o «banda vieja» y estuvo dirigida por José García Gandía, Cenón Ortuño Azorín e Iluminado Tárraga Del Egido. La agrupación permaneció en activo hasta el año 1936[47].

Figura 3. Sociedad Lírica «La Primitiva» de Fuente-Álamo (Albacete) [1916]. Fuente: E: AUMF.

Paralelamente a esta agrupación, y en un periodo de poco más de tres años, Fuente-Álamo contó con dos bandas de música. Esta segunda formación fue impulsada por Eliseo García Cerdán, músico local y sacristán de la parroquia de San Dionisio Areopagita. Declarada como Banda de Música Municipal el 9 de abril de 1916, su corta trayectoria concluyó el 25 de marzo de 1919 con la supresión de la plaza de director que ocupaba Juan Tomás Castillo[48].

El impulso de las entidades públicas a mediados del siglo XIX fue un factor fundamental para la aparición de las primeras bandas de música en el altiplano de Murcia y el sureste de Albacete. Esta asunción de la enseñanza musical, su promoción y legislación, fue determinante para consolidar una etapa de gran esplendor en las bandas de nuestro país. Bandas municipales como la de Yecla (Murcia), Ontur (Albacete), Montealegre del Castillo (Albacete), Fuente-Álamo (Albacete) o la del Patronato Municipal «Santa Cecilia» de Jumilla (Murcia), se cimentaron en base a este apoyo. Los vaivenes políticos y económicos fragmentaron este soporte y ocasionaron diversas etapas de actividad e inactividad en las mismas.

Las sociedades privadas se convirtieron en el modelo para garantizar la actividad de las bandas de música en los primeros años del siglo XX, alejándose así de la inestabilidad que el amparo de los ayuntamientos ocasionaba y canalizando el deseo de la población por mantener dichas agrupaciones. Ejemplos como la Banda de Música «La lira» de Jumilla (Murcia), la «Sociedad Filarmónica» de Ontur (Albacete), la Sociedad Musical «La Primitiva» de Yecla (Murcia) o la Sociedad Lírica «La Primitiva» de Fuente-Álamo (Albacete), sirvieron de alternativa a las bandas municipales en su modelo educativo, organizativo y de gestión.

La importancia de las bandas de música en nuestros pueblos fue notable durante el periodo que hemos analizado. En la mayoría de las poblaciones convivieron dos bandas de música, lo que confirma el arraigo que estas formaciones y su enseñanza tuvo para los habitantes de estos municipios. Constituyeron en su mayoría dos modos diferenciados de gestión; uno público y otro privado. Modelos, que se alternaron con el fin de dar soporte y continuidad a las bandas de música.

En nuestras manos queda arrojar luz, a través de la investigación, sobre todo aquello que rodeó a estas bandas; sus directores, repertorio, componentes y espacios de actuación entre otros. Estos elementos nos permitirán valorar la importancia de las mismas a través del conocimiento profundo de su historia, bien como antecesoras de las formaciones actuales, bien como parte esencial de aquellas agrupaciones que se mantienen aún en activo.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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[1] Gallego Morell, “Aspectos sociológicos de la música en la España del siglo XIX”, pp. 14-15.

[2] Ayala Herrera, “Música y municipio: Marco normativo…”, p. 93.

[3] Ibídem.

[4] Azorín Marco, “La música en yecla a través de su banda”, pp. 259-260.

[5] Ortuño Palao, “El músico Aliaga”, pp.263-265.

[6] La Correspondencia de España, XIII (1860), nº802, 20 de noviembre, p.4.; La Correspondencia de España, XIV (1861), nº865, 24 de enero, p.3.

[7] La Correspondencia de España, XV (1862), nº1616, 12 de diciembre, p.2.

[8] Sánchez Huedo, “La actividad artístico musical de Albacete en la segunda mitad del siglo XIX”, p.153.

[9] La Paz de Murcia,VIII (1865), nº2186, 4 de mayo, p.2.; La Correspondencia de España, XIX (1866), nº3093, 2 de agosto, p.2.; Eco de Alicante, VI (1871), nº931, 29 de abril, p.3.; La Paz de Murcia, XV(1872), nº4599, 25 de septiembre, p.1.; El Gobierno, III (1874), nº894, 16 de diciembre, p.3.; Eco de Provincia, III (1881), nº588, 2 de septiembre, p.3.

[10]Hernández Cutillas, “Música y músicos Yeclanos”,  p.37-113.

[11]Ibídem, p. 112.

[12] cfr. López Megías y Ortiz López, “Almansa Toros y Música”. García Ruíz, “La música en Hellín: Historia de la capilla parroquial y de la banda municipal (1580-1966)”.

[13] El Diario de Murcia, XI (1889), nº3771, 25 de junio, p.3.

[14] El Diario de Murcia, X (1888), nº3509, 18 de septiembre, p.2.

[15] La Soflama, II (1892), nº46, 18 de septiembre, p.3.

[16] La Paz de Murcia, XXXIII (1890), nº11072, 6 de julio, p.3.

[17] El Diario de Murcia, XII (1890), nº4069, 6 de julio, p.3.; El Diario de Murcia, XII (1890), nº4085, 25 de julio, p.3.

[18] La Soflama, II (1892), nº46, 18 de septiembre, p.3.

[19] El Criterio Yeclano, I (1892), nº12, 11 de septiembre, p.3.

[20] El Diario de Murcia, XIV (1892), nº5111, 30 de septiembre, p.3.

[21] El Diario de Murcia, XIV (1892), nº5121, 12 de octubre, p.2.

[22] V.V.A.A., “150 Aniversario (1868-2018). Banda Municipal de Música de Ontur”, pp. 5-6.

[23] Juan Pascual Antonio Arrieta y Corera (Puente la reina, 20-10-1821 – Madrid 11-02-1894) conocido con el nombre artístico de Emilio Arrieta, estudió composición en Milán (Italia) con Nicola Vaccaj. Nombrado maestro de canto de la Reina Isabel II en 1848, ejerció como profesor de composición en el Conservatorio de Madrid  y posteriormente como director del mismo en 1868. Caracterizado por un estilo de clara influencia italiana fue, junto a autores como Barbieri y Gaztambide, uno de los grandes exponentes del teatro lírico español a mediados del siglo XIX: Cortizo Rodríguez, “Juan Pascual Antonio Arrieta y Corera”, acceso el 22 de mayo de 2020, http://dbe.rah.es/biografias/8066/juan-pascual-antonio-arrieta-y-corera

[24] Sánchez Huedo, “La Banda Municipal de música de Albacete: Desde sus orígenes hasta la primera década del siglo XX”, pp. 648-656.

[25] Olivares Valero, “Raíces-Historias viejas y nuevas de Ontur-Vol.1”.

[26] Sánchez Huedo, “La Banda Municipal de música…”, pp. 648-656.

[27] V.V.A.A.,“150 Aniversario (1868-2018). Banda Municipal de Música de Ontur”, p. 6.

[28] Verdú Fernández, “Las bandas de música en Jumilla”, pp. 350-352.

[29] García Ruíz, “La música en Hellín: Historia de la capilla parroquial y de la banda municipal (1580-1966)”, p.133.

[30] Montes Bernárdez, “Banda Musical de Jumilla”, acceso el 12 de mayo de 2020, https://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=a,56,c,373,&r=ReP-27448-DETALLE_REPORTAJES

[31] Verdú Fernández, “Las bandas de música en Jumilla”, pp. 352-353.

[32] De Moya Martínez, et al., “Música y músicos del Albacete…”, p. 147.

[33] Montes Bernárdez, “El Teatro en los pueblos de Murcia (1845-1936) “, pp.122-123.

[34] Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración (1894), vol. I, p.748.

[35] Montes Bernárdez, “El Teatro en los pueblos de Murcia (1845-1936) “, pp.122-123.

[36] Boletín Oficial de la Provincia de Albacete (1926), nº 65, 31 de mayo, p. 5.

[37] El Diario de Albacete, XLVII (1928), nº14496, 16 de marzo, p.1.

[38] Defensor de Albacete, 35 (1932), nº9244, 05 de julio, p.2.; Defensor de Albacete, 36 (1933), nº9582, 18 de agosto, p.3.

[39] Boletín Oficial de la Provincia de Albacete (1924), nº 29, 7 de marzo, p. 4.

[40] Manzanares Martínez y Martínez Soto, “Historia social y económica contemporánea”, p. 213.

[41] Navarro Navarro, “Mundo obrero, cultura y asociacionismo: Algunas reflexiones sobre modelos y pervivencias formales”, pp.470-471.

[42] Pelayo Olmedo, “El derecho de asociación en la historia constitucional española, con particular referencia a las leyes de 1887 y 1964”. pp.106-112.

[43] Navarro Navarro, “Mundo obrero, cultura y asociacionismo: Algunas reflexiones sobre modelos y pervivencias formales”, pp.471-477.

[44] Pelayo Olmedo, “El derecho de asociación en la historia constitucional española, con particular referencia a las leyes de 1887 y 1964”. pp.106-112.

[45] E:AGRM, Registro de asociaciones  nº 1061-1062 y 1172-1220 de 1909-1910. Leg: 6580/25. p.62v.

[46] Hernández Cutillas, “Música y músicos Yeclanos”, pp. 46-49.

[47] Auñón Rodríguez, “Fuente-Álamo ayer y hoy”, p. 113.

[48] E:AMF, AC Sesión ordinaria del día 9 de abril de 1916. Leg: 9/3, f. 3v.; E:AMF, AC Sesión ordinaria del día 25 de marzo de 1919. Leg: 9/4, f. 79v, 80r.

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